Mejora la relación con tu hijo cantando y oyendo música

Mejora la relación con tu hijo cantando y oyendo música

Xóchitl González Muñoz Piensa en una canción que sea muy famosa y te guste. Es muy probable que se haya escuchado en varios países, sin importar si el autor es de México, de Estados Unidos o de cualquier otra parte del mundo; o si quien la escucha entiende o no el idioma en el que está cantada. ¿Esto por qué ocurre? Porque la música, en sí misma, es un lenguaje que todos podemos entender, sentir y disfrutar. Si sabemos lo que dice la letra, y nos gusta, está muy bien, pero eso no es indispensable para poder disfrutar una pieza musical. De hecho, hay mucha música instrumental que no necesita letra para provocarnos diversas emociones. Y es que, dicho de manera muy simple, la música es eso: una forma de expresión que, a partir de sonidos y silencios, puede provocarnos diferentes emociones.   Por lo anterior, suelo recomendar a los papás que dediquen un tiempo, de manera periódica, a escuchar música con sus hijos. Esto no solo es bueno para despertar en ellos la sensibilidad y fomentar el gusto por esta expresión artística –algo muy valioso que se quedará con ellos toda la vida–, sino para pasar un buen rato juntos, cantando, bailando o en calma, según la ocasión y el tipo de música que se elija. Lee también Música

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¿Cuál es el verdadero efecto de los gritos en el cerebro de tu hijo?

¿Cuál es el verdadero efecto de los gritos en el cerebro de tu hijo?

Igual que no tiene más razón el que más alza la voz, tampoco conseguirá mejores resultados quien grita. De hecho, lo más probable es que ocurra al contrario. Los gritos pueden tener dos orígenes: la pérdida de la paciencia o creer que dan autoridad y sirven para lograr disciplina. Sin importar el origen, la realidad es que no sirven para nada.  Aquí una explicación, a partir de la ciencia, sobre por qué los gritos no sirven como modelo de educación. Es más: el cerebro del niño, en vez de aprender cuando le gritan, se bloquea. Lee también ¿Cómo puedo ser una mamá más paciente?  5 razones sobre por qué el cerebro del niño no aprende con gritos Los gritos son como lanzas, como dardos envenenados. Tal vez pensemos que el niño reacciona ante ellos porque “aprende la lección”, pero no es así. En realidad, reacciona por miedo, porque se siente herido y no quiere que lo vuelvan a hacer. Pero no aprende. Su cerebro se bloquea.  Podríamos explicar la versión educativa de por qué el niño sólo obedecerá ante los gritos por miedo y no por respeto o empatía. Pero existe una razón más poderosa aún para que decidas eliminar los gritos de tu vida: una razón química. Esta es la explicación y las numerosas razones que la ciencia nos da para que intentemos evitar

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¿Cómo lograr que no abusen de tu hijo por ser demasiado bueno?

¿Cómo lograr que no abusen de tu hijo por ser demasiado bueno?

El temperamento viene marcado por los genes desde que nacemos. Así, los niños desde edad muy temprana pueden tender a ser nerviosos, intranquilos, irritables, asustadizos… Es posible que tu hijo sea obediente, tranquilo, callado, ordenado, responsable y protector. Esta manera de comportarse de un modo tan perfecto le puede llegar a definir como un niño extremadamente bueno pero, ¿es posible que esta conducta haga que los demás abusen de ellos? Cómo se comporta un niño “extremadamente bueno” Está dispuesto a atender las necesidades de los demás antes que las suyas, llegando a hacer cosas que no quiere con tal de agradar y de hacerse ver ante los otros. Intenta hacer todo él, de manera autónoma, para que los demás se alegren y no tengan que prestarle ayuda. No manifiesta emociones agresivas. No se enfada ni hace rabietas. Suele relacionarse poco con otros niños y obedece siempre a los adultos. Cede ante los demás, se deja llevar y no sabe defenderse. Cómo proteger a los niños que son muy buenos La mayoría de los papás creen que tener un hijo tan bueno es ideal. Sin embargo, este tipo de niños que pasan desapercibidos, que no fastidian y, por tanto, son dóciles y obedientes, también pueden ser motivo de preocupación para los papás. Aunque el comportamiento de estos niños puede resultar cómodo para su educación,

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Protege a tu bebé cuidando tu salud emocional durante el embarazo

Protege a tu bebé cuidando tu salud emocional durante el embarazo

Cuando una mujer está a punto de traer al mundo a una nueva criatura siempre trata de cuidarse físicamente: se alimenta lo mejor posible, toma vitaminas y todo lo necesario para que el desarrollo del bebé sea óptimo, pero en ocasiones olvida aspectos que son igual de importantes. En la actualidad se han realizado estudios que comprueban que el bienestar físico de la madre es de tanta importancia como su salud emocional. La estabilidad mental y tener un embarazo libre de estrés, en el que las emociones sean en su mayoría positivas, se traduce en mejor desarrollo del bebé dentro y fuera del útero.  Muchas teorías recientes apuntan que los estados depresivos, la tristeza y el estrés pueden ser aprendidos desde el vientre materno. ¿Cómo afectan al bebé los sentimientos de la madre? Estos son algunos puntos que hay que tomar en cuenta durante la gestación, ya que pueden influir positiva o negativamente por el resto de su vida. 1. La depresión afecta el coeficiente intelectual del niño Aunque la placenta actúa como capa que protege al feto de diversas hormonas como el cortisol –la cual se produce tras un estado de estrés prolongado–, “si la madre se siente constantemente sometida a actividades que le causen estrés, tristeza, o si padece trastornos depresivos, el cortisol puede penetrar la placenta y

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Cinco sencillos pasos para ayudar a tu hijo a manejar la frustración

Cinco sencillos pasos para ayudar a tu hijo a manejar la frustración

Antonio Ortuño La frustración es una de nuestras compañeras de viaje. Es un aspecto inseparable en la educación cotidiana de nuestros hijos e hijas. Cualquier día, en cualquier hogar, aparecen diferentes escenas donde la frustración es protagonista. La frustración es adaptativa. Es un recurso psicológico que tenemos los seres humanos para rediseñar la realidad. El cerebro continuamente nos invita a diseñar la realidad, a anticipar, a adelantarse. No le gustan las sorpresas, lo inesperado. Necesita controlar para sobrevivir. Pero claro, todo lo que planificamos, no se cumple. Un porcentaje de lo diseñado no encaja en la realidad. Aquí la frustración cumple su función. Nuestros hijos e hijas nacen sin conocer sus limitaciones ni sus posibilidades. No discriminan entre realidad y fantasía. Necesitan escenarios y condiciones para aprender a ajustar sus expectativas a la realidad que se van encontrando. Los padres y madres, aunque no queramos, frustramos a nuestros hijos e hijas. Otra cosa es cómo atendamos a esa frustración. Aquí van cinco puntos clave para el manejo de la frustración: Dar la bienvenida a la frustración: no te puedes frustrar porque tu hijo se frustra. Por lo menos, disimúlalo. Para  ayudar a gestionar la frustración a tus hijos, haces de modelo, por eso debes trabajar tus propias frustraciones previas. Te recomiendo que pienses que las reacciones de frustración son oportunidades para darle

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Mujeres altamente sensibles… ¿te reconoces entre ellas?

Mujeres altamente sensibles… ¿te reconoces entre ellas?

Si eres una mujer altamente sensible, es muy probable que la maternidad intensifique aún más esa sensibilidad. Después de todo, los niños son inquietos y ruidosos por naturaleza, lo cual puede llegar a ser muy abrumador para ti, y hacer que el deseo de retirarte a un lugar tranquilo se vuelva urgente. Pero, por supuesto, apartarse no es algo que puedas hacer fácilmente cuando tienes hijos. En general, la paternidad significa tener muy poco tiempo a solas, aunque esto sea una circunstancia de vital importancia para las personas altamente sensibles (HSP, por sus siglas en inglés: high sensitive person), ya que necesitan recuperarse y recargar energía, después de haber estado expuestas a lo que ellas perciben, cotidianamente, como una sobrestimulación continua. Si te reconoces como una persona altamente sensible, es probable que también te sientas constantemente apurada, siempre con poco tiempo y mucho por hacer, lo que termina generándote ansiedad. Sientes tú misma el dolor que siente tu hijo, al igual que todas sus emociones, como si fuera una montaña rusa. Si no duermes bien, sientes que la falta de sueño podría destruirte. Con frecuencia te encuentras completamente agotada, física y emocionalmente. Tal gustaría encapsularte, encontrar tu propio capullo para sentirte protegida. Anhelas arrastrarte de nuevo a la cama, cobijarte y quedarte ahí indefinidamente. Lee también Reconoce la depresión ¡y

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