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Xóchitl González Muñoz

Hace unos meses conocí a Ismael (vamos a llamarle así para no revelar su identidad), un niño de ocho años que llegó al centro para tomar un taller enfocado al desarrollo de habilidades sociales. Sus papás lo inscribieron porque veían que se le dificultaba la convivencia con sus compañeros del colegio; tendía a ser muy serio y muy tímido. Por tal razón, sus papás me pidieron, después del taller, iniciar un proceso terapéutico para seguir ayudándolo a mejorar ese aspecto de su personalidad.  




Algo que me llamó mucho la atención desde los primeros días que vi a Ismael fue su sentido del humor, hasta cierto punto contrastante con lo que sus papás me habían dicho de él. Aunque, ciertamente, no era fácil traspasar la barrera que ponía en un inicio, cuando hacía el intento de bromear con él, una vez que lo lograba, Ismael me regalaba una versión más alegre y divertida de sí mismo.

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Con la información que fui obteniendo poco a poco, tanto de él mismo como de sus papás, encontré que una de las principales causas de su personalidad era que no se había dado cuenta de que podía ser divertido para los demás; de hecho, daba por sentado que para los otros niños era aburrido, poco interesante y, consecuentemente, nadie querría juntarse con él. Ismael se había formado esta idea porque, al no tener hermanos, primos ni vecinos, pasaba la mayor parte del tiempo entre adultos que, sin darse cuenta, estaban inhibiendo su verdadera manera de ser.

Una vez que pude percatarme de ello supe que era necesario hablar con los papás y pedir su cooperación, pero, sobre todo, era necesario hablar con sus maestros, dada la importancia que tiene la escuela como espacio social para los niños. Era fundamental contar con su ayuda para que, poco a poco, Ismael fuera ganando una mejor posición entre sus compañeros de clase. ¿Cómo podrían ellos ayudarlo? Aprovechando cualquier oportunidad para fortalecer su autoconcepto, para destacar sus cualidades frente al grupo y para propiciar momentos que le resultaran favorables para poder mostrar lo mejor de sí mismo. La estrategia funcionó tan bien, que hoy Ismael da la impresión de ser otro niño: mucho más simpático, alegre y popular entre los demás niños.




Si algo nos dejan claro casos como éste, es que, además de ser una pieza esencial en la educación de un niño, los maestros pueden tener una enorme influencia en el autoconcepto que un alumno llega a formarse de sí mismo. Si un niño está convencido de que no sirve para las matemáticas, por ejemplo, y la maestra no hace lo posible por cambiar en él esta manera de pensar, lo más probable es que, efectivamente, el niño nunca pueda sacar buenas notas en esta materia. Y esto ocurre no solo con aspectos académicos, sino formativos, como en el caso de Ismael. Creerse capaz siempre va a ser el primer paso para llegar a serlo.

Por ello, toda persona que intervenga de alguna manera en la formación de un niño, debe estar muy atenta a los mensajes que le transmite, ya sea consciente o inconscientemente. Es cierto cuando decimos que los niños son como esponjas. Tal vez lo hayamos escuchado y repetido muchísimas veces pero no siempre lo tenemos presente ni medimos sus alcances: es muy importante que, tanto papás como maestros (ni qué decir acerca de los psicólogos), refuercen en los niños las ideas positivas sobre sí mismos y sobre todo lo que está a su alrededor, como su familia, sus compañeros de clase o su escuela. Cambiar una percepción negativa por una positiva siempre va a significar una enorme diferencia, mayor incluso a lo que podríamos llegar a imaginar.


Sobre la autora
Xóchitl González Muñoz es directora y fundadora de Psicología para Niños desde 2006. Desde 2002 ha diseñado e implementado talleres y conferencias para padres, maestros y profesionales de la salud sobre temas como inteligencia emocional, manejo conductual y pautas de la evaluación diagnóstica, entre otros. Es autora del libro ¿Cómo formar hijos emocionalmente sanos?, y ha colaborado con artículos de opinión en publicaciones como Revista del Consumidor, Fernanda y Bbmundo, entre otras. 

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