Xóchitl González Muñoz

Una situación con la que nos enfrentamos constantemente en Psicología para Niños, cuando recomendamos a los papás pasar más tiempo con sus hijos, y sobre todo que jueguen con ellos, es que no saben cómo hacerlo. A los papás y mamás de hoy, no solo se les dificulta hacerse un espacio en la agenda para pasar tiempo de calidad con sus hijos, sino que, cuando cuentan con él, no saben cómo aprovecharlo porque se han olvidado de la importancia de saber cómo asumir una actitud lúdica, lo cual es verdaderamente lamentable.




Cuando los papás logran asumir esta actitud y ponen de su parte la mejor disposición para jugar, no solo aumenta muchísimo la posibilidad de que padres e hijos pasen un muy buen momento juntos, sino que mejore enormemente su conexión emocional. Además, hay que tomar en cuenta que, al jugar, los niños desarrollan un sinfín de habilidades cognitivas, emocionales y sociales (entre otras), lo cual termina siendo una pieza clave en su desarrollo.  

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Otro aspecto que es muy importante destacar al hablar del juego entre padres e hijos, es que, para el niño, este tipo de espacios representan una gran oportunidad de ver a sus papás como iguales y mejorar esa relación tú a tú, que es fundamental. En muchos otros momentos, a los papás les toca jugar el papel de autoridad o, simplemente, están comportándose como adultos. En cambio, al jugar, el adulto se permite aniñarse, lo que trae consigo un efecto muy benéfico en los niños y en la relación misma.  

  • Es importante dar tiempo de calidad, así que… ¡olvídate del celular cuando estés con tu hijo!
  • Permítete expresar emociones y motiva a tu hijo a expresar lo que está sintiendo.
  • Dale reconocimiento lúdico: “Me gustó que hayas ayudado a tu hermano”. “¡Muy bien, esperaste tu turno!”. “Contribuiste a que nadie se sintiera mal, te felicito”.
  • Evita anteponer tus intereses y gustos a los de tu hijo.
  • Si se te dificulta asumir una actitud lúdica para entrar de lleno en el juego, solo observa a tu hijo, él podría ser tu mejor maestro.
  • No te dejes influir por estereotipos: hay niñas a las que les gusta jugar con carritos y niños a los que les gusta jugar con muñecas. Déjalos elegir.
  • Aprovecha para fomentar en él valores como el respeto y la tolerancia a la frustración. Como somos en el juego somos en la vida, así que empieza por poner el ejemplo con tu actitud.
  • Opta por juguetes que no contengan materiales tóxicos y correspondan a la edad y madurez de tu hijo.




¿Qué juguetes debo elegir?
Si tu hijo tiene un año o menos, estimúlalo a través de juguetes que tengan una gran diversidad de colores y materiales:

  • Juguetes musicales
  • Muñecos de trapo o peluche
  • Cubos grandes de tela o espuma
  • Pelotas
  • Móviles

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Si tu hijo tiene de uno a dos años, considera regalarle colores, coches, motos, rompecabezas (acordes con su edad) juguetes de madera o plástico que pueda lanzar y apilar. Aprovecha todos los juguetes para desarrollar sus habilidades motrices.

Si tu hijo tiene de dos a tres años considera estos juguetes, ya que además de estimular su motricidad, favorecerás su comunicación: plastilina, rompecabezas, casitas con personajes, instrumentos musicales, toboganes pequeños.

Si tu hijo tiene de tres a siete años considera regalarle disfraces, cocinitas, cajas de herramientas, maletines de doctor, bicicletas, piezas de construcción, patines, pelotas. En esta etapa el juego de tu hijo es más social y con mayor movimiento. Además es un rango de edad en el que ama los juegos de roles y aprende mucho de ellos.

Si tu hijo tiene entre siete y once años considera los juegos de experimentos, de estrategia, de mesa. En esta etapa tu hijo también se divierte resolviendo desafíos mentales.


Sobre la autora
Xóchitl González Muñoz es directora y fundadora de Psicología para Niños desde 2006. Desde 2002 ha diseñado e implementado talleres y conferencias para padres, maestros y profesionales de la salud sobre temas como inteligencia emocional, manejo conductual y pautas de la evaluación diagnóstica, entre otros. Es autora de dos libros digitales: ¿Cómo formar hijos emocionalmente sanos? y ¿Por qué mi hijo no me hace caso? Además, ha colaborado con artículos sobre psicología infantil en diversas publicaciones. 

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