¿Cómo puedes ayudar a tu hijo a enfrentar las burlas?

¿Cómo puedes ayudar a tu hijo a enfrentar las burlas?

Los niños pueden llegar a ser muy crueles, sobre todo cuando se burlan de otros pequeños. Muchos se comportan así porque no han desarrollado completamente la capacidad de ser empáticos y ponerse en el lugar del otro. De hecho, los niños nacen siendo demandantes y exigiendo cuidados. No es hasta después cuando desarrollan lo que se conoce como la “teoría de la mente” y son capaces de desarrollar la empatía. Por supuesto, también depende de la educación que hayan recibido. En todo caso, siempre es conveniente preparar a tu hijo para hacerle frente a las burlas sin tener que recurrir a la violencia. De esta forma le ayudarás a crear una coraza emocional para proteger su autoestima, un regalo invaluable para la vida. La humillación duele, y mucho Un estudio realizado recientemente por investigadores de la Universidad de Ámsterdam demuestra que las heridas causadas por la humillación son mucho más profundas de lo que pensábamos. En esta investigación, publicada en la revista Social Neuroscience, los científicos escudriñaron dentro del cerebro de las personas mientras experimentaban diferentes emociones. Para generar esos estados emocionales les leían diferentes historias y les pedían que intentaran ponerse en el lugar del protagonista. Así se pudo apreciar que la humillación desencadenaba una reacción a nivel cerebral mucho más intensa que la alegría, e incluso que la ira.

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Cómo hacer de tus hijos  personas plenas

Cómo hacer de tus hijos personas plenas

Ojalá todos los papás entendiéramos la importancia de no forzar a nuestros niños a ser algo que no son o no les interesa ser, sino alentarlos y darles todas las herramientas posibles para que se conviertan en aquello para lo que se sienten atraídos; en eso que los hace soñar. Estas son nueve importantes recomendaciones para ayudar a que nuestros hijos crezcan seguros de sí mismos y con madera de líderes:  Busca mentores a los que podría pedir ayuda Lleva a tus hijos a conocer personas que conozcas y puedan servir como orientadores o dar respuesta a dudas que tu hijo tal vez prefiera no plantearles a mamá o papá. Deja que entren otros adultos de referencia en sus vidas. Éste es un acto de desprendimiento y generosidad que se nos exige a los padres en la adolescencia. Desarrolla una disposición al crecimiento Elógialos por los esfuerzos, la concentración, la acción o las estrategias. En lugar de elogiar su aspecto o su inteligencia, es mejor felicitarles por variables que controlan, como su trabajo, su buena estrategia o sus palabras honestas. Esta estrategia ayuda a desarrollar una actitud dispuesta a tomar riesgos y minimiza el peligro de que abandonen o que tengan miedo a fracasar. Ten en cuenta que la actitud es mucho más importante que la aptitud. Identifica sus dones y anima a

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8 puntos esenciales para criar a un niño feliz

8 puntos esenciales para criar a un niño feliz

Lo que hace felices a los niños podría sorprenderte. Los expertos en desarrollo infantil que estudian el tema afirman que la felicidad no es algo que puedes darle a un niño como un regalo. Es algo que les puedes enseñar. Edward Hallowell, psiquiatra y autor de The Childhood Roots of Adult Happiness (Las raíces infantiles de la felicidad adulta), dice que los niños demasiado mimados, ya sea porque reciben demasiados juguetes o porque se les resguarda de sentirse incómodos emocionalmente, son más propensos a ser adolescentes aburridos, cínicos e infelices.  “Los mejores indicadores de felicidad futura son internos, no externos”, asegura Hallowell, quien enfatiza la importancia de ayudar a los niños a desarrollar recursos internos que puedan utilizar a lo largo de sus vidas. Afortunadamente, no tienes que ser una experta en psicología infantil para animar a tu hijo a encontrar la fuerza interior y la sabiduría que se requieren para superar los altibajos de la vida. Con paciencia y flexibilidad, cualquier padre de familia puede establecer las bases para una vida llena de felicidad. Aprende a leer las emociones de tus hijos Tu pequeño seguramente sabe muy bien cómo demostrarte cuándo algo lo hace feliz o lo entristece. Su carita se ilumina con una enorme sonrisa cuando llegas a casa o llora desconsoladamente cuando no encuentra su adorado osito de peluche. Pero, aun

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Dale a tu hijo las herramientas para ser un líder

Dale a tu hijo las herramientas para ser un líder

Patricia de la Fuente Diversos estudios neurológicos han revelado que, en los primeros meses de vida, el cerebro tiene mayor capacidad para reorganizarse y modificar funciones, siendo ésta la etapa idónea para la formación de habilidades sociales e ir desarrollando actitudes de liderazgo que podrán ganar mucha relevancia en el futuro. Entre las principales cualidades de un líder (mismas que pueden forjarse desde la primera infancia), están: La actitud de servicio Capacidad de sentir empatía Capacidad de influir en los demás Visión a futuro Motivación Disponibilidad para trabajar en equipo Disposición a asumir riesgos A su vez, existen ciertos factores que podemos considerar como pilares del liderazgo: Hábitos Valores Inteligencia emocional Inteligencia social Disciplina Para el pediatra y neonatólogo Alfredo Morayta Ramírez Corona, tener un ambiente estructurado con disciplina sana, confianza, límites claros, consistentes y adecuados, son vitales para el desarrollo de la personalidad del niño. “Reforzar la autoconfianza y  mejorar sus debilidades hará que sea un líder”, señala. El especialista comenta, además, que todos los niños tienen fortalezas y debilidades, mismas que se pueden observar desde los primeros años de vida, por lo que sugiere exaltar sus aptitudes y enfocar las carencias como áreas de oportunidad no como impedimentos. Estos son algunos aspectos a tomar en cuenta para desarrollar sus habilidades sociales desde los primeros meses de vida: La

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Los errores más frecuentes al educar a nuestros hijos

Los errores más frecuentes al educar a nuestros hijos

Si un niño protesta, salta, grita, no se está quieto en la mesa, llora, no dice “por favor”, no come porque no tiene hambre, no tiene sueño, se despierta demasiado temprano, duerme demasiado, no quiere darle un beso a la tía o a los abuelos, llora cuando se separa de su mamá, se ensucia, rompe un plato, todavía no habla bien, no saca buenas calificaciones –es decir, cuando no hace lo que es considerado por sus padres y por la sociedad como correcto–, ¿qué impresión nos formamos de él? Es probable que la mayoría de los lectores tenga clara la respuesta, aunque  eso no significa que esté bien. Muchas veces, las expectativas que nos hemos formado sobre el buen comportamiento de nuestros hijos terminan siendo una equivocación, ya sea porque no aún tiene edad suficiente como para actuar como esperamos que lo haga o porque le exigimos ciertas conductas sin tomar en cuenta las circunstancias que lo rodean, sus propias capacidades, su madurez, su personalidad o muchos otros factores que pueden llegar a ser determinantes en su conducta. Lo peor del caso es que, al esperar que nuestros hijos tengan un comportamiento para el cual no están capacitados o no cuentan con las condiciones óptimas a su alrededor para cumplir con esta expectativa, lo que estamos haciendo con ellos es

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