¿Qué tan privadas deben ser las partes privadas de tus hijos?

¿Qué tan privadas deben ser las partes privadas de tus hijos?

Hace unos días tuve la oportunidad de ir a un colegio a hablar sobre sexualidad con los alumnos. Apenas iniciada la plática me di cuenta de que, entre las principales preguntas de los chavos de sexto año de primaria (entre 11 y 12 años), estaban: “¿Por qué es tan importante hablar de este tema?” y “¿Por qué todos los años nos dan esta plática?”. Detecté cierta resistencia al tema, así que opté por empezar hablando sobre lo siguiente: Después de presentarme, les pregunté si se sentían incómodos hablando sobre sexualidad. Entre risas, caras asustadas que asentían y uno que otro valiente que pudo decir “si”, terminó siendo obvio que así era. Pregunté quiénes de ellos habían hablado con sus papás sobre el tema y, a diferencia de lo que ocurre con las generaciones anteriores (como la de sus papás), donde casi siempre es menos del 5%, levantó la mano aproximadamente un 30%. Otros tantos dijeron que más o menos y un alumno agregó que era todavía más incómodo hablar del tema con sus papás que con sus maestros. También hubo algunos que dijeron sentirse bien hablando sobre el tema con ellos, y aseguraron que esta plática o pláticas les habían sido útiles. Tal vez el principal hallazgo de este informal sondeo es que, para la mayoría, este sigue siendo un

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¿Cómo responder a esas “incómodas” preguntas sobre sexualidad?

¿Cómo responder a esas “incómodas” preguntas sobre sexualidad?

Patricia de la Fuente A partir de los tres años, los niños empiezan a preguntarse de dónde vienen y cómo nacen los bebés. También empiezan a ser conscientes de las diferencias entre niños y niñas. Así es como surgen los primeros cuestionamientos sobre sexualidad. En la mayoría de los casos, los papás no estamos preparados para aclarar estas dudas. No contamos con la información suficiente para saber qué y cómo responder según su edad pero, sobre todo, para responder con la actitud adecuada. Quisiéramos enfrentar sus cuestionamientos con la misma naturalidad que ellos las expresan, sin embargo, generalmente lo que transmitimos es el miedo a no dar la información correcta y a desarrollar en ellos actitudes negativas hacia la sexualidad. La educación sexual de nuestros hijos empieza con cuestionarnos a nosotros mismos cuál fue nuestra propia formación en ese tema, cuál fue nuestra experiencia en relación con la información que nos fue dada, y cómo estos dos factores han afectado nuestro propio desarrollo en esta área. Es necesario tomar en cuenta que la época que viven nuestros hijos no es la misma en la que se desarrolló nuestra infancia. Hoy en día, por ejemplo, debemos estar preparados para explicar sobre los diferentes tipos de familia que existen, revisando y definiendo cuáles son los conceptos que queremos transmitir a nuestros hijos

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Una nueva educación sexual

Ana Isabel Hernández Entre muchos otros temas actuales, me importa muchísimo el de los nuevos manuales de sexualidad que supuestamente va a repartir la SEP en todo el país para el próximo ciclo escolar en los niveles de educación básica, prometiendo una nueva educación sexual en México, aunque ya se han desatado varias manifestaciones de rechazo en muchos estados. Y me interesa especialmente porque he tenido oportunidad de leer varios comentarios hechos por padres de familia, tanto en redes sociales como en distintas páginas de internet, que me han sorprendido enormemente porque ha sido como quitar una enorme piedra donde se escondían miles de hormigas: las hormigas del miedo. Parece que, lamentablemente, aún no estamos listos, ni papás ni maestros, para hablar sobre sexualidad con los niños. Independientemente de que los libros vengan de Suiza, España o Finlandia (donde hay, definitivamente, una mejor educación sexual que en México), los mexicanos no estamos listos para dar este importante paso. Mi intención por ahora no es defender ni atacar dichos manuales, sino hablar sobre lo que nos toca como padres y maestros, y sobre la necesidad urgente, no de levantarnos en armas en contra de unos libros o de quienes lo promueven, sino a favor de nuestros hijos. En el mundo están pasando cosas serias: la violencia de género ha llegado a

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¿Hasta qué edad es conveniente bañarte con tus hijos?

¿Hasta qué edad es conveniente bañarte con tus hijos?

Por Ana Isabel Hernández ¿Hasta cuándo está bien bañarse con los niños? ¿Deben bañarse los hombres juntos y las mujeres juntas? ¿Y si me baño en traje de baño? Éstas y varias otras preguntas relacionadas con el tema pasan por la mente de casi todos los papás y mamás. Para muchas familias, bañarse con su bebé representa un momento de afectividad y cercanía muy importante, ya que el contacto con el agua puede propiciar un espacio sumamente íntimo y generar esa sensación de apego y pertenencia que resulta fundamental en los primeros años. Más tarde, una vez que los niños crecen, bañarnos con ellos puede ser una gran oportunidad para resolver sus dudas sobre nuestro cuerpo de una manera muy natural, y de que ellos vayan entendiendo las diferencias físicas entre hombres y mujeres. Sin embargo, es común que llegue un momento en que empiecen a surgir pensamientos que nos hagan entrar en conflicto: “Mi hijo(a) me vio raro”. “Empiezo a sentirme incómodo(a)”. “Me da pena que me vea y me pregunte tanto”. “Ya está grandecito y puede confundirse”. El tema de la desnudez, como muchos otros, está muy relacionado con aspectos sociales y culturales. Esto, de alguna manera, explica que haya tantas posturas distintas respecto al tema. Hay quienes establecen un límite de edad, que puede ir desde los

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Cuando los niños crecen antes de tiempo

Cuando los niños crecen antes de tiempo

Hace unos años, la ahora ex redactora jefe de la revista Vogue Francia publicó un reportaje fotográfico en el que aparecían niñas de unos ocho años maquilladas, vestidas de forma sugerente (como mujeres adultas) y posando como las modelos que estamos acostumbrados a ver en la famosa revista. Este reportaje fue motivo del despido de la redactora que llevaba las riendas de la edición francesa de Vogue desde 2001. ¿El motivo? Carine Roitfeld escandalizó a toda Francia con este reportaje que rozaba lo excesivo y puso en boca de todos el debate sobre la hipersexualización de la infancia. En 2001, el Ministerio de Educación del Gobierno británico de David Cameron encargó un estudio sobre la sexualización y comercialización de la infancia a Greg Bailey, primer director ejecutivo varón de la Mother’s Union, un tema que ha generado un gran debate en Inglaterra, cuyo resultado fue conocido como el Informe Bailey, donde se explica el concepto de hipersexualización y se define como “la sexualización de las expresiones, posturas o códigos de la vestimenta considerados como demasiado precoces”. Además, este informe de casi doscientas páginas alerta de la gran cantidad de imágenes sexuales que rodean constantemente a los niños. La sociedad actual está llena de imágenes sexualizadas, según el Informe Bailey, los padres son conscientes de este hecho, pero al mismo tiempo son incapaces de actuar contra ello porque no tienen dónde quejarse.

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