Acuerdos entre papás: clave para educar a los hijos

Acuerdos entre papás: clave para educar a los hijos

Si tú y tu pareja tienen pequeñas diferencias a la hora de disciplinar a sus hijos, no tienen mucho de qué preocuparse, pues los niños saben adaptarse a ello. Por ejemplo, un niño puede tener claro que mamá se molestará si le contesta de mala manera, mientras que papá se pondrá furioso si derrama una bebida sobre la mesa. Sin embargo, algunos investigadores indican que los niños cuyos padres tienen estilos de crianza muy distintos están más propensos a presentar problemas de comportamiento. Si papá lo permite todo, por ejemplo, y mamá es muy estricta, lo más probable es que los hijos terminen confundidos. Obviamente, no hay que esperar que tú y tu pareja piensen y actúen exactamente de la misma manera, pero sí es muy importante evitar una guerra de poder entre ustedes. Por eso, te sugerimos tomar en cuenta las siguientes recomendaciones en lo que se refiere a la disciplina de tus hijos: Es importante que hablen sobre cómo los disciplinaban a ustedes sus padres cuando eran niños. Esto no significa que deban replicar esos estilos (nuestros hijos viven en una realidad muy diferente a la que existía cuando nosotros éramos pequeños), pero sí le ayudará a conocer mejor sus puntos de vista respecto a la crianza. Cuando cuestiones a tu pareja sobre su forma de disciplinar, asegúrate de

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Disciplinar no es sinónimo de atemorizar

Disciplinar no es sinónimo de atemorizar

Algunos papás creen que disciplina solo tiene que ver con la imposición de reglas y límites severos; es decir, con establecer un orden casi militar. Otros creen que eso de controlar con la pura mirada es de la época de nuestros abuelos, no de nuestros hijos y que, por supuesto, sería absurdo querer que así sigan funcionando las cosas en la actualidad. La realidad es que la disciplina es la base del éxito, la autoestima, los valores y el tipo de adulto que nuestros niños serán. Una gran herramienta para ello es el libro ¿Cómo formar hijos emocionalmente sanos?, que puedes descargar aquí mismo.  La escritora Martha Alicia Chávez define a la disciplina como “una misteriosa cara del amor”. Es cierto, a veces no es agradable ver la carita de tristeza de nuestro niño cuando le decimos “no”, ni tener que castigarles sus juguetes por no haber cumplido con sus tareas. Ciertamente, los papás no la tenemos fácil, pues ser disciplinado es una tarea de todos los días, es crear rutinas, esforzarse y dar lo mejor de uno mismo. Pero, papás, la disciplina es la mejor herramienta que podemos inculcar en nuestro hijo, y aquí algunas de las principales razones para creerlo: Ayuda a desarrollar la tolerancia a la frustración ¡Frustrarse es horrible! Es una mezcla entre enojo, ira, tristeza y

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Disciplina sin agresión

Disciplina sin agresión

La tarea de ser papá no es nada fácil, lo sabemos todos. Algunas veces nuestros hijos sacan lo mejor de nosotros, pero otras sacan lo peor. Por momentos podemos perder la paciencia pero debemos ser cuidadosos y no actuar de manera reactiva, ya que, si los agredimos, ya sea con gritos, insultos o maltrato físico, los haremos sentir mal consigo mismos y provocaremos su resentimiento. En cambio, si logramos establecer una buena comunicación con ellos y nos esforzamos por instaurar una disciplina sin agresión, basada en el respeto y de manera afectuosa, les estaremos enseñando a comportarse y a desarrollarse de una forma sana e independiente. Sentirán que son escuchados y valorados. Esos son solo algunos de los principios en los que se basa la crianza positiva, una metodología desarrollada en 1920 por Alfred Adler y Rudolf Dreikurs, enfocada a enseñar a los niños a convertirse en personas responsables y respetuosas. Cuando un hijo se porta mal, tenemos dos opciones como papás: enojarnos con él, gritarle, insultarlo y hasta agredirlo físicamente; o bien, reaccionar con calma, haciendo un esfuerzo por comprender las causas de ese comportamiento e intentando establecer una comunicación efectiva para lograr una disciplina positiva. Este concepto no implica el castigo, sino enseñar a tu hijo a comportarse. Las nalgadas o cualquier otro tipo de golpe pueden traer consigo una

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No eres un mal padre cuando…

No eres un mal padre cuando…

Muchas veces se habla, y con razón, de que nadie recibe un manual sobre cómo ser buenos padres cuando tiene un hijo. Es la propia naturaleza, el sentido común y a veces el consejo, ya sea de alguien en quien tenemos plena confianza o de algún especialista, lo que nos va dando las respuestas que buscamos para llevar a cabo lo mejor posible la maravillosa tarea de criar hijos responsables y emocionalmente sanos. Sin embargo, es importante entender que no se trata de querer ser perfectos. Nadie lo es en ningún terreno. Educar a un niño significa, básicamente, estar junto a él en cada paso que dé, apoyándolo y alentando su autonomía y su felicidad. Algo que también es muy importante que tengamos presente es que educar no significa darle al niño todo lo que pida, sino lo que realmente necesita. En otras palabras, como papás debemos prepararnos para saber decir “no” en muchas ocasiones, aun  cuando nuestro hijo no esté de acuerdo con ello, pues es necesario saber poner límites y no sentirnos mal por ello. Partiendo de lo anterior, es importante decir que no eres un mal padre cuando… Lo ignoras cuando hace un berrinche Darle a tu hijo lo que te exige a través de una rabieta es transmitir un mensaje erróneo: “Cada vez que quieras algo,

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Poner límites en casa

Poner límites en casa

No es raro encontrar casos en los que son los niños quienes ponen las reglas de la casa. De hecho, es frecuente encontrar papás esmerándose por cumplir al pie de la letra lo que sus hijos les indican.  Ojo: es importante poner límites para mantener el control. Papá y mamá deben tener muy claro que ellos son los adultos y, por lo tanto, a quienes les corresponde establecer las normas que sean necesarias para favorecer la convivencia familiar. Es importante poner mucha atención con este tipo de situaciones, ya que, si los padres pierden el control, los hijos podrán terminar por imponer su voluntad, manipulando emocionalmente a sus papás, y provocando situaciones incómodas con malas conductas, berrinches e incluso amenazas, insultos y hasta agresiones físicas, con tal de lograr su objetivo. Para mantener la armonía en casa es fundamental hacerle ver al niño que no puede (porque no es sano) manejar a su antojo a sus padres, sino al contrario: son ellos quienes deben establecer las reglas, aun cuando esto no sea de su agrado. Conforme van creciendo es normal que los niños busquen su autonomía. Sin embargo, mientras están en ese proceso, lo más probable es que se encuentren con modelos de conducta, tanto en el hogar como en la escuela, que no sean los más adecuados, y esta

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