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Por Elba Quintanilla

Hace poco, una adolescente me comentó que había sufrido de bullying en su escuela porque sus compañeros se enteraron que iba al psicólogo y le decían que seguro estaba loca. Quiero que te tomes un minuto para volver a leer la última frase. ¿Es eso algo que tú también, como adulto, has pensado o has escuchado en tu círculo familiar o social?

Si tu respuesta es afirmativa, ¿sabías que la salud mental no es solo la ausencia de trastornos mentales, sino un estado de bienestar y de consciencia respecto a tus capacidades para afrontar las tensiones de la vida? Bajo esta definición, ¿considerarías que es valioso fomentarla en ti y en tus seres queridos?




Cuando he preguntado esto a papás o mamás, algunos responden algo así: “Si fuera necesario, lo haría pero de momento todos estamos bien en casa”.

De nuevo, tómate un momento para reflexionar sobre las interacciones que se dan en casa, a través de estas preguntas…

1. ¿Has escuchado o dicho alguna de estas frases en casa?

“Llorar es de niñas”.
“El que se enoja, pierde”.
“Ya cálmate y dime qué te pasa”.
“¡Qué dramático eres!”.
“Eres un flojo”.
“Calladita te ves más bonita”.
“Te ves fatal vestida así”.
“Qué burro”.
“¿Por qué no eres como tu prima?”.
“Eres un malagradecido, después de todo lo que hacemos por ti”.
“No tengo tiempo para tus berrinches”.
“Qué feo te ves así”.
“Me tienes que obedecer”.
“No te lo mereces”.
“Pareces un idiota”.
“Cállate, que tú no sabes nada”.
“Eres un inútil, igualito a…”

2. ¿Alguna de estas emociones no se expresan entre los integrantes de la casa?

Tristeza, enojo, afecto, miedo, alegría.

3. ¿Existen temas prohibidos?

4. ¿Existen reglas claras, justas y consistentes en casa?

5. ¿Los roles de autoridad son claros?

6. ¿Existen humillaciones, burlas o críticas en casa?

7. ¿Existen amenazas o manipulaciones entre los integrantes de la familia?

8. ¿Es posible expresar un desacuerdo de opinión entre los integrantes de la familia?

9. ¿Hay comparaciones o exclusiones entre sus integrantes?

10. ¿Ha habido eventos relevantes, como muerte, divorcio, enfermedades, secuestros, pérdidas económicas o cualquier otro que haya trastocado las emociones?

11. ¿Qué sientes con respecto a tu interacción familiar en este momento? 

Muchas acciones que se toman con respecto a la salud mental son tardías y correctivas, cuando ya ha habido un fuerte impacto en la vida intra e interpersonal del individuo. ¿Qué tal si actuáramos preventivamente compartiendo con nuestros hijos e hijas, herramientas prácticas para gestionar los retos emocionales de su vida adolescente y dándoles un espacio de confianza para practicar el escuchar y ser escuchados empáticamente?

Si has encontrado valor en ello, te invitamos a nuestro próximo taller para adolescentes de 12 a 15 años “Navegando entre emociones, vínculos y redes”. Iniciamos el próximo 17 de noviembre.

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