Ayúdalo a entender las diferencias

Ayúdalo a entender las diferencias

Valeria Rincón Rivero Es a partir de los cuatro años, al empezar a tener una mayor concepción sobre su cuerpo y su entorno, cuando los niños comienzan a advertir las diferencias entre las personas. Si tu niño está en esa edad, es muy probable que ya haya empezado a preguntarte por qué tal niño tiene el cabello naranja o la piel más oscura que los demás; por qué uno de sus compañeros usa lentes o por qué hay gente que anda en silla de ruedas. También es muy probable que en más de una ocasión te hayas visto en dificultades para responder este tipo de preguntas, sobre todo si hay de por medio algún problema físico. Sin embargo, ésta es una etapa que debes aprovechar para hablar, de manera clara y sencilla, sobre las diferencias entre las personas, siempre partiendo de una base de respeto. Éstas son algunas consideraciones a tomar en cuenta para hablar con tus hijos sobre este tema: Tomen la iniciativa Para un niño, es importante que el primer concepto sobre las diferencias venga de sus papás. No esperen que la explicación venga de sus maestros o algún otro familiar. Conversen con su hijo sobre las diferencias empezando por las más evidentes, como el hecho de ser niño o niña. Éste será el principio para, poco a

leer más

;

¿En tu familia practican la doble moral?

¿En tu familia practican la doble moral?

Hablamos de doble moral cuando existe una incongruencia entre lo que pensamos, decimos y hacemos. En el interior de cada familia es importante hacer conciencia y determinar si los valores en los que decimos creer son una realidad que llevamos a la práctica, tanto en nuestros actos públicos como privados. Y es que, es justo del comportamiento de los padres y demás figuras adultas relevantes en la vida de los niños de donde ellos adquieren su más significativo aprendizaje. Es importante tener en cuenta que para un niño nunca va a ser suficiente lo que aprenda sobre valores en la escuela, pues la educación de alto impacto, en cuanto a profundidad emocional y a sustentabilidad, provendrá de sus figuras de autoridad más representativas y cercanas, es decir, los padres, y en menor medida los abuelos, tíos y primos mayores. Si queremos fomentar la paz en nuestras familias, es importante reflexionar si no estamos promoviendo, sea en menor o mayor grado, directa o indirectamente, lo contrario a este valor tan preciado últimamente. Para ello, te recomiendo hacerte estas preguntas que guiarán tu reflexión: ¿En mi familia nos referimos a otros miembros (presentes o ausentes) con adjetivos peyorativos? ¿Somos respetuosos al escuchar a algún integrante de la familia hablar sobre sus emociones? ¿Somos tolerantes cuando algún miembro de la familia expresa una opinión contraria o

leer más

;

Disciplinar no es sinónimo de atemorizar

Disciplinar no es sinónimo de atemorizar

Algunos papás creen que disciplina solo tiene que ver con la imposición de reglas y límites severos; es decir, con establecer un orden casi militar. Otros creen que eso de controlar con la pura mirada es de la época de nuestros abuelos, no de nuestros hijos y que, por supuesto, sería absurdo querer que así sigan funcionando las cosas en la actualidad. La realidad es que la disciplina es la base del éxito, la autoestima, los valores y el tipo de adulto que nuestros niños serán. Una gran herramienta para ello es el libro ¿Cómo formar hijos emocionalmente sanos?, que puedes descargar aquí mismo.  La escritora Martha Alicia Chávez define a la disciplina como “una misteriosa cara del amor”. Es cierto, a veces no es agradable ver la carita de tristeza de nuestro niño cuando le decimos “no”, ni tener que castigarles sus juguetes por no haber cumplido con sus tareas. Ciertamente, los papás no la tenemos fácil, pues ser disciplinado es una tarea de todos los días, es crear rutinas, esforzarse y dar lo mejor de uno mismo. Pero, papás, la disciplina es la mejor herramienta que podemos inculcar en nuestro hijo, y aquí algunas de las principales razones para creerlo: Ayuda a desarrollar la tolerancia a la frustración ¡Frustrarse es horrible! Es una mezcla entre enojo, ira, tristeza y

leer más

;

Cómo no perder la paciencia con tus hijos

Cómo no perder la paciencia con tus hijos

Tristemente, es cada vez más común encontrar casos de padres que se acercan a nosotros para contarnos lo difícil que les resulta pasar momentos en armonía con sus hijos. La mayoría de las veces esta situación se debe a que han elevado tanto su nivel de estrés en el trabajo que se han vuelto muy irritables y han dejado de tener paciencia con sus hijos pequeños. El resultado es que, en vez de disfrutar de su compañía, terminan perdiendo los estribos a la primera señal de desobediencia por parte de sus hijos o, simplemente, por el hecho de tener que llegar a hacer con ellos ciertas tareas. Para la pedagoga Cristina García, autora de la guía “El método de la paciencia con los hijos”, es importante no perder de vista lo siguiente: 1. Son niños y hacen cosas de acuerdo con su edad Como niños, es normal que no obedezcan a la primera, que quieran tocar todo, que antepongan rechazo a la autoridad y siempre quieran jugar. Parece demasiado obvio, pero muchas veces se nos olvida. 2. Necesitan nuestra atención En todo momento y lugar, así estén en la calle, en casa, en una tienda; o tú estés hablando por teléfono o viendo la televisión. 3. Tienen diferentes necesidades a las nuestras Tal vez tuviste un día pesado y quieras

leer más

;