¿Te gustó? Compártelo

Ruth Alfonso Arias

En estos días de contingencia hemos sido testigos de cómo han empezado a surgir en los niños emociones como enojo, tristeza, incluso miedo. Además, las circunstancias muy probablemente hayan propiciado otro tipo de inconvenientes, como peleas entre hermanos y el aumento de berrinches, además de poca motivación para cumplir con lo que les encargan en la escuela.

Hay que tomar en cuenta una cosa: si los cambios de rutina nos afectan a nosotros como adultos, para los niños esto puede ser aun más complicado. Adaptarnos al nuevo orden toma tiempo y es normal que, mientras eso sucede, enfrentemos muchas dificultades para poder desempeñarnos de manera óptima en cada uno de los roles que nos toca asumir.




Ante tales circunstancias, es importante estar conscientes de que podría resultarnos cada vez más difícil mantener la calma. Empecemos por reconocer que la situación es complicada para todos y hagamos un esfuerzo por no sentirnos culpables de ello.

En la situación que enfrentamos, debido a la contingencia, para los niños es de suma importancia recibir contención emocional por parte de sus papás, quienes deben saber cómo responder a sus necesidades y encontrar la forma de estrechar vínculos emocionales con ellos.

Lee también ¡Mi héroe eres tú, cómo los niños pueden luchar contra Covid-19!

Opciones para educar respetuosamente durante la contingencia, sin recurrir al castigo

  • Organizar una mesa redonda en la que participe toda la familia y entre todos establezcan reglas acordes con la situación. Estas reglas deben tomar en cuenta las necesidades de todos los integrantes. También es fundamental que todos estén de acuerdo con las consecuencias en caso de que tales reglas no se cumplan. Con esta dinámica, los niños de casa sabrán que sus necesidades, así como sus puntos de vista, son tomados en cuenta. Aquí puedes leer más al respecto.
  • Permite que tus hijos cometan errores y conviértelos, junto con las conductas desafiantes, en una oportunidad para obtener de ello un aprendizaje y desarrollar su inteligencia emocional, así como nuevas habilidades de convivencia. El primer paso es ayudarles a entender lo que están sintiendo. Reconocer las emociones y ponerles nombre. Para ello, puedes valerte de juegos, canciones, cuentos… tu imaginación juega un papel fundamental. Aquí puedes leer más sobre este tema.




  • Los niños necesitan tener claro qué es lo que esperan de ellos. Por eso, la tarea de los padres es plantearles tales expectativas. Ante una conducta inapropiada de tu hijo, déjale ver tu disgusto y sé firme con respecto a las consecuencias.
  • Estrechar los vínculos con los niños favorece mucho su conducta, ya que ayuda a que estén tranquilos y, por ende, también más receptivos. No solo eso, esta tranquilidad también será pieza clave para su autocontrol.

Por último, te recomiendo algo que nunca falla: ante la duda, siempre ponte en su lugar y maneja la situación como a ti te hubiera gustado que la manejaran tus padres siendo niño.


Sobre la autora
Ruth Alonso Arias es educadora de familias de disciplina positiva.

¿Te gustó? Compártelo
Abrir chat