Xóchitl González Muñoz

Cuando los niños tienen entre tres y seis años de edad, viven una etapa que se caracteriza, entre otras cosas, por el fuerte predominio del pensamiento mágico. ¿Esto qué significa? Que su razonamiento se basa, en buena medida, en lo que dictan sus emociones y su imaginación. Esto ocurre debido a que su cerebro apenas está en proceso de maduración y, aunque muchos rasgos del pensamiento mágico prevalecen en la vida adulta, es durante esta etapa del desarrollo cuando ejercen una mayor influencia en el pensamiento y en la manera de actuar de las personas.

Éstas son algunas características del pensamiento mágico, que fácilmente podrías identificar en un niño entre los 3 y 6 años de edad (aunque no solo pueden estar presentes en esta edad, como ya se mencionaba):

  • Las coincidencias suelen ser entendidas como causalidades
    (“Ganó mi equipo porque me puse mi playera de la suerte”)
  • Se atribuye tal poder a los deseos, que existe la seguridad de que pueden materializarse
    (“Voy a desear con todas mis fuerzas que a mi papá le vaya bien en el trabajo”)
  • Muchas veces es difícil distinguir entre la realidad y la fantasía
    (“Me da miedo que haya un monstruo debajo de la cama”)

Ya te imaginarás que, como ocurre con cada etapa del desarrollo, ésta tiene sus riesgos, y es importante que estés pendiente de ellos. Un ejemplo claro es que esta tendencia al pensamiento fantasioso suele impedir que los niños sean conscientes del peligro implícito en diversas situaciones. Pero también hay aspectos positivos que puedes aprovechar en el proceso de formación, como, por ejemplo, su gusto por participar en juegos de roles.




¿A qué llamamos juegos de roles?
Son aquellos en los que uno o más jugadores desempeñan un rol determinado, como por ejemplo, ser adulto, un cantante famoso, un animal o un ser invisible, por poner solo algunos ejemplos. ¿Y por qué les gustan tanto a los niños en general, y particularmente a esta edad? Porque les encanta experimentar los beneficios de ser alguien más, aunque solo sea en su imaginación. Les divierte mucho, y esto es algo que puedes aprovechar para desarrollar en tu peque distintas cualidades. A través de un juego de roles, un niño puede adaptarse mejor a su entorno, por ejemplo. También puede ser muy útil para potenciar sus habilidades sociales y de vinculación, y para ayudarle a incrementar su vocabulario.

Por otro lado, los juegos de roles cobran vida a partir de la empatía, lo cual es ya un gran beneficio en sí mismo, pues el hecho de que los niños se pongan en los zapatos de otro, los hace aptos para entender diferentes formas de ser, de pensar y de sentir. Esto a la larga, será fundamental para la formación de un criterio propio. Por si fuera poco, los juegos de roles son un excelente pretexto para crear espacios de interacción familiar.

Para la elaboración de esta nota, contamos con la valiosa colaboración de LEXIA Insights Solutions.

 


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