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Por Doctoranytime
Salud Mental


Cada 10 de octubre, desde 1994, se celebra el Día Mundial de la Salud Mental. La Organización Mundial de la Salud (OMS) realiza campañas para promover e impulsar el bienestar de la población.

Este año en específico ha sido muy sensible en este sentido. El aislamiento y temor que ha traído consigo la pandemia por COVID-19 ha afectado tanto a adultos como a niños y jóvenes. Por ello, la OMS, junto con otras organizaciones asociadas, como la Federación Mundial de la Salud Mental y United for Global Mental Health, han pedido que se considere aumentar la inversión en la salud mental.




La crisis durante el COVID-19

Durante el brote de coronavirus del 2020, muchos especialistas de la salud mental han llegado a la misma conclusión: la pandemia ha afectado no solo la salud física de muchos sino también el bienestar emocional de casi todos nosotros.

La incidencia de casos de ansiedad, depresión y otras afecciones mentales ha sido más alta que nunca. Numerosos médicos coinciden con espanto en que los casos de auto-mutilación e intentos de suicidio se han disparado, de acuerdo con un artículo de Forbes, aunque no se tiene una cifra especifica, podría haber aumentado en un 20%.

El impacto y la incertidumbre que ha traído consigo la pandemia ha sido abrumador para muchos; el temor a infectarse, el ser diagnosticado, el contagiar a seres queridos, tener familiares infectados e incluso el contacto con otros ha ido afectando de diferentes maneras.

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Las medidas que se han tomado para evitar el contagio, como el distanciamiento social, las clases y trabajos en línea, también han provocado cambios en las rutinas, que a su vez pueden promover el estrés y malestar para muchos, llegando incluso a sentir miedo, enojo, tristeza y soledad.

Un llamado a la salud mental en la población infantil y adolescente

Los niños y adolescentes no están exentos de este escenario y también llegan a tener sentimientos de tristeza, soledad y miedo, que pueden derivar en ansiedad y depresión. Cada uno responderá de forma diferente: algunos serán más susceptibles a los cambios inesperados, ya que muchos de ellos no han desarrollado mecanismos de adaptación que les permitan sobreponerse a los problemas que derivan de la reclusión social.




Clases desde casa, poco o ningún contacto personal con amigos, reducción de la actividad física y menos oportunidades de esparcimiento. Estas y muchas otras causas son las que pueden generar ansiedad, depresión y otros malestares que hoy podemos ver en nuestra población infantil.

Por ello, durante este día, los niños y adolescentes son uno de los focos principales. Lo que era el día de ayer una situación cotidiana ahora es un recuerdo de buenos tiempos y, aunque muchas veces no podemos remediarlo, sí podemos encontrar alternativas que les permitan sentirse bien consigo mismos y con el mundo cambiante que les rodea.

De acuerdo con lo recomendado por la OMS, es importante aumentar la inversión en nuestra salud mental, consultar a un psicólogo para platicar sobre la situación o lo que nos esté afectando, y así mantener una estabilidad mental. Al igual que todos los integrantes de la familia, mantener contacto con un profesional puede ayudar a sentirse mejor.


Con la colaboración de Mariela Arenas González, psicóloga egresada en 2015 del Claustro Sor Juana, en CDMX. También cuenta con una maestría en Teoría Psicoanalítica concluida en 2019 y 5 años de experiencia en consulta. Se especializa en terapia de corte psicoanalítico y psicoterapia breve, entre otros.

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