¿Por qué es tan importante educar las emociones en casa?

¿Por qué es tan importante educar las emociones en casa?

Entrevista realizada por Mel Elices Agudo, educadora infantil, pedagoga en ciernes y creadora del interesante blog nuncajamasyyo.com a Xóchitl González Muñoz, autora del e-book ¿Cómo formar hijos emocionalmente sanos? ¿Por qué es tan importante educar las emociones en casa? Porque la felicidad de una persona depende en gran medida de la capacidad que tenga para gestionar sus emociones. Si alguien no es capaz de manejar adecuadamente su ira, su tristeza, su frustración, incluso su alegría, por mencionar solo algunas de las emociones más comunes, le resultará más difícil llevar una vida satisfactoria. Y no solo eso: de acuerdo con estudios realizados por el Consortium for Research on Emotional Intelligence in Organizations, el éxito profesional se debe, solo en un 23%, a nuestras capacidades intelectuales (inteligencia cognitiva) y en un 77% a las aptitudes emocionales (inteligencia emocional). ¿Qué te dice eso? ¿Cómo surgió la idea de escribir ¿Cómo formar hijos emocionalmente sanos?, y qué podemos encontrar en él? Surgió al darme cuenta de que la mayoría de los casos que trato en mi consultorio están relacionados con dificultades emocionales. Llama la atención cómo los papás suelen preocuparse por que sus hijos obtengan buenas calificaciones en la escuela, desarrollen habilidades deportivas, aprendan a hablar más de un idioma… pero pocas veces se preocupan por desarrollar su inteligencia emocional, aun con lo importante que

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Hablar con él sobre las emociones puede mejorar su conducta

Hablar con él sobre las emociones puede mejorar su conducta

Los niños con problemas de conducta suelen tener dificultades para identificar, comprender y expresar apropiadamente sus emociones. Ligado a lo anterior, un estudio reciente, cuyos resultados fueron publicados en el Journal of Developmental and Behavioral Pediatrics, encontró que, hablar con tus hijos sobre las distintas emociones que existen puede ayudar a reducir sus problemas de conducta. De acuerdo con Holly Brophy-Herb, profesora del desarrollo del niño en MSU y autora principal de este estudio, la investigación incluyó a infantes de entre 18 meses y 2 años de edad, y consistió en lo siguiente: se les pidió a las madres que observaran con sus hijos un libro de imágenes, sin palabras, en donde se contaba la historia de una niña que perdía a su mascota y luego la encontraba. Brophy-Herb y sus compañeros de investigación se enfocaron en el puente emocional que lograba establecer la madre con el niño al realizar esta actividad en su compañía. Esto implicaba, no solo que las madres nombraran las emociones sino que las pusieran en contexto y las relacionaran con la vida del niño. Aproximadamente siete meses después, los investigadores visitaron a las familias y encontraron menos problemas conductuales en los niños participantes. Brophy-Herb comentó que esto podría deberse a que, cuando un niño entiende mejor sus emociones, desarrolla también la capacidad de expresarlas, lo que

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Todo lo que aprende cuando le enseñas a pedir perdón

Todo lo que aprende cuando le enseñas a pedir perdón

Todos sabemos, por experiencia propia, lo difícil que es pedir perdón y reconocer los errores. Y a medida que nos hacemos mayores, más difícil es. Sin embargo, la persona que sabe perdonar vive más feliz, sin rencores y sin tantas presiones internas; perdonar se convierte así en una herramienta terapéutica para el alma. Y tan necesaria es para los niños como para los adultos. Pedir perdón de manera consciente y voluntaria ayuda a los niños a: Ser responsables de sus actos Ser respetuosos con los demás Reconocer y cambiar comportamientos negativos Desarrollar habilidades cognitivas Tres consejos para enseñar a los niños a reconocer sus errores y disculparse por ellos: A través de tu ejemplo No solo en las cosas que le atañen a él, sino como principio de vida en tu familia. En tu relación con tus hijos y con tu pareja. Con tus amigos, en el supermercado o en el pediatra. Reconocer los errores y disculparte por ellos si es que afectan a los demás debe ser un principio de vida y no solo una estrategia educativa. “Perdona hijo, he llegado tarde a recogerte; lo siento. Intentaré no volver a hacerlo”. Haz que reflexione en vez de obligarlo Tu hijo debe darse cuenta de lo sucedido. No des por sentado que un niño tan pequeño entiende que su amigo llora porque le

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Lo que un niño debe aprender, incluso antes de saber inglés

Lo que un niño debe aprender, incluso antes de saber inglés

Estamos acostumbrados a considerar las emociones y la inteligencia como dos características distintas, incluso opuestas: por un lado, la inteligencia guía nuestras acciones de forma racional, mientras que las emociones nos empujan a un comportamiento impulsivo y hacia metas irracionales. En el siglo XX, Howard Gardner propuso una concepción multidimensional de la inteligencia, identificando distintas tipologías y diferentes estilos cognitivos individuales. El éxito de esa teoría y la reciente explosión de los estudios científicos sobre las emociones, junto con el gran desarrollo de la investigación en neurociencias, han permitido el ingreso del concepto de inteligencia emocional en la literatura científica y en el saber popular. Daniel Goleman, principal representante de esta línea de estudios, sostiene que la inteligencia emocional consiste en la capacidad de identificar y expresar las emociones, de negociar soluciones y analizar la situación social y de mantener el autocontrol. Según este autor, algunos comportamientos típicos de nuestra época (la soledad, la depresión, pero también fenómenos de delincuencia y agresividad, dependencias de alcohol y drogas) serían el resultado de un analfabetismo emocional generalizado, una señal importante de la necesidad de una pedagogía sobre la gestión de las emociones. La inteligencia académica no proporciona ninguna preparación para superar las dificultades y aprovechar las oportunidades de la vida, capacidades que, en cambio, poseen los que dominan el plano emocional. Vivimos en una

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Ajedrez: aliado en el desarrollo de la inteligencia emocional

Ajedrez: aliado en el desarrollo de la inteligencia emocional

Jugar ajedrez es una actividad que favorece el desarrollo de varias habilidades mentales y, en el caso de niños y adolescentes, resulta muy útil para mejorar sus procesos de aprendizaje. Entre otras cosas, la práctica del ajedrez contribuye a mejorar las facultades espaciales, numéricas y organizativas, así como la capacidad de planear tareas y de tomar decisiones. También ayuda a mejorar la concentración, la memoria, el pensamiento analítico y el afán de superación. Por todo ello, el ajedrez es considerado un muy buen instrumento pedagógico. De ahí que en 1995 la UNESCO haya recomendado incorporar el ajedrez a los planes de estudio a nivel primaria y secundaria. Por si fuera poco, el ajedrez también resulta ser un gran aliado en el desarrollo de la inteligencia emocional del niño y del adolescente, pues fomenta valores como la sociabilidad, la tolerancia a la frustración, el autocontrol, la capacidad de saber perder y aceptar contratiempos. Todas estas virtudes ayudarán a que el niño vaya formando una sana inteligencia emocional, algo que, a mediano y largo plazo, terminará siendo fundamental en su vida. Otros beneficios psicológicos de este juego, que es considerado un deporte, son el aumento de la creatividad, de la empatía y la autoestima. Para leer más sobre inteligencia emocional da clic aquí. Notas relacionadas Tu hijo aprende socializando ¿Realmente pueden ser divertidas

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