Por Gabriela Béduchaud

Resulta llamativo que en el presente, cantidad de papás y educadores pretendan continuar guiando a sus chicos con los mismos métodos y formatos que recibieron ellos en su propia niñez. Movidos, sin duda, por las mejores intenciones y por el amor a sus niños, muchos se encuentran repitiendo patrones educativos sin cuestionarse si su aplicación sigue resultando efectiva, y si es aplicable a todos por igual.

El problema es que, en nombre de la buena educación, y con el propósito de encausar su personalidad y sus dones, muchas veces terminamos restringiendo a los niños, ajustándolos a una determinada modalidad familiar o cultural y obteniendo como resultado una reducción de sus posibilidades reales.




Lo cierto es que no podemos dejar de considerar las distintas características que presentan los niños y jóvenes de las nuevas generaciones. ¡Cuestión más que evidente! Por ende, la educación y la crianza requieren, con humildad, flexibilidad y apertura de conciencia, revisión, replanteo y reformulación.

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Es menester que el adulto de este tiempo conozca y sintonice con las cualidades especiales de altísima sensibilidad, energía y hasta de una innata sabiduría que traen los niños de este presente. ¿Quién no se ha sorprendido con esas respuestas maduras, con esos comentarios geniales, con esas preguntas que dejan boquiabierto y sin saber qué decir…? Hay quienes ingenuamente sonríen imaginando casualidades, tildándolos de ocurrentes, imitadores o influenciados por el fenómeno de internet. Sin embargo, tenemos que tomar conciencia de que nos encontramos ante un maravilloso y desafiante presente.

Los niños de este tiempo provocan constantemente al mundo adulto, que, sin duda, viene necesitando romper estructuras caducas, transformar la visión, ampliar la conciencia y la educación.

Muchos papás y mamás acuden a la consulta psicológica solicitando métodos, pautas específicas, tips para lograr tal o cual resultado o para que el niño cambie y responda como se espera. Procuramos transmitir, en primer lugar, que no existen recetas y que el adulto de hoy tiene ante sí un enorme reto: el de la  “desprogramación”, el de evaluar despiertos lo incorporado en su propia historia, para darle la vuelta correcta al enfoque con que, desde una renovada libertad interior y conciencia, elige educar. Esto lo llevará a ponerse a la altura de las circunstancias actuales y a crear, con alegría, junto a sus chicos, las respuestas y formas más valederas.

Claro que suele haber resistencias por parte del adulto y que no todo el mundo está dispuesto a dicho trabajo personal. Sin embargo, es maravilloso lo que sucede cuando el educador abre el corazón sincera y comprometidamente, se muestra dispuesto y disponible al cambio en conjunto de lo que haga falta.

Cuando los papás, desde su propia sensibilidad, resuenan con estos mensajes, comienza un giro saludable, enriquecedor, evolutivo para todo el entorno familiar y/o escolar. Cuando se activa la escucha correcta, cuando el corazón y la conciencia se abren genuinamente, trascendiendo temores y preconceptos, tiene lugar una de las experiencias de expansión y de amor más maravillosas. Confirmamos así que nuestros niños, tanto a través de síntomas, de inconductas, como de mensajes de increíble sabiduría, llegan para enseñarnos a amar y a evolucionar juntos.




Algunas actitudes sugeridas a activar en el adulto educador:

  • Escucha auténtica, atención concentrada y enfocada, despojada de preconceptos
  • Conexión directa, de corazón a corazón
  • Congruencia entre el pensar, sentir, decir y hacer
  • Empatía, apertura, flexibilidad y respeto
  • Acceso al mundo interno del niño, sintiendo y comprendiendo su realidad individual, profunda y personal
  • Equilibrio entre libertad y límites, evitando conductas autoritarias e imposiciones sin explicación
  • Trabajar la propia sombra y sanar el propio niño interno para evitar proyecciones  

Tengamos presente que enseñamos con el ejemplo. Eso no es nada nuevo. Sin embargo, hoy el compromiso a ser genuinos es mayor que  antes. Hoy, los niños captan, desde su despierta sensibilidad, la verdad y la mentira, lo genuino y lo que no lo es. Si encarnamos y vivenciamos con honestidad estas actitudes, ellas serán tomadas como modelos directos por nuestros chicos.

Sobre la autora
Psicoterapeuta clínica y educacional de niños, jóvenes y adultos afirmada en una visión holística y transpersonal. Fundadora de RAM Refugio Antar Mouna, centro de psicoterapias, educación de la conciencia y orientación. Es especialista en Orientación Vocacional Profesional. Desde hace 30 años se ha focalizado en los jóvenes y en la búsqueda de caminos de realización, a través de estudios del potencial humano, del análisis de los talentos y la vocación. También es autora de varios libros, como: Identidad, talentos y propósito. Diario personal para la auto-indagación y el autodescubrimientoCartas para conectar, descubrir y activar la Verdad Interior e Índigo y niños de hoy. Nuevos adultos para nuevos niños.

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