La crianza de nuestros hijos está llena de mitos y realidades. Desde que nace el nuevo integrante de la familia, incluso desde que se está en la dulce espera, ¡todos te dicen lo que debes y no debes hacer! Ahí está el pediatra dándote cientos de recomendaciones, todas ellas en contraposición de lo que tu abuelita te ha contado que a ella le funcionó… o tus tías o tu mamá. ¡Qué locura! ¡Como si no fuera suficiente saberte responsable de una nueva vida que, sin importar si es tu primer o último niño, siempre parece, y de hecho es una nueva e irrepetible situación por el simple hecho de que tú eres diferente al de hace unos años y él o ella también.




Ahí están todos con las mejores intenciones diciéndote qué sí y qué no. Tú corres a la computadora y googleas: “¿Es malo que mi hijo no gatee?” “¿A qué edad debe gatear?” “¿Y si no gatea?” “¿Es verdad que el gateo es fundamental para desarrollar su psicomotricidad?” “¿Y si yo no gateé?” Y así se te va toda la mañana: encuentras 50 páginas que dicen algo parecido a lo que dice el pediatra, otras 50 que van por la dirección de lo que dice tu abuelita, 50 más hablan de cosas de las que nunca te habías enterado… y, a fin de cuentas, tú sigues sin saber qué hacer.

En fin… a continuación, te compartimos un recuento de mitos y realidades sobre el gateo:

Gatear fortalece los músculos necesarios para que mi bebé camine… VERDAD
En el gateo tradicional, el bebé comienza a aprender a mantener el equilibrio sobre sus manitas y rodillas (es decir, aprende a ponerse a cuatro puntos). Luego aprende a moverse hacia adelante y hacia atrás haciendo presión con las rodillas. Al mismo tiempo, va fortaleciendo los músculos que pronto le permitirán caminar.

Si mi hijo no gatea antes de los 8 meses, pasará a caminar directamente… MITO
Varios especialistas han establecido que la edad para gatear depende de cada bebé, y ésta puede ser entre los 6 y los 10 meses de edad. Si tu bebé no gatea pero se arrastra boca abajo o de pompis, solo debes ser paciente, pues ya va avanzando en esa dirección.  

Mi hijo gatea para reconocer su espacio… VERDAD
Gatear para los bebés representa la conquista del espacio y del movimiento. De los avances que tu pequeño realiza durante sus primeros meses de vida es desplazarse por sí mismo.

Si mi hijo no gatea debo forzarlo… MITO
Estimular sí, forzarlo no. No tiene sentido que como mamá te agobies demás porque tu hijo no se anima a andar en cuatro puntos. Recuerda que cada niño lo hace a su ritmo. Ayúdale con ejercicios que estimulen los músculos y movimientos involucrados en el gateo, pero no le obligues a nada porque no funcionará.

Si gatea o no, y qué tan rápido lo haga, depende de la inteligencia de mi hijo… MITO
Cada niño tiene su propio desarrollo psicomotriz, cada bebé adquiere el control de su cuerpo a ritmo y a edades diferentes pero absolutamente todos, tarde o temprano, se sueltan a andar. Solo observa a tu alrededor y verás cómo todos gatean, caminan y corren. Que unos lo hagan antes o después depende de otros factores como la constitución física, el lugar que ocupe entre los hermanos, el ambiente en el que se encuentra, etcétera.

Si mi hijo no quiere gatear y se para algo anda mal con él… MITO
Si tu bebé quiere ponerse de pie no se lo impidas, porque ello denota que está preparado para incorporarse. Ayúdalo a recorrer el espacio y muéstrale que es seguro hacerlo.

Solo los bebés que gatean tienen un buen desarrollo motriz… MITO
A través de diferentes estudios se ha demostrado que los bebés que gatean desarrollan su sistema motriz. Sin embargo, esto no significa que un bebé que no gatea necesariamente estará por debajo de los que sí lo hacen ¡jamás!

Como pudiste darte cuenta, el gateo trae muchos beneficios a tu pequeño, aunque hay muchos niños que caminan antes de haber gateado. Sin embargo, nuestra recomendación es que el tuyo lo haga, o a menos lo intenten juntos, esto será benéfico para su desarrollo. Algunas ventajas son: que perfeccionara su coordinación, tendrá reconocimiento de su cuerpo y explorará su espacio de juego.

Existen muchos ejercicios sencillos que puedes hacer con tu pequeño para ayudarle, o bien, existen lugares de estimulación temprana que ofrecen esta ayuda a tus niños.

Sobre la autora
Merab Govea
Psicóloga egresada de la UNAM. Desde hace ocho años trabaja con niños que tienen TDAH, hiperactividad y Síndrome de Asperger. Actualmente forma parte de un proyecto que permitirá detectar qué técnicas de enseñanza mejoran el desempeño escolar de niños y jóvenes. Actualmente, forma parte del equipo editorial de Psicología para Niños. 

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