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Dalia López Montoya

Calabacín es el curioso nombre de un niño que tiene 9 años y una historia que conmueve a grandes y chicos. Tras la repentina muerte de su madre, Calabacín se hace amigo de un simpático policía llamado Raymond, quien lo acompaña a su nuevo hogar de acogida con otros huérfanos de su edad.

Al principio, Calabacín tiene serias dificultades para adaptarse al extraño y hostil ambiente que encuentra en su nueva morada. Sin embargo, con la ayuda de Raymond y de sus nuevos amigos, aprenderá, no solo a confiar en los otros, sino a amar.




Esta película nos da un magnífico ejemplo de lo que es una paternidad respetuosa con las emociones de los niños. El policía Raymond adopta a Calabacín, siendo en todo momento muy respetuoso y cariñoso con las emociones de su hijo, esto en gran medida porque él mismo tiene sentimientos de soledad muy parecidos a los de Calabacín, por lo que logra ser muy empático.

Se trata de una película animada en stop motion, con personajes de plastilina, que hace reflexionar a todos por igual sobre el significado profundo de familia, así como los sentimientos que puede llegar a tener un niño de 9 años y la manera en que los afronta. Los hombres también tienen sentimientos de paternidad, aunque no sean sus hijos biológicos y la empatía hacia los niños, que sienten muy parecido a los adultos, aunque se crea lo contrario.

Película recomendada para toda la familia. Se sugiere tener a la mano una caja de pañuelos, ya que es capaz de sensibilizar hasta al más duro. La puedes comprar aquí.

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