Si ganas tú, tu hijo pierde

Si ganas tú, tu hijo pierde

Suena feo, ¿verdad?  Pues no solo suena mal sino que es lo que ocurre cuando entramos en una lucha de poderes con nuestros hijos. ¿Cuándo hacemos esto? Cuando intentamos imponer que hagan algo: que recojan su cuarto, que hagan la tarea, que se estén quietos… profundicemos un poco en lo que significa esta lucha de poderes. ¿Cómo nos hace sentir? Cansados/as, hartos/as, frustrados/as, desesperados/as, impotentes, enojados/as… ¿Cuál es nuestro objetivo cuando lo hacemos?  Conseguir que mi hijo/a haga lo que le pido a toda costa. Empiezo pidiéndoselo tranquilamente y elevo el tono si no hace caso, hasta que termino con una amenaza o un castigo. El objetivo es salirme con la mía. Tengo que ganar porque si no lo consigo significa que no sé controlar a mi hijo y estoy dejando que se salga con la suya, es decir, significa que no lo estoy educando bien. ¿Cómo se siente tu hijo/a cuando lo haces?  En inferioridad de condiciones, resentido/a, resignado/a, enojado/a, con ganas de vengarse, alejado/a de ti emocionalmente. ¿Crees que se siente enormemente agradecido/a contigo por haberle enseñado algo a la fuerza? ¿Crees que se siente más motivado/a para superarse y hacer las cosas de un modo mejor? ¿Crees que se siente querido/a mientras le haces pagar por lo que no hace bien? Con todo esto, creo que podemos

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Establecer límites sin agredir

Establecer límites sin agredir

Para muchos papás, formar niños respetuosos y disciplinados sigue siendo sinónimo de aplicar mano dura. En algunos casos, incluso, justifican las agresiones físicas o psicológicas, pensando que solo así un niño será capaz de reconocer la autoridad y entender una lección.  Sin embargo, lo que en realidad les estamos enseñando a nuestros hijos cuando recurrimos a un golpe es precisamente eso: que en la vida, las cosas deben solucionarse a golpes.  Por tal motivo, les sugerimos ver el siguiente video sobre la importancia de establecer límites sin agresiones, no solo para hacer valer la disciplina, sino para hacer que nuestros hijos se sientan seguros y protegidos.  Notas relacionadas Educar es difícil, que nadie te diga lo contrario Hazlos felices siendo feliz Cómo puedo ser una mamá más paciente

¿Demasiado tiempo frente a la pantalla?

¿Demasiado tiempo frente a la pantalla?

Octubre de 1995 A mi papá siempre le ha gustado escuchar una estación muy famosa que toca solo canciones en inglés. Aunque mis hermanos y yo estudiamos ese idioma, nuestro nivel aún no es tan avanzado como para entender lo que dice la letra. La dinámica propuesta por mi papá siempre es la misma: “Le doy un premio a quien adivine la canción”, dice mientras le sube al radio. Mis hermanos y yo  intercambiamos miradas de complicidad e intentamos cachar una palabra, algo para adivinar la melodía. SI la canción está por terminar y no hemos adivinado papá nos ayuda con una pista. A veces sabemos la respuesta, otras simplemente le atinamos, pero en todos los casos nos divertimos diciendo lo primero que se nos viene a la mente. Así son los trayectos de regreso a casa; es una manera de jugar con papá. Octubre actual Papá sube al volante y sintoniza la misma estación que hace 20 años. “Le doy un premio a quien adivine la canción y me diga quién la canta”, dice. Mi hermana pequeña saca su celular, lo pasa por el aire y, voilà, aparece en la pantalla el nombre de la canción, el cantante, el álbum al que pertenece y el año en que salió a la venta. ¡Wow! No solo la pregunta de papá

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6 recomendaciones para tratar con niños desobedientes

6 recomendaciones para tratar con niños desobedientes

“Nunca hace caso”, “Protesta por todo” o “¡Es muy desobediente!” son algunas de las quejas más comunes entre los papás de niños que tienden a tener un mal comportamiento. Los niños desobedientes dificultan su educación en casa y en el colegio. Por lo general, este tipo de problemas tiene un origen emocional que es necesario solucionar (recomendable leer el libro digital ¿Por qué mi hijo no me hace caso?, de venta aquí mismo). Sin embargo, de acuerdo con la psiquiatra española María Jesús Mardomingo, conseguir un cambio de actitud por parte de estos niños es posible si los papás les dedican atención. Estas son algunas pautas para lograrlo. Identificar al niño desobediente Identificar a un niño desobediente y saber cuándo esta actitud puede suponer un problema serio en un futuro es el primer paso para corregir a un pequeño que no obedece. ¿Cómo saber si nuestro hijo está presentando una actitud de desobediencia excesiva? Los especialistas apuntan que a partir de los dos o tres años se pueden identificar las primeras conductas, que además son mucho más frecuentes en los niños que en las niñas. El patrón es una continua desobediencia y agresividad ante las figuras de autoridad, un comportamiento que ocasiona importantes problemas en la convivencia familiar. Motivar al niño desobediente Mardomingo señala que las terapias más eficaces para corregir a

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Cómo manejar la etapa del “no”

Cómo manejar la etapa del “no”

La mayoría de los niños pasan por una etapa, entre el año y año y medio, en la que a todo responden que no. “¡No!”, responde cada vez que le proponemos algo. Pero, ¿por qué ocurre esto? Después de haberse portado tan bien y hacernos sentir tan orgullosos, ¡ahora parece estar en contra de todo! ¿Qué es y cuándo aparece la etapa del “no” en los niños? La etapa del “no” suele presentarse alrededor de los 15 meses de vida, cuando el niño empieza a buscar cierta independencia. Esta etapa es conocida como la “primera adolescencia”, y se considera que es cuando se asientan las bases para la adolescencia que vendrá después. Mucha gente piensa que lo hacen simplemente por llevar la contra, por fastidiar, pero lo que realmente está haciendo el niño al negarse a todo es empezar a experimentar con distintas situaciones sociales. En otras palabras, provoca nuevas situaciones para ver qué sucede y aprender de ello. Por otro lado, al dar sus primeros pasos en busca de su independencia, va también definiendo su carácter. Muchas veces, incluso, el niño dirá “no” cuando realmente quiere decir “sí”. Con ello, lo que pretende es dar a entender que si accede a las peticiones de su madre o padre, es solo porque él quiere. Entre los “nos” más típicos de esta etapa

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