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Xóchitl González Muñoz

Las mujeres han resultado ser el segmento de la población más afectado psicológicamente por la pandemia. Así lo reveló el estudio “Impacto psicológico de la pandemia del COVID-19 en 59 países del mundo”, a cargo del Dr. Juan Carlos Arango* Lasprilla y su equipo de investigadores.

Además de haber confirmado la hipótesis de que el aislamiento social crea alteraciones psicológicas, dando origen a padecimientos como ansiedad, depresión, estrés, estrés postraumático e insomnio, entre otros, reveló que son justamente las mujeres las que tienen mayor riesgo de padecer estas afecciones.

Pero, ¿cuál es la causa? Según palabras del propio Dr Arango, “durante la cuarentena, muchas mujeres tuvieron que ejercer diversos roles, cada uno de ellos con una carga muy significativa de responsabilidad: madres, trabajadoras, amas de casa… eso les significó una sobrecarga muy difícil de sobrellevar”.




Pero, ¿por qué son precisamente las mujeres quienes tienen que asumir estos roles, si no al 100%, sí de una manera desigual?

El propio Arango señala que esto se debe a que en muchos países las mujeres están estigmatizadas, y todo el sistema familiar tiende a asumir que son ellas las que tienen que jugar estos roles. Es decir, son ellas quienes “tienen que” hacer la comida, encargarse de que la casa esté en orden, cuidar a los hijos, ayudarles con sus tareas… además de cumplir con sus obligaciones laborales.

Con todo esto, muchas mujeres no han tenido suficiente tiempo para dedicarse a ellas mismas, para distraerse o para atender sus propias necesidades, lo que las llevó a desarrollas problemas emocionales más severos que los hombres.

Entre las principales conclusiones a las que llegó el estudio liderado por el doctor Arango, están las siguientes:

El confinamiento social crea altos niveles de estrés, ansiedad, depresión y se asocia con afectaciones en los patrones de sueño, lo que lleva a agudizar los problemas de salud mental.

Es necesario crear programas de ayuda para quienes desarrollaron problemas psicológicos. No hay certezas respecto a cuánto tiempo van a permanecer estos problemas.




Sería conveniente que los gobiernos inviertan en la creación de programas de intervención para ayudar a personas para mejorar la salud mental.

Es probable que nos toque enfrentar otras pandemias y necesitamos programas de prevención, que brinden opciones para afrontar el confinamiento de una manera saludable.

Es necesario hacer psicoeducación, brindar estrategias de afrontamiento y de resolución de problemas, así como ofrecer técnicas para reducir la ansiedad.

Resulta fundamental reorganizar roles en el hogar, a fin de lograr una redistribución de responsabilidades de manera más equitativa.

Actualmente, Psicología para Niños ofrece el programa de educación emocional “1,2, 3 por mí y por todas mis emociones”, dirigido a papás y cuidadores, cuyo propósito es que las personas desarrollen las competencias emocionales que necesitan para crear entornos y condiciones de vida propicios para el bienestar de la familia.

Para mayor información, puedes comunicarte por WhatsApp al (55) 3523 1237.

 


Sobre la autora
Xóchitl González Muñoz es directora de Psicología para Niños, un centro de atención psicológica para niños y adolescentes en la Ciudad de México. Desde 2002 ha diseñado e implementado talleres y conferencias para padres, maestros y profesionales de la salud sobre temas como inteligencia emocional, manejo conductual y pautas de la evaluación diagnóstica, entre otros. Es autora del libro ¿Cómo formar hijos emocionalmente sanos?, y ha colaborado con artículos de opinión en diversas publicaciones.

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