Es niño, no títere: disciplina inteligente

Es niño, no títere: disciplina inteligente

Por: Vidal Schmill La disciplina en la educación de tu hijo no es un tema que puedas posponer para cuando cumpla un par de años, debes establecer las bases desde ahora o correr el riesgo de empezar demasiado tarde. Es muy común asociar esta palabra con ideas e imágenes de dureza, represión, golpes y maltrato. Un ejercicio práctico es revisar qué sientes cuando alguien de tu familia te dice: “Tu hijo necesita más disciplina”. ¿A qué crees que se refiera? ¿Regaños, castigos? Si creciste recibiendo nalgadas como parte de tus reprimendas, te lavaron la boca con jabón por decir alguna mala palabra o te encerraron para que pensaras lo que hiciste, entonces la palabra disciplina te llevará a evocar situaciones y emociones nada agradables y sin ninguna utilidad formativa. Hay personas totalmente convencidas de que gracias a que de niños los corrigieron con nalgadas, hoy son gente de bien y no sufrieron ningún trauma; pero son buenas personas porque pudieron recuperarse lo suficiente para superar el maltrato, no gracias a eso. Encuentra el punto medio Pero entonces, ¿cómo corregir sin llegar al maltrato físico, psicológico o emocional de tu hijo? ¿Cómo evitar irte al extremo contrario donde él se convierta en un tirano incapaz de mostrar una conducta solidaria y considerada? Disciplinar de forma inteligente es la manera de alcanzar ese punto medio

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Educar es difícil, que nadie te diga lo contrario

Educar es difícil, que nadie te diga lo contrario

Educar es difícil, sí, sobre todo si quieres educar bien. Es fácil equivocarse, perder la paciencia o ser víctimas de un mal día. No es fácil estar siempre lleno de energía positiva, y esas fotos tan bonitas que vemos en las revistas de maternidad no tienen nada que ver con lo que ocurre en nuestra casa ¿estás de acuerdo? Que nadie te engañe con esas fotos maravillosas de familias blancas viviendo en constante armonía. La realidad es otra, lo sabemos bien. La realidad del día a día es distinta, los niños no obedecen a la primera, no se comen las verduras que les preparas y convencerlos de que se vayan a la cama a veces es todo un reto. Educar es difícil y exige que estés ahí, a su lado, para guiarlos y acotar lo que pueden o no hacer durante los primeros años. Es de este modo como asentamos los cimientos de unos buenos valores que les acompañarán de por vida. Educar es difícil porque en más de una ocasión tus hijos te retarán y buscarán sobrepasar los límites que les marcas y saltarse las normas establecidas. Es parte de su crecimiento, deben hacerlo. A ti te toca mantenerte en tu rol de madre o padre y saber que lo que haces está bien por más que te cuestiones a diario si eres

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Elige qué batallas enfrentar con tus hijos

Elige qué batallas enfrentar con tus hijos

Ximena Sandino Platicando con una de mis amigas surgió el tema de nuestra continua frustración como madres: “No me hace caso”. “Soy pésima mamá”. “Nada me funciona con mis hijos”, etcétera. Es muy común sentirnos totalmente incompetentes ante esta difícil tarea.  Seguramente, todas recordamos cuando nuestras madres nos controlaban con una mirada fija que nos hacía temblar y obedecer al instante, el punto es que nuestros hijos son muy diferentes y el estilo de crianza también. Aquí les dejo algunos puntos que, en mi opinión, servirán para lidiar con todo lo relativo a nuestros hijos y salir bien libradas, pero al mismo tiempo dejarles herramientas que les servirán para toda su vida: Toma de decisiones No es que vayamos a dejar a nuestros hijos hacer lo que quieran, al contrario, de lo que aquí se trata es de enseñarles la importancia de saber elegir bien y de que las decisiones son un aspecto fundamental de la vida, así que no se puede estar cambiando a lo loco, sino asumir y pagar el precio que cada decisión implica. Dale una opción y que asuma las consecuencias: “Puedes elegir helado de limón o de fresa”, por ejemplo; y aunque el niño haya querido de limón es posible que después diga que mejor prefiere el de fresa, es ahí donde tenemos que mantenernos firmes

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Regáñalos de una manera constructiva

Regáñalos de una manera constructiva

Hay ocasiones en que es necesario regañar a nuestros hijos por su mal comportamiento. Y aunque ésta no es la mejor manera de educar a un niño, si sabemos hacerlo de forma constructiva, los regaños o sanciones verbales pueden ser de provecho de vez en cuando.  Para que tengan un verdadero valor educativo, lo primero que debemos cuidar es que los regaños no dañen la autoestima de quienes más queremos. Otro aspecto a tomar en cuenta es que se utilicen en ocasiones puntuales, como cuando el niño ha realizado alguna acción en la que se ha puesto él o a terceros en peligro o se salta reglas y límites de forma reincidente.  Educar a nuestros hijos es un largo proceso en el que se necesita tiempo, mucha paciencia y el uso de diferentes técnicas, siempre evitando que el niño obedezca solo por temor a ser castigado. Disciplinar significa educar fomentando la reflexión y el diálogo, por eso, cuando debamos regañar a nuestros hijos tengamos en cuenta los siguientes puntos, para hacerlo de manera constructiva y eficaz: El objetivo siempre debe ser educar, no atemorizar ni humillar, por eso debemos hablarles a nuestros hijos sin descalificarlos ni avergonzarlos Aunque el tono debe ser enérgico y con autoridad, evita alzar la voz Procura hacerlo en privado, no en público y menos frente a sus

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