Cómo debes enseñarles a competir

Cómo debes enseñarles a competir

El término “competir” se ha vuelto muy común en el vocabulario de los papás y mamás contemporáneos. De un tiempo para acá, nuestra cultura ha enviado el mensaje de que competir es algo fundamental en nuestra vida; y ¿cómo no, si está íntimamente relacionado con nuestra percepción de éxito? El hecho de motivar a nuestro hijo para ser competitivo no está mal, por supuesto; la naturaleza misma, a través de la historia, nos ha dejado claro que siempre será el más fuerte, hábil o diestro quien sobreviva. Sin embargo, la manera en que estamos transmitiendo a nuestros hijos el mensaje de competitividad no siempre es la adecuada. ¿Alguna vez haz intentado convencer a tus hijos de realizar cierta actividad, diciéndoles que son competentes para ello… aunque no sea necesariamente cierto? ¿Conoces a algún papá o mamá que suela decirle a su pequeño todo lo bueno, maravilloso y talentoso que es para tal cosa, aun cuando el mismo niño se da cuenta de que esto no es ni remotamente cierto? Pues es justo ahí donde radica el problema. Seguramente, como papá, tienes la mejor intención de subrayar lo que crees que tu hijo hace bien pero, en el intento de convencerlos de ser competentes, los papás pueden generar en sus hijos el efecto contrario. El doctor Jim Taylor, profesor de la Universidad de

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Padres respetuosos, hijos respetuosos

Padres respetuosos, hijos respetuosos

Lamentablemente, sigue siendo muy común encontrar papás que exigen a sus hijos comportarse de manera respetuosa sin poner ellos el ejemplo, pues lo hacen mediante distintos tipos de agresiones, como gritos, insultos y hasta golpes. Por eso nunca está de más insistir en que la verdadera educación no debe descansar en castigos ni amenazas (esto no significa que no sea necesario poner límites, pero hay que hacerlo sin agredir a nuestros hijos), sino en desarrollar habilidades como la empatía y el entendimiento. Sin duda, cuando los papás controlan sus emociones y se abstienen de traspasar esa línea del respeto por sus hijos, obtienen mejores resultados. Sin embargo, sabemos que seguir estos lineamientos no siempre es fácil, así que te damos algunas recomendaciones que podrían servirte mucho: 1. Escúchalos con atención Cuando tu hijo tenga un comportamiento inapropiado intenta entender sus motivos antes de juzgarlo. Casi siempre, cuando estamos frente a este tipo de situaciones con nuestros hijos, lo que hacemos es ir directamente al regaño, sin darnos cuenta de que el niño solo desea llamar nuestra atención y ser escuchado. Por lo general, un niño es irrespetuoso cuando se siente agredido. Por eso, si lo escuchas, lo que haces es demostrarle respeto y dar pie a que responda con la misma actitud. 2. Trata de entenderlo Siempre va a ser

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Nada sirve si no somos consistentes

Nada sirve si no somos consistentes

Por Patricia de la Fuente Ante la gran responsabilidad de educar a los hijos, los papás suelen recurrir a diversas herramientas de educación o disciplina, pero no siempre le dan la importancia debida a un aspecto que en realidad debe ser entendido como algo fundamental: la consistencia. Ser consistentes significa que debemos mantenernos en una misma línea en lo que decimos, hacemos y transmitimos a nuestros hijos. Nuestro comportamiento y acciones será la imagen que proyectamos hacia ellos y se reflejará en la percepción que tengan de nosotros. Somos consistentes en la medida en que somos estables y congruentes, de esta forma crecerá la confianza que los niños tienen en nosotros. Por lo anterior, es importantísimo tomar en cuenta que: En cualquier disciplina se necesita consistencia. La mejor herramienta de educación para un niño es el ejemplo. Debemos recordar que durante los primeros años de vida, los niños aprenden de lo que observan y escuchan, suelen imitar nuestras conductas, palabras y actitudes. De ahí la importancia del ejemplo para ser coherentes entre lo que decimos, hacemos y lo que le estamos pidiendo a nuestros hijos que hagan. En ese sentido, ser padres es también una oportunidad para crecer como personas, buscar mejorar en nuestra calidad humana para convertirnos en una referencia para nuestros pequeños, sin que esto signifique que repitan

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¿Qué hacer en casa para formar hijos emocionalmente sanos?

¿Qué hacer en casa para formar hijos emocionalmente sanos?

Es evidente que el entorno familiar puede facilitar o dificultar el desarrollo psicológico del niño, pero ¿cómo saber si en tu casa se está promoviendo que los niños crezcan con una buena salud emocional? Virginia Satir, en su libro Relaciones humanas en el núcleo familiar, comienza con un pequeño test para determinar si una familia es sana emocionalmente: ¿Estás satisfecho con tu vida familiar en la actualidad?  ¿Sientes que vives entre amigos, entre personas que quieres y en quienes confías, y que te quieren y confían en ti?  Y por último, ¿es divertido y estimulante formar parte de tu familia? Si contestas “sí” a estas preguntas, afirma esta autora, vives en una familia sana; si respondes “no”, es muy probable que vivas en una familia conflictiva o problemática. He aquí algunas claves que nos pueden ayudar a crear un clima de felicidad en las familias (siempre y cuando las necesidades primarias estén cubiertas: hábitat, alimentación, salud, etcétera): 1. Saber escuchar  Padres e hijos debemos aprender a escuchar, no solo a oír, a los otros. La familia emocionalmente sana es aquella que permite decir todo lo que cada quien siente y está capacitada para recibir (sin descalificaciones) las opiniones de los demás. En este encuadre, todos los miembros deberían tener como un sexto sentido para poder captar el estado de ánimo

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Acuerdos entre papás: clave para educar a los hijos

Acuerdos entre papás: clave para educar a los hijos

Si tú y tu pareja tienen pequeñas diferencias a la hora de disciplinar a sus hijos, no tienen mucho de qué preocuparse, pues los niños saben adaptarse a ello. Por ejemplo, un niño puede tener claro que mamá se molestará si le contesta de mala manera, mientras que papá se pondrá furioso si derrama una bebida sobre la mesa. Sin embargo, algunos investigadores indican que los niños cuyos padres tienen estilos de crianza muy distintos están más propensos a presentar problemas de comportamiento. Si papá lo permite todo, por ejemplo, y mamá es muy estricta, lo más probable es que los hijos terminen confundidos. Obviamente, no hay que esperar que tú y tu pareja piensen y actúen exactamente de la misma manera, pero sí es muy importante evitar una guerra de poder entre ustedes. Por eso, te sugerimos tomar en cuenta las siguientes recomendaciones en lo que se refiere a la disciplina de tus hijos: Es importante que hablen sobre cómo los disciplinaban a ustedes sus padres cuando eran niños. Esto no significa que deban replicar esos estilos (nuestros hijos viven en una realidad muy diferente a la que existía cuando nosotros éramos pequeños), pero sí le ayudará a conocer mejor sus puntos de vista respecto a la crianza. Cuando cuestiones a tu pareja sobre su forma de disciplinar, asegúrate de

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