La importancia de establecer límites a los niños

La importancia de establecer límites a los niños

Los límites y reglas ayudan a establecer un orden para que todos funcionemos mejor, además de regular la vida cotidiana y evitar conflictos. Un niño feliz es un niño que necesita sentirse seguro y protegido, y para ello necesita límites y reglas. La palabra “límite” tiene que ver con el borde, con el término o final de algo; con un “hasta aquí es conveniente”. En cuanto a la educación del niño, establecer límites es decirle hasta dónde puede llegar, qué tiene permitido hacer y qué no. Los límites le dan al niño contención, seguridad y protección para enfrentarse al mundo. Establecer límites y mantener la disciplina no es sinónimo de autoritarismo. No se trata solo de castigar al niño para que haga lo que los adultos quieren, sino que abarcan muchos otros aspectos, ya que se crean capacidades o habilidades respetando sus características individuales; además se fomentan valores como el respeto, la tolerancia y la responsabilidad; por eso los límites y reglas no solo son importantes para la infancia sino para la vida adulta. Estos son algunos ejemplos de momentos en la vida del niño en los que se establecen reglas y límites: Límite de usos En su afán por tocar, probar, mover, tirar, levantar… hay acciones que los papás deben restringir debido al riesgo de que se lastime él

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Las 4 C fundamentales para establecer límites con tus hijos

Las 4 C fundamentales para establecer límites con tus hijos

Xóchitl González Muñoz Cuando los papás me preguntan cómo pueden establecer límites, siempre les sugiero empezar por aplicar la regla de las cuatro ces. La llamé así porque resume los componentes básicos para poder establecer límites eficazmente. Primera: claridad   Para establecer límites con tus hijos es fundamental que tengas claras las reglas del juego; que definas bien qué se vale y qué no se vale hacer y decir en casa. Si tú, como mamá, no tienes claras las reglas, ¿te imaginas lo confundido que puede llegar a estar tu hijo? Segunda: comunicación Ya que tengas claras las reglas, lo que sigue es saber cómo comunicárselas a tu hijo. Procura ser amigable, breve, congruente y clara (nuevamente la importancia de la claridad). Cumplir con todas estas condiciones puede no ser tarea fácil, pero ten por seguro que es posible, además de necesaria. Tercera: consecuencias cumplibles Uno de los errores más comunes al querer establecer límites es amenazar con consecuencias que, llegado el momento, les resulta imposible cumplir. Cuando los niños se dan cuenta de esto, terminan por desmotivándose y dejan de esforzarse.  Cuarta: congruencia Ten presente que tu hijo te observa todo el tiempo. Evita hacer todo aquello que le has prohibido hacer por tratarse de algo incorrecto. Esto no solo lo confundiría, sino que te haría perder autoridad moral

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Cómo establecer límites a un niño eficazmente

Cómo establecer límites a un niño eficazmente

Xóchitl González Muñoz Nos encontramos en una etapa de transición, en la que poco a poco han ido perdiendo vigencia los modelos utilizados por la generación de nuestros padres y de nuestros abuelos, que se basaban en la imposición y el ejercicio de la autoridad, bajo el entendido de que así, y solo así, se podría educar hijos obedientes. Sin embargo, y por fortuna, cada vez hay mayor conciencia respecto a los inconvenientes de estos métodos agresivos, y más información sobre las verdaderas alternativas que existen para, a través de una crianza respetuosa, hacer de nuestros hijos personas responsables, empáticas y, sobre todo, emocionalmente sanas. Un aspecto clave en este sentido es el establecimiento de límites de manera oportuna, asertiva y congruente. Sin embargo, es usual que cuando hablo con los papás sobre este tema surjan muchas dudas; éstas son algunas de las más frecuentes: ¿Cuáles son los beneficios de los límites en los niños? El establecimiento de límites es fundamental para que los niños se sientan seguros y protegidos. Cuando existen límites claros en casa, los niños saben que son sus papás los que están al mando, y confían en que serán responsables al momento de decidir qué es lo mejor para ellos. En cambio, cuando no hay límites, ¿se imaginan lo que pueden llegar a sentir al darse cuenta

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Cómo poner límites y evitar disgustos en casa

Cómo poner límites y evitar disgustos en casa

Cuando establecemos límites claros, firmes y constantes en casa, le estamos facilitando a nuestros hijos su adaptación a la sociedad, ya que esto les permite saber qué es lo que pueden o no pueden hacer, así como lo que se espera del ellos. Los límites se establecen de acuerdo con la edad de desarrollo de tus hijos. No puedes ser muy exigente cuando aún no logran comprender todas las cosas que hacen, ni tampoco puedes ser tan flexible y condescendiente si ya logran identificar lo que está bien y lo que está mal. Pero atención: es muy importante no confundir firmeza con agresividad ni violencia. Para formar hijos emocionalmente sanos debes evitar a toda costa los gritos y los golpes.   Lo que tú debes hacer es mostrar una actitud firme pero a la vez tranquila. No olvides automonitorearte constantemente para evitar engancharte con el enojo de tu hijo y que se convierta en una situación tensa y de conflicto.Marcar límites y cumplir las consecuencias por una conducta le ayuda al niño a hacerse responsable de las consecuencias de sus actos y a autorregularse y tolerar la frustración. Cuando dejan de funcionar los límites En el momento en el que los límites son poco claros o van de acuerdo con el estado emocional en el que se encuentran los padres dejan de

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Si ganas tú, tu hijo pierde

Si ganas tú, tu hijo pierde

Suena feo, ¿verdad?  Pues no solo suena mal sino que es lo que ocurre cuando entramos en una lucha de poderes con nuestros hijos. ¿Cuándo hacemos esto? Cuando intentamos imponer que hagan algo: que recojan su cuarto, que hagan la tarea, que se estén quietos… profundicemos un poco en lo que significa esta lucha de poderes ¿Cómo nos hace sentir? Cansados/as, hartos/as, frustrados/as, desesperados/as, impotentes, enojados/as… ¿Cuál es nuestro objetivo cuando lo hacemos?  Conseguir que mi hijo/a haga lo que le pido a toda costa. Empiezo pidiéndoselo tranquilamente y elevo el tono si no hace caso, hasta que termino con una amenaza o un castigo. El objetivo es salirme con la mía. Tengo que ganar porque si no lo consigo significa que no sé controlar a mi hijo y estoy dejando que se salga con la suya, es decir, significa que no lo estoy educando bien. ¿Cómo se siente tu hijo/a cuando lo haces?  En inferioridad de condiciones, resentido/a, resignado/a, enojado/a, con ganas de vengarse, alejado/a de ti emocionalmente. ¿Crees que se siente enormemente agradecido/a contigo por haberle enseñado algo a la fuerza? ¿Crees que se siente más motivado/a para superarse y hacer las cosas de un modo mejor? ¿Crees que se siente querido/a mientras le haces pagar por lo que no hace bien? Con todo esto, creo que podemos

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