Soporte emocional durante la lactancia

Soporte emocional durante la lactancia

Aunque muchas veces repetimos que la lactancia es algo natural, que está en nuestra programación genética y todas podemos hacerlo, lo cierto es que hoy día, establecer una lactancia exitosa pasa por muchos otros filtros, además del fisiológico. Dar la teta tiene sus complicaciones físicas, pero he notado que lo más duro para algunas mamás es la parte emocional. Por supuesto que el dolor de un mal agarre del bebé al pezón no ayuda nada, pero la necesidad de algunos bebés (la mayoría, de hecho) de estar permanentemente pegados a mamá las abruma enormemente. Y es que antes de ser mamás no sabemos lo que es que alguien dependa al cien por ciento de nosotras y nos demande contacto las 24 horas al día. Porque eso es lo que piden nuestros bebés al nacer: nuestra cercanía, nuestro contacto, nuestro calor. Nos abruma el solo hecho de saber que no podemos desprendernos de esa cosita chiquita porque nos necesita para sobrevivir en este mundo en el que ha aterrizado hace poco, y le resulta totalmente desconocido. Por eso es muy importante tener un soporte emocional durante la lactancia. No solamente alguien que nos explique la técnica o nos enseñe las mejores posturas. Sí, eso es básico, pero por lo general en una visita queda más que resuelto. Las mamás que comienzan

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Mi experiencia con el colecho

Mi experiencia con el colecho

Colechar es una nueva forma de llamarle al hecho natural de compartir la cama mamá, papá y bebé. Aunque esta práctica se realizó durante miles de años, antes de que los humanos fuéramos civilizados, en tiempos más recientes, lo “normal” es que los hijos duerman en camas separadas y hasta en habitaciones separadas. Sin duda, ésta es una decisión que debe tomar cada pareja, y tiene que ver con su forma de vida. Sin embargo, el colecho tiene ciertas ventajas, sobre todo, para las mamás que despiertan en las noches para alimentar a los recién nacidos. Con mi primer hijo, la lactancia fue un fracaso debido a la falta de información, apoyo y ayuda, sobre todo del pediatra, que en lugar de hablarme sobre la libre demanda (es decir, que no se da pecho al bebé en horarios fijos, sino cuando él lo pida porque tiene hambre), me dijo que siempre le completara las tomas con fórmula. Así que durante las noches cargaba a mi bebé, lo ponía sobre  mi regazo y le daba su mamila con leche en polvo. Aunque resultaba pesado, los periodos de sueño eran de tres o cuatro horas en promedio. Todo cambió cuando me aferré a la lactancia materna con mi hija Paula: la libre demanda es vital para garantizar la producción, así como para

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¿Cómo y desde cuándo debo prepararme para la lactancia?

¿Cómo y desde cuándo debo prepararme para la lactancia?

Cada día se habla más sobre la lactancia materna, sus beneficios y la importancia de practicarla. Por eso es importante saber cuándo inicia y cómo es la primera etapa. La mayoría de las mujeres creemos que la lactancia comienza hasta después de que nace la criatura. Suponemos que automáticamente nuestros pechos se van a convertir en un manantial de leche… pero en realidad no es tanto así. La lactancia materna comienza durante el embarazo. Durante la gestación se desatan diferente procesos fisiológicos que preparan el cuerpo de mamá para el nacimiento y, posteriormente, para mantener con vida al bebé. De hecho, hay bebés prematuros que han sobrevivido solo con leche materna, pues la producción de “leche” comienza después de la semana 20 de gestación. Pero es en el trabajo de parto donde se da el disparo de salida para arrancar la lactancia materna. Entre las contracciones y la oxitocina, el cerebro recibe la señal de que pronto habrá que alimentar a una cría, así que comienza el proceso de secreción de calostro. El calostro es un líquido muy espeso y amarillo que sale a gotas; es más, muchas veces no se ve, ya que no es un fluido ligero, como la leche, sino todo lo contrario: es denso, pero ahí está. Éste debe ser el primer alimento que el bebé consuma

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Lactancia materna, alimento emocional

Lactancia materna, alimento emocional

Mucho se dice y se escribe sobre los beneficios que tiene la leche materna en el desarrollo de los bebés, en efecto, y no solo se trata de que sea la comida indicada, sino de que es el alimento adecuado para un bebé humano, que nace más inmaduro que el resto de los mamíferos. Con la lactancia materna nuestros bebés reciben las cantidades necesarias de glucosa, prebióticos, grasa, vitaminas, bacterias, vitaminas, proteínas y muchas decenas más de sustancias vitales para un desarrollo óptimo. Pero dar la teta no es solo un asunto de dar de comer, cuando damos la teta, estamos dando también alimento emocional. Lo más increíble de este proceso es que es de ida y vuelta, es decir que las mamás también nos alimentamos con la lactancia. ¿Cómo funciona? Para una lactancia exitosa se necesitan dos hormonas: prolactina, la que produce la leche, y oxitocina, la que permite el reflejo de eyección, es decir que la leche salga. Como ven, es la famosa hormona del amor, la que nos pone contentos, nos llena de emoción, la responsable de hacer que la leche llegue al cuerpo de nuestros bebés. Así que el hecho de dar la teta nos pone felices; incluso a las mamás que pasan por los obstáculos propios de la lactancia, una vez que lo superan, se

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