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recuerdos Patricia de la Fuente

Se ha demostrado que los niños que crecen con limitantes durante su infancia son proclives a presentar déficits a corto, mediano y largo plazo. En otras palabras, habrán secuelas presentes incluso en su vida adulta. Sin embargo, estos casos no solo se dan ante las carencias, sino frente a los excesos. recuerdos

Las experiencias que dejó la crianza autoritaria, predominante hace algunos años, llevó a las nuevas generaciones de papás y educadores a buscar modelos más democráticos. Hoy los adultos damos a los niños un papel más activo en el que tienen más oportunidades para tomar decisiones, por ejemplo. Sin embargo, es muy fácil caer en un extremo nada recomendable. recuerdos




Evita la compensación

En esta dinámica tratamos de compensar deficiencias en la crianza con regalos, guiados por el anhelo de procurarle una infancia feliz. Esta idea  generalmente la relacionamos con cumplir sus deseos materiales: el juguete de moda, el gadget más moderno o el videojuego más anhelado.

Quizá sin darnos cuenta, y en el afán de brindarles herramientas para que adquieran habilidades para su futuro, sumergimos a los niños en un mundo de excesos, tanto de actividades como de juguetes y dispositivos que pueden llegar a limitar su espacio para la imaginación, la creatividad, la capacidad para resolver problemas, incluso para aprender a manejar la frustración y ser tolerantes. recuerdos

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Por otro lado, el exceso de información que los niños encuentran en internet, incluso les resta tiempo para analizar y procesar datos, al grado de llegar a limitar su capacidad de admiración al descubrir cosas nuevas, sin tomar en cuenta que la adicción a la red podría mermarles horas de sueño y descanso. recuerdos

De ahí la importancia de que, como papás, no perdamos de vista nuestro papel en la educación de nuestros hijos, conscientes de que este tipo de excesos, lejos de prepararlos para la vida, podría significarles hasta cierto número de deficiencias en cuanto a habilidades socioemocionales.




¿Cómo evitar caer en extremos?
  1. Los niños necesitan tiempo libre y actividades no dirigidas para usar su imaginación y creatividad. Incluso los lapsos de aburrimiento son útiles para que los niños busquen formas de divertirse con elementos a su alcance.
  2. Si los juguetes electrónicos representan para el niño un acercamiento a la tecnología de manera lúdica, es vital procurarle juguetes de acuerdo con su edad y etapa de desarrollo, que requieran su participación imaginativa.
  3. Hacer un uso responsable y racional de internet y las nuevas tecnologías. Los expertos indican que es preferible no exponer a los niños a las tecnologías modernas hasta después de los cinco años.
  4. Los espacios de esparcimiento y el tiempo libre para jugar significan también una oportunidad para socializar con otros niños. Además, esto les ayuda en el desarrollo de habilidades socioemocionales, como el trabajo en equipo, la resolución de conflictos, la tolerancia y manejo de la frustración, entre otras.
  5. Es necesario brindar experiencias que estimulen sus sentidos. No hay como el contacto directo con la naturaleza o crear objetos o juguetes que cobran vida con la imaginación de los niños y que serán utilizados para potencializar sus habilidades y desarrollar un mayor número de capacidades y destrezas.
  6. Procura que tenga horarios de sueño regulares. Un descanso adecuado favorece el desarrollo del cerebro infantil. Diversos estudios han demostrado que el sueño favorece la maduración del cerebro, mientras que la falta o el desorden del mismo, deterioran la capacidad de autorregulación de las emociones, entre otros efectos.

El exceso de juguetes, dispositivos electrónicos e incluso experiencias “divertidas”, pueden brindar a los niños momentos de “felicidad”, pero generalmente esta falta de orden y de mesura tienen un costo. La saturación de estímulos los desensibilizan y los hacen perder una perspectiva de lo que es realmente “valioso”.




Como padres debemos buscar un equilibrio fundamental entre cantidad y calidad del tiempo que pasamos con nuestros hijos. La cantidad debe ser suficiente para satisfacer las necesidades básicas: alimentación, sueño, higiene, ejercitación física y  afecto. El hecho de que los padres estén presentes en el día a día de sus hijos, siempre impulsará y potencializará su desarrollo.


Sobre la autora
Especialista en educación y desarrollo Infantil con más de 40 años de experiencia. Pionera en la implementación de centros de desarrollo infantil corporativos en México. Es fundadora de Servicios Educativos para el Desarrollo Infantil (SEDI), centro proveedor de servicios de cuidado y educación infantil para corporativos de diversas empresas.

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