Dibujar, pintar, colorear… actividades sencillas, con las que los niños suelen divertirse, por lo que son habituales tanto en casa como en la escuela. Sin embargo, ¿conoces todos los beneficios que pueden generar estos pasatiempos en el desarrollo de tu hijo?




¿Sabías, por ejemplo, que pintar con los dedos estimula la integración sensorial de nuestros pequeños? Puede parecer increíble pero el simple hecho de sentir ese líquido espeso en sus manos, incluso en sus pies, genera una enorme cantidad de conexiones cerebrales.

Por otro lado, la oportunidad de expresarse por medio de garabatos, que a simple vista puede parecer que no tienen ningún sentido, les ayuda a explotar su capacidad creativa.

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Otro aspecto a destacar con respecto al uso de crayolas, lápices, pinceles y colores, es que contribuye a mejorar la psicomotricidad fina, pues exige el movimiento de pinza fina manual, que es considerado base de la evolución humana. En los niños pequeños, estas actividades ayudan a adquirir poco a poco el movimiento, mientras que en los más grandes favorece la precisión, lo que en un futuro influirá positivamente en la calidad de su escritura.

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Pero eso no es todo. Dibujar, aparte de estimular la capacidad creativa, tiene una función relajante –incluso podríamos decir que terapéutica– que contrarresta de buena manera problemas de ansiedad, miedos y temores.

Antes que nada, dibujar, pintar y colorear son actividades que resultan divertidas para cualquier niño, por lo que son también un gran pretexto para vincularte con tu hijo y mejorar la conexión que tienes con él. Finalmente, procura poner atención a lo que exprese con sus figuras, trazos y colores, ya que, a través de sus dibujos, un niño exterioriza su mundo interior.

CRAYOLA

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