Patricia de la Fuente

Diversos estudios neurológicos han revelado que, en los primeros meses de vida, el cerebro tiene mayor capacidad para reorganizarse y modificar funciones, siendo ésta la etapa idónea para la formación de habilidades sociales e ir desarrollando actitudes de liderazgo que podrán ganar mucha relevancia en el futuro.

Entre las principales cualidades de un líder (mismas que pueden forjarse desde la primera infancia), están:

  • La actitud de servicio
  • Capacidad de sentir empatía
  • Capacidad de influir en los demás
  • Visión a futuro
  • Motivación
  • Disponibilidad para trabajar en equipo
  • Disposición a asumir riesgos

A su vez, existen ciertos factores que podemos considerar como pilares del liderazgo:

  • Hábitos
  • Valores
  • Inteligencia emocional
  • Inteligencia social
  • Disciplina

Para el pediatra y neonatólogo Alfredo Morayta Ramírez Corona, tener un ambiente estructurado con disciplina sana, confianza, límites claros, consistentes y adecuados, son vitales para el desarrollo de la personalidad del niño. “Reforzar la autoconfianza y  mejorar sus debilidades hará que sea un líder”, señala.

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El especialista comenta, además, que todos los niños tienen fortalezas y debilidades, mismas que se pueden observar desde los primeros años de vida, por lo que sugiere exaltar sus aptitudes y enfocar las carencias como áreas de oportunidad no como impedimentos.

Estos son algunos aspectos a tomar en cuenta para desarrollar sus habilidades sociales desde los primeros meses de vida:

  • La primera necesidad de una persona es su sentido de pertenencia. Convivir con más niños le permitirá a tu hijo formar parte de una comunidad.
  • Una educación basada en valores es fundamental durante los primeros años de vida. Así, el pequeño aprenderá a modular su conducta para respetar a sus compañeros.
  • El hecho de pertenecer a un grupo, donde se comparten hábitos y valores, hará que el niño se sienta identificado con el resto de los integrantes.
  • Relacionarse con niños de su misma edad le ayudará a desarrollar su sentido de empatía. Lo que contribuirá a mejores tratos sociales en su futuro.
  • El niño se formará una imagen de sí mismo a través del reflejo de sus compañeros. Esto beneficiará su autoestima.
  • Las actividades en conjunto o juegos permitirán al niño tener conciencia de roles y funciones para lograr fines comunes.
  • Cuando los pequeños trabajan en equipos adquieren una conducta activa. Son capaces de manifestar apoyo y hasta defender a su grupo.
  • Si se desenvuelve entre iguales, adquirirá un mayor sentido de autosuficiencia. Aprenderá a vencer obstáculos y lograr metas.

Ten en cuenta que las experiencias adquiridas durante los primeros cinco años de vida determinarán la forma en que el niño responda ante las circunstancias futuras.

Sobre la autora
Especialista en Desarrollo Infantil con más de 40 años de experiencia, directora general y fundadora de SEDI, Servicios Educativos para el Desarrollo Infantil.

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