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Desde marzo, de lo que más se habla en México y en muchas otras partes del mundo es sobre COVID-19. Y no es para menos, pues se trata de una pandemia que a todos nos pone en riesgo –aunque más a unos que a otros– y nos ha llevado, no solo a cambiar muchos hábitos, sino a reflexionar sobre aspectos en los que tal vez no habíamos puesto suficiente atención hasta ahora.




Como psicóloga infantil, gran parte de mi trabajo en los últimos meses ha estado enfocado en dar orientación a los papás sobre todos estos cambios que la contingencia sanitaria ha traído consigo: la suspensión de clases presenciales, el trabajo desde casa, la incertidumbre que prevalece respecto a nuestro bienestar y el de nuestras familias… como todos saben, se trata de un fenómeno con muchas aristas que, de una manera u otra, han alterado nuestro ánimo y nuestra serenidad. 

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En cuanto a un posible contagio, las autoridades sanitarias han dado ya mucha información sobre los pasos a seguir desde que aparecen los primeros síntomas. Sin embargo, me parece que se ha dicho muy poco –tal vez nada– sobre el acompañamiento emocional que necesita recibir quien haya contraído esta enfermedad. Hablando específicamente de los niños, te comparto algunas recomendaciones sobre lo que convendría hacer si tu hijo o hija se encontrara en esta situación.

  • Lo primero que debes hacer es averiguar qué piensa sobre lo que significa estar enfermo de COVID-19. Aunque hemos recibido mucha información sobre el tema, prevalecen muchas dudas y los niños no están exentos de ellas.
  • De acuerdo con lo que te diga, es muy importante darle información –acorde con su edad y madurez– que le ayude a entender e integrar lo que está viviendo. Esto será de mucha ayuda para que reduzca sus niveles de ansiedad y pueda controlar los pensamientos catastróficos e ideación de muerte.
  • Anticípate sobre lo que puede sentir y explícale con la mayor claridad posible los cuidados que tendrán a partir de ahora. 




  • Es normal que sienta miedo. A cualquiera nos podría pasar frente a la incertidumbre de lo que podría ocurrir si nos hemos contagiado de COVID-19, así que lo que menos necesita es que le digas “no tengas miedo”. ¿Alguna vez, de niño, se te quitó el miedo cuando tus papás te lo dijeron? Lo que él necesita para gestionar esta emoción es ser consciente de ella, identificarla, expresarla y darle forma. Ayúdale con eso. 
  • También necesita que le ayudes a darse cuenta de sus recursos y fortalezas, como su edad, su buena salud y el hecho de que esté recibiendo todos los cuidados necesarios. Llévalo a pensar en todas esas veces en que se ha enfermado (de cualquier otra cosa) y se ha recuperado con el tiempo. Día con día, ayúdale a tomar consciencia sobre las mejoras que va teniendo. 
  • Propicia conversaciones en las que pueda expresar lo que siente y cree necesitar.
  • Todos necesitamos sentirnos queridos y protegidos, principalmente cuando somos niños y en momentos de vulnerabilidad. Siempre ten esto presente y no dejes de apapacharlo.
  • Procura enfocar tus acciones y pensamientos en sus necesidades emocionales.
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