Todos tenemos la necesidad y el derecho de expresarnos y los niños no tienen por qué ser la excepción. Además, esto para ellos representa un aprendizaje importantísimo y una forma de reforzar su autoestima. Partiendo de lo anterior, ¿por qué no dejarlos decidir sobre su propia imagen? Dejarlos decidir qué ropa ponerse, por ejemplo, les ayuda a expresar su individualidad y a hacerse responsables de su cuerpo y de su cuidado personal.

Claro… como adultos, es importante que supervisemos sus elecciones y les expliquemos algunas normas sociales a las que sería conveniente ajustarse, además de guiarlos en cuanto a las condiciones climáticas. Pero, más allá de esto, la verdad es que no habría ningún problema con que ellos decidan qué ponerse, sino al contrario.

Niños más seguros y más responsables
Un gesto tan sencillo como éste hará que se sientan más seguros y contentos, además de que no sentirán con tanta intensidad la necesidad de rebelarse en la adolescencia, pues ya habrán crecido con la tranquilidad de que pueden decidir sobre su propia imagen.

Esto, además, los haría más responsables respecto a su ropa y al cuidado de la misma, favoreciendo el entendimiento de ciertas reglas, como el hecho de tener que guardar las cosas o llevar al cesto de la ropa sucia la que necesita ser lavada.

De compras
También es importante que los escuchemos y les demos oportunidad de tomar decisiones al momento de las compras. Por mucho que nos guste un vestido de flores y creamos que nuestra hija se verá preciosa con él, si ella prefiere un pantalón de mezclilla y una playera lo mejor sería comprárselos y darle el gusto de que se los ponga.

Esto tampoco significa que compraremos solo por comprar, por supuesto: si la niña necesita una chamarra, hay que buscarle una chamarra. Solo es cuestión de no imponerles nuestros gustos a nuestros hijos, entendiendo que no son objetos ni muñecos, que no nos pertenecen, como para querer expresarnos a través de ellos.

En realidad no pasa nada si un niño quiere combinar colores de una forma que no nos guste, o si se inclina por un dibujo estridente. Lo que importa es que elijan ropa que sea cómoda, adecuada para ellos y de buena calidad, la estética es algo que no tiene reglas fijas.

La creatividad al poder
Otra cosa que les encanta a los niños es disfrazarse. Tengan por seguro que si salen a la calle con un tutú rosa sobre los pantalones o una capa de su superhéroe favorito no se va a acabar el mundo. Si ellos se sienten felices, ¡adelante! La infancia debe ser una etapa de creatividad y libertad ante todo, y deberíamos darles todas las oportunidades para expresarse también a través de su propia imagen.

Las ventajas de que elijan su ropa
Sin duda, permitir que los niños elijan su ropa y decidan sobre su aspecto ofrece ventajas para su desarrollo: se sienten más respetados y valorados, lo que hace que adquieran confianza en sí mismos y aumenten la que sienten hacia nosotros. Además de que reforzarán su personalidad y se harán más autónomos.

Las desventajas…
Ahora bien, también hay que decir que podemos toparnos con algunos inconvenientes al permitirles elegir su ropa, como durar mucho tiempo decidiendo, estar permanentemente cambiando de opinión o que se empeñen en ir vestidos de forma poco conveniente.

Sin embargo, con un poco de conversación y mucha confianza mutua esas desventajas se harán pequeñas y se podrán solventar fácilmente. Si el niño es poco decidido, podemos ofrecerle varias posibilidades adecuadas, animándolo a que elija su preferida entre ellas.

Si quiere ponerse algo demasiado viejo o inadecuado a la situación o el clima, será nuestra labor explicarle cuál es el marco en el que debe centrar sus elecciones, aclarándole nuestras razones. Créanlo: los niños pueden ser muy razonables si les damos la oportunidad de aprender a serlo.

Con información de: www.bebesymas.com

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