Muchos expertos dicen que no se debe ser amigo de tus hijos. Estamos parcialmente de acuerdo. Desde nuestro punto de vista, hay prerrequisitos para poder ser sus amigos. Aquí están:

1. Toma tu lugar
No cedas tu rol. Tú eres el papá o mamá, el adulto; tu hijo es el pequeño y siempre lo será. Es muy importante que le quede claro que antes de ser su amigo, eres su padre.

2. Abre canales
La comunicación con tus hijos es uno de los temas más complejos, sobre todo por falta de capacitación; no se trata nada más de estrategias o herramientas (que sí son importantes), la clave es tu conexión con tu propio niño interior.




3. Cultiva tu inteligencia emocional
Aprende qué hacer con tus emociones para que sean una fuente de riqueza y energía positiva en tu vida y en la de tus hijos.

4. Sé líder
Tus hijos necesitan un ejemplo a seguir; conviértete en eso que quieres para ellos. Reconoce el estilo particular de cada uno de tus hijos y aprende a transmitir tu mensaje de modo que sea recibido. La paternidad es un acto de liderazgo, comienza contigo misma.

Por último, una advertencia: tus hijos no necesitan que seas su amigo. Necesitan un padre y una madre. Amigos tendrán muchos, irán y vendrán. Amigos verdaderos, tendrán unos pocos. Padre y madre tendrán solo uno y una. Habrá espacio, dentro de tu ejercicio como padre, para que estés cerca de ellos, para jugar y dejarte ser niño con ellos. En esos momentos podrás ser su amigo. Cuando ellos crezcan y tengan a tus nietos, comprenderán en carne propia que el amor de mamá va mucho más allá que el de cualquier amistad.

Fuente: Niños de ahora

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