Con tal de que sus hijos no lloren, hay papás y mamás que prefieren no despedirse de ellos cuando salen de casa. “¿Espero a que se entretenga y entonces me voy sin que se dé cuenta?” “¿Le digo adiós con la mano desde lejos?” “¿Me acerco y le doy un beso aunque sé que entonces él se va a agarrar de mi pierna y se pondrá a llorar tratando de impedir que me vaya?”. Estas preguntas son frecuentes en papás de niños que han desarrollado demasiado apego hacia ellos.

Sin embargo, las respuestas a todas esas preguntas siempre van en la misma dirección: definitivamente es mejor que los papás se despidan de su hijo al salir, aunque llore; de lo contrario, tarde o temprano llegará el momento en que se dé cuenta de que sus papás no están, lo que le generará desconfianza. Para un niño, esta simple acción puede significar que, si sus padres ya desaparecieron una vez, pueden volver a hacerlo en cualquier momento, lo cual le generará inseguridad.

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Por tal razón, cada vez que vayan a salir y dejar a su hijo encargado con alguien, lo mejor es que se acerquen y le expliquen que tienen que salir, independientemente de cuál vaya a ser su reacción. Procuren que el momento de la despedida sea lo más tranquilo posible evitando trasmitirle nerviosismo o cualquier señal de angustia que ustedes puedas estar sintiendo por la separación.

Con información de: www.padresehijos.com.mx

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