Lo que nunca debes decirle a tu hijo

Lo que nunca debes decirle a tu hijo

Para la psicóloga familiar Svetlana Merkulova, una simple frase pronunciada sin pensar puede llegar a afectar la salud mental de un niño, por lo que es necesario elegir cuidadosamente las palabras al comunicarte con tu hijo, y entender que hay frases de las cuales deberíamos olvidarnos por completo. Aquí algunos ejemplos: Cuando yo tenía tu edad me iba muy bien en la escuela Desde el nacimiento, y hasta los 6 años, papá y mamá son prácticamente dioses para el niño: ellos lo saben todo y todo lo pueden. Son los padres quienes enseñan al niño a relacionarse con él mismo y con el mundo que lo rodea. La frase en cuestión puede interpretarse como una competencia del padre o madre con su hijo, es como si le dijera: “Nunca podrás ser como yo, no importa cuánto lo intentes, soy mejor que tú”. Los niños que crecen en un contexto así por lo general intentan demostrarle a su familia que son buenos. Con este tipo de mensajes lo que estaríamos haciendo es estimular la parte narcisista del niño, lo que provocaría que quiera alcanzar sus metas, no para sí mismo, sino para agradar a mamá y papá, con tal de que reconozcan que es digno de ellos. Al crecer, estos niños no son capaces de alegrarse con sus logros, pues desde pequeños aprendieron a estar en función de la aceptación de los demás. Tu hermana tuvo 10 en el examen y tú 8 La mayoría de los padres hacen todo con la mejor intención. Quizás ellos mismos tuvieron una experiencia similar en su infancia y por eso aluden a un “no hay nada malo, a mí también me dijeron eso y mira, soy una persona de bien”. Ellos lograron “olvidar” lo mucho que

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Los niños y la tecnología

De un tiempo para acá, parece que la cigüeña trae a los niños con chip integrado. Hoy por hoy es común escuchar a papás decir frases como: “Mi hijo le sabe mover muy bien al iPad”. O: “Mi niña encuentra lo que sea en internet en unos cuantos segundos”. Estarás de acuerdo conmigo en que ahora todo es muy distinto a cuando nosotros estábamos pequeños. La agilidad con la que manejan la tecnología los niños de hoy muchas veces supera la de los papás, y eso se explica fácilmente, pues papá y mamá aprendieron de una manera muy distinta a como se aprende actualmente, apoyándose en novedosas herramientas y material didáctico. Varios investigadores coinciden en que el aprendizaje se da de mejor manera cuando resulta significativo, es decir, cuando se relaciona lo que se ha de aprender con lo que los niños conocen y viven cotidianamente. Si los niños de ahora se encuentran sumergidos en la tecnología, la educación ha de encaminar sus nuevas estrategias hacia la creación de material didáctico, plataformas y aplicaciones que ayuden a comprender los conceptos que antes se mostraban escritos con gis en el pizarrón.  Para la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y Diversificación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus cifras en inglés), el acelerado progreso de las nuevas tecnologías de

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Dale una educación basada en valores

Dale una educación basada en valores

Patricia de la Fuente La edad preescolar es fundamental para inculcar una serie de valores tanto nacionales como universales. Durante esta etapa es muy importante incluirlos como parte de la vida y el entorno de los pequeños, ya que así los integrarán a su personalidad de una manera más natural. Cuando los valores se convierten en cimientos o pilares educativos se tendrán resultados positivos a futuro, pues estos determinan el curso de la vida de cualquier ser humano y darán como resultado: Adultos responsables y comprometidos Ciudadanos leales, honestos y solidarios Tomando en cuenta que los niños aprenden por imitación, es más fácil entender que son los padres y los maestros los principales responsables de inculcar valores a los pequeños. Sin embargo, estos deben ser adoptados por convicción y no por imposición. De lo contrario se tendrán niños obedientes en un corto plazo, mas no adultos capaces de convivir y desarrollarse en un marco de valores que los beneficien de forma personal y que puedan aportar de manera positiva en la sociedad. Este aspecto es importante para no caer en la delgada línea entre condicionar acciones que los padres consideran buenas, de forma que se obtiene una respuesta inmediata y a corto plazo sin repercusiones en la vida futura de un niño. Para lograr esto es importante que durante el

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¿Cómo hablar con los niños sobre las malas noticias del mundo?

¿Cómo hablar con los niños sobre las malas noticias del mundo?

Elizabeth Medina Calderón Lamentablemente, de un tiempo para acá hemos visto muchas malas noticias en internet, en los periódicos y en la televisión, y aunque quisiéramos mantener a nuestros hijos en un mundo libre de angustia, miedo, tristeza y cualquier otro tipo de sufrimiento, la realidad es que ellos pueden darse cuenta de lo que ocurre a su alrededor. Por eso es mejor tratar este tipo de temas con ellos, intentando transmitirles calma y seguridad para evitar que se sientan abrumados o desprotegidos. Es cierto que muchas veces no sabemos qué decir, sin embargo debes tomar en cuenta que tu hijo necesita que le ayudes a entender lo que está pasando, que negar los hechos no sirve de nada, pues cabe el riesgo de que saque sus propias conclusiones, sin estar realmente preparado para ello. No hagas el problema más grande de lo que ya es, pero tampoco lo minimices. Pon en orden tus sentimientos Para hablar con los niños sobre malas noticias, lo primero que debes hacer es poner en orden tus emociones. Intenta ser lo más ecuánime posible y hablarle a tu hijo con calma para que puedas transmitirle un mensaje de tranquilidad. Deja que se exprese Dale la oportunidad de expresar lo que siente. No solo es importante que conozcas sus dudas e inquietudes, sino que le

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¿Debemos seguir educando a los niños de hoy como nos educaron a nosotros?

¿Debemos seguir educando a los niños de hoy como nos educaron a nosotros?

Por Gabriela Béduchaud Resulta llamativo que en el presente, cantidad de papás y educadores pretendan continuar guiando a sus chicos con los mismos métodos y formatos que recibieron ellos en su propia niñez. Movidos, sin duda, por las mejores intenciones y por el amor a sus niños, muchos se encuentran repitiendo patrones educativos sin cuestionarse si su aplicación sigue resultando efectiva, y si es aplicable a todos por igual. El problema es que, en nombre de la buena educación, y con el propósito de encausar su personalidad y sus dones, muchas veces terminamos restringiendo a los niños, ajustándolos a una determinada modalidad familiar o cultural y obteniendo como resultado una reducción de sus posibilidades reales. Lo cierto es que no podemos dejar de considerar las distintas características que presentan los niños y jóvenes de las nuevas generaciones. ¡Cuestión más que evidente! Por ende, la educación y la crianza requieren, con humildad, flexibilidad y apertura de conciencia, revisión, replanteo y reformulación. Es menester que el adulto de este tiempo conozca y sintonice con las cualidades especiales de altísima sensibilidad, energía y hasta de una innata sabiduría que traen los niños de este presente. ¿Quién no se ha sorprendido con esas respuestas maduras, con esos comentarios geniales, con esas preguntas que dejan boquiabierto y sin saber qué decir…? Hay quienes ingenuamente sonríen

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