“Supe lo que era amar verdaderamente hasta que fui padre”, es una frase común. Sin embargo, aunque es cierto que la paternidad trae consigo el aprendizaje de amar en mayor medida, esto no significa que la medida actual sea ya la ideal para el ejercicio pleno de nuestra paternidad.




Es muy importante que exista en los padres un mayor grado de autoconocimiento y la intención de hacer honestas introspecciones sobre los verdaderos motivos detrás de las acciones hacia sus hijos, ya que esto permitirá desarrollar relaciones más sanas y estrechas, al identificar qué obstáculos personales son necesarios trabajar para ejercer más plenamente la paternidad.

Para iniciar este proceso, te sugerimos responder, de la manera más honesta, sin juicios, culpa, ni edición de palabras, las siguientes preguntas, tal como llegan las respuestas al momento de leerlas:

  1. La actitud o comportamiento que no puedo tolerar de mi hijo/a es:
  2. La emoción exacerbada que no puedo tolerar de mi hijo/a es:
  3. El bajo desempeño que no puedo tolerar de mi hijo/a es:
  4. La diferencia que tiene respecto a lo considerado estándar socialmente, que no puedo tolerar de mi hijo/a es:

De tus respuestas anteriores, elige la que te genere mayor incomodidad emocional y contesta lo siguiente:

  1. ¿En qué me afecta emocional y socialmente la actitud/emoción/desempeño/diferencia que no tolero de mi hijo?
  2. A mi juicio, esta actitud/emoción/desempeño/diferencia, lo convierte en…
  3. Y a mí me convierte en…
  4. ¿Cuándo he sido o tenido algún rasgo similar, aunque sea en un menor grado o en diferentes circunstancias?
  5. Esta falta de aceptación a ser/tener esta actitud/emoción/desempeño/diferencia, ¿lo aprendí en casa? ¿De quién?
  6. Sin que esto signifique que no intentaré mejorarlo posteriormente, ¿soy capaz de intentar aceptarme a mí mismo a pesar de ser/tener o haber sido/tenido esto?

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El objetivo de estas preguntas es facilitar el proceso de exploración y autoconocimiento, por lo que no hay respuestas correctas o incorrectas, solo hay una mayor o menor medida de honestidad y consciencia al contestarlas.

Sin embargo, la respuesta que nos da el indicador más importante es la última. Si la respuesta fue negativa, muestra una fuerte tendencia a condicionar el amor hacia ti mismo y, por consiguiente, hacia tu hijo/a, lo cual dificulta la base de los procesos de salud mental y emocional de tu familia. Es muy importante aprender a separar la aceptación y el amor hacia ti mismo y hacia tu hijo/a de sus comportamientos y/o niveles de desempeño.

Piensa en tu hijo/a como un fértil campo lleno de potencialidades, y en sus actitudes y comportamientos como sus frutos. Ahora bien, si fueras un inversionista ¿dejarías de regar un campo por dar una mala cosecha? Evidentemente no, ya que el valor del campo es infinitamente mayor al de sus frutos. ¿No pensarías lo mismo sobre el valor de tu hijo/a?

Por Elba Quintanilla, psicoterapeuta.

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