¿Por qué hay cada vez hay más niños con enfermedades mentales y qué papel juegan los papás en esto?

¿Por qué hay cada vez hay más niños con enfermedades mentales y qué papel juegan los papás en esto?

Traducción y edición de Sandra Ramírez Hay una tragedia silenciosa que se está desarrollando hoy por hoy en nuestros hogares, y concierne a nuestras más preciosas joyas: nuestros hijos. ¡Nuestros hijos están en un estado emocional devastador! En los últimos 15 años, los investigadores nos han regalado estadísticas cada vez más alarmantes sobre un aumento agudo y constante de enfermedad mental infantil que ahora está alcanzando proporciones epidémicas: Las estadísticas no mienten: 1 de cada 5 niños tiene problemas de salud mental Se ha observado un aumento del 43% en el TDAH Se ha observado un aumento del 37% en la depresión adolescente Se ha observado un aumento del 200% en la tasa de suicidios en niños de 10 a 14 años ¿Qué es lo que está pasando y qué estamos haciendo mal? Los niños de hoy están siendo sobrestimulados y sobrerregalados de objetos materiales, pero están privados de los fundamentos de una infancia sana, tales como: Padres emocionalmente disponibles Límites claramente definidos Responsabilidades Nutrición equilibrada Un sueño adecuado Movimiento (en general, pero especialmente al aire libre) Juego creativo, interacción social, oportunidades de juego no estructurados y espacios para el aburrimiento Lee también ¿Por qué es tan importante educar las emociones en casa? En cambio, estos últimos años se los ha llenado a los niños de: Padres distraídos digitalmente Padres

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¿Por qué sigue haciendo eso si ya le he dicho mil veces que pare?

¿Por qué sigue haciendo eso si ya le he dicho mil veces que pare?

Rosa Fuentes Seguro que esta situación les resulta familiar: los niños hacen algo que no deben, les decimos que eso no se hace, se lo decimos bien, con buenas palabras y, acto seguido, lo vuelven a hacer. Se lo volvemos a decir, otra vez por las buenas, nos miran… y lo vuelven a hacer. Probamos de otra forma, gesto serio, ceño fruncido, tono firme, a ver si esta vez… Nada, lo ha vuelto a hacer. Nos empezamos a enojar, nuestro tono se vuelve más brusco, pero sigue sin funcionar y lo vuelve a hacer. Perdemos los nervios y empezamos a adentrarnos en el ámbito de los castigos, los gritos, quizás incluso las nalgadas, ese territorio que no queremos pisar porque hemos decidido educar a nuestros hijos por el camino de la crianza respetuosa. Así que nos asaltan las dudas: ¿Qué pasa? ¿Por qué no funciona? ¿Por qué sigue repitiéndolo a pesar de que le digo que no? ¿Será que la crianza respetuosa es incompatible con la disciplina? Para poder responder a estas preguntas primero necesitamos pensar en la causa de ese comportamiento, que normalmente varía dependiendo de la edad del niño. Cuando son bebés: Los bebés no tienen capacidad de autocontrol, así que si sienten un impulso, las posibilidades de que se paren a sí mismos son mínimas, por no decir nulas. El impulso puede nacer

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Ayúdale a que deje de sentir mariposas en la panza

Ayúdale a que deje de sentir mariposas en la panza

Regina Fernández La ansiedad es un estado de alerta, una señal de emergencia que nuestro cuerpo activa ante una posible amenaza para poder prepararnos ante el peligro o defendernos de él. Sin embargo, cuando la ansiedad se dispara con demasiada frecuencia puede empezar a afectar nuestro estado de ánimo e incluso volvernos más vulnerables frente a las enfermedades.  ¿Cómo se manifiesta en el cuerpo? Cuando anticipamos un posible peligro, nuestro cerebro empieza a producir hormonas que preparan a nuestro cuerpo para defenderse. Al activarse el sistema de alerta comenzamos a sentir que el ritmo de nuestro corazón se acelera, nuestra respiración se vuelve rápida y entrecortada, empezamos a sudar, sentimos mariposas en la panza, nuestro proceso de pensamiento lógico se detiene y solo pensamos en superar aquello por lo que nos sentimos amenazados. Estos cambios corporales serían muy útiles si un león nos estuviera persiguiendo en la selva, por ejemplo, pero son poco funcionales si el peligro al que nos enfrentamos es un examen de matemáticas. Por eso es tan importante aprender a identificar y a controlar la ansiedad, evitando que se apodere de nosotros. Una forma de enseñarles a los niños a identificar la ansiedad es utilizando un muñeco de apoyo y pidiéndoles que expliquen lo que siente (el muñeco) en diferentes partes del cuerpo cuando se siente ansioso.

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¿Qué es “apego seguro”, y cómo influye en la personalidad de tu hijo?

¿Qué es “apego seguro”, y cómo influye en la personalidad de tu hijo?

En Pediatría, el apego es la conexión emocional que se desarrolla entre un niño pequeño y sus padres o cuidadores. La teoría del apego fue desarrollada a mediados del siglo XX por el psiquiatra británico John Bowlby, cuya crianza como parte de la clase alta británica incluyó la pérdida de su amada niñera y su traslado al internado a una edad muy temprana. Mary Ainsworth, su estudiante y futura colaboradora, ideó lo que se conoce como el procedimiento de la situación extraña, que consiste en separar brevemente a un niño de un año de edad de su padre, su madre o cuidador, y después reunirlos de nuevo, para poder observar de cerca su comportamiento durante cada reunión. Estos experimentos en los que el bebé se estresa durante un corto tiempo, pero luego se elimina el estrés de manera inmediata, se relacionaron con observaciones en casa de relaciones padres-hijo, y de esta forma los investigadores crearon una especie de taxonomía del apego, donde se interpreta el comportamiento del bebé durante la situación extraña como un indicador de la calidad del vínculo con el padre. “La situación extraña es muy importante porque investigaciones previas y repetidos estudios mostraron que lo que hacen los padres en casa o en situaciones diversas predice cómo se comportarán los niños en la situación extraña”, dijo Virginia M. Shiller,

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¿A qué nos referimos cuando hablamos de contención emocional?

¿A qué nos referimos cuando hablamos de contención emocional?

Valery Flórez, de iParenty En algunas ocasiones, cuando estoy dictando un taller, en la consulta o en mis clases de la universidad, hablo de la importancia de brindar contención emocional a nuestros niños, alumnos o amigos. Al ver la cara de quienes me escuchan, percibo que no comprenden el término, por lo que procedo a explicarlo de una manera sencilla. Del mismo modo me gustaría compartir con ustedes lo que les digo: La contención emocional es un procedimiento terapéutico, cuyo objetivo es tranquilizar y estimular la confianza de una persona que se encuentra afectada por una fuerte crisis emocional. En la práctica estaría relacionada principalmente a dos mecanismos: la actitud empática, que es la habilidad de colocarse momentáneamente en el lugar de la otra persona; y la escucha activa, que es la capacidad de poner atención al mensaje emitido por otra persona, utilizando diferentes vías o canales para comprender lo que se quiere decir y poder reaccionar ante el mensaje dado. En la vida cotidiana no es necesario que seamos psicólogos, orientadores ni terapeutas para dar contención emocional a las personas que nos rodean. El simple hecho de estar en la disposición de escuchar con atención lo que el otro nos quiere transmitir, sin ningún tipo de prejuicios o ideas preconcebidas, y situarnos con el corazón abierto frente a él o

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No llenes su cuarto de juguetes, llena su memoria de recuerdos

No llenes su cuarto de juguetes, llena su memoria de recuerdos

Patricia de la Fuente Diversos estudios y experiencias han demostrado que los niños que crecen con limitantes durante su infancia son proclives a presentar determinados déficits a corto, mediano y largo plazo; es decir, secuelas que estarán presentes incluso en su vida adulta. Sin embargo, estos casos no solo se dan ante las carencias, sino frente a los excesos. Las experiencias que dejó la crianza autoritaria, predominante hace algunos años, llevó a las nuevas generaciones de papás y educadores a buscar modelos mucho más democráticos, en los que, como adultos, damos a los niños un papel mucho más activo que se refleja en darles mayor oportunidad para la toma de decisiones, por ejemplo. Sin embargo, es muy fácil caer en un extremo nada recomendable. Dentro de esta dinámica tratamos de compensar deficiencias en la crianza con regalos, buscando lo mejor para nuestro hijo y guiados por el anhelo de procurarle una infancia feliz, que generalmente relacionamos, en primer lugar, con el cumplimiento de sus deseos materiales: el juguete de moda, el gadget más moderno o el videojuego más anhelado. Quizá sin darnos cuenta, y en el afán de brindarles herramientas para que adquieran habilidades para etapas futuras, sumergimos a los niños en un mundo de excesos, tanto de actividades como de juguetes y dispositivos que pueden llegar a limitar su

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