Menos delincuencia y menos trastornos de salud mental si educamos las emociones

Menos delincuencia y menos trastornos de salud mental si educamos las emociones

Uno de los principales avances de la psicología en las últimas décadas es su interés enfatizado en los efectos a largo plazo de la educación emocional, así como la puesta en marcha de programas centrados en el fortalecimiento de las habilidades para la vida. Es inspirador y muy valioso ver que este interés no solo se mantiene sino que se acentúa con los años, y que existen cada vez más datos a favor de una educación integral. Una de las recopilaciones de información más recientes en relación con los beneficios de los programas de educación social y emocional deriva de un estudio realizado por la Universidad de British Columbia, la Universidad de Illinois en Chicago y la Universidad Loyola. De acuerdo con los resultados publicados en la web Science Daily, los programas enfocados en el aprendizaje de habilidades sociales y emocionales no solo mejoran la salud mental inmediata de los adolescentes, así como sus habilidades para relacionarse con los demás, sino que también genera beneficios que perduran a lo largo de los años. Lee también ¿Por qué es tan importante educar las emociones en casa? Así lo explica Eva Oberle, profesora asistente en el programa de Aprendizaje Humano Temprano de la Universidad de Columbia: “Los programas de aprendizaje socioemocional enseñan las habilidades que los niños necesitan para tener éxito y prosperar

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15 necesidades emocionales de tu hijo en las que debes poner toda tu atención

15 necesidades emocionales de tu hijo en las que debes poner toda tu atención

Rafael Guerrero El ser humano tiene la enorme facilidad de convertir deseos (lo que quiero) en necesidades (lo que necesito). No es nada infrecuente escuchar comentarios del tipo “necesito casarme para ser feliz”, “es imprescindible para mí poder hacer un viaje a India” o “sin mi café de la mañana no soy nadie”. Aunque nos cueste creerlo, todo esto son cosas de las que disfrutamos pero que no son necesarias para la supervivencia del ser humano. Es por ello por lo que es importante que entendamos la diferencia que existe entre necesidades y deseos. Podemos decir que las necesidades son básicas para la supervivencia de cualquier ser humano. Las necesidades se ubican en la base de la famosa pirámide que describió Abraham Maslow, donde encontramos, además de las necesidades fisiológicas como la alimentación, la hidratación y el descanso, las necesidades emocionales o afectivas. De este tipo de necesidades hablaremos con detenimiento más adelante. Por otro lado, los deseos no son necesarios para nuestra supervivencia. Pueden ser cosas que ansiamos o nos motivan, pero su no consecución no pone en riesgo nuestra vida. Veamos un ejemplo. Yo puedo desear fervientemente que me toque la lotería. Es más, puedo fantasear o imaginar qué haría con ese dinero. Pero el hecho de que no me toque la lotería no implica que mi supervivencia esté en riesgo. En

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Convierte los conflictos con tus hijos en oportunidades

Convierte los conflictos con tus hijos en oportunidades

Celia Rodríguez Ruiz, Psicóloga y Pedagoga Muchas veces no sabemos cómo gestionar los conflictos con nuestros hijos. Parecen no atender a razones y nosotros nos alteramos y acabamos entrando en un bucle de discusiones que parecen no tener ni fin ni solución posible. Un conflicto puede entenderse como las diferencias generadas a raíz de un acontecimiento, situación o circunstancia que implica un problema o una dificultad. Cuando aparece un conflicto es frecuente que se generan sentimientos negativos, mal humor, impotencia ansiedad y esto da lugar a conductas que desembocan en enfrentamientos. Con los enfrentamientos solo conseguimos discrepancia y tensión. El conflicto como oportunidad de aprendizaje La visión que tenemos del conflicto es de una situación negativa que genera malestar y que es difícil de solucionar. Es valorado como algo negativo que tiende a evitarse y, si no se puede evitar, el conflicto es entendido como sinónimo de enfrentamiento. Pero el conflicto no tiene por qué ser una situación negativa en la que siempre pierda una de las dos partes. Es fundamental cambiar el modo de ver los conflictos y aprender a verlos como una situación en la que se hace patente una diferencia que tenemos que solucionar para llegar a una situación en la que las dos partes implicadas ganen. El conflicto, por lo tanto, puede y debe entenderse como una oportunidad de aprendizaje. Es

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¿Papá o amigo de tus hijos?

¿Papá o amigo de tus hijos?

Muchos expertos dicen que no se debe ser amigo de tus hijos. Estamos parcialmente de acuerdo. Desde nuestro punto de vista, hay prerrequisitos para poder ser sus amigos. Aquí están: 1. Toma tu lugar No cedas tu rol. Tú eres el papá o mamá, el adulto; tu hijo es el pequeño y siempre lo será. Es muy importante que le quede claro que antes de ser su amigo, eres su padre. 2. Abre canales La comunicación con tus hijos es uno de los temas más complejos, sobre todo por falta de capacitación; no se trata nada más de estrategias o herramientas (que sí son importantes), la clave es tu conexión con tu propio niño interior. 3. Cultiva tu inteligencia emocional Aprende qué hacer con tus emociones para que sean una fuente de riqueza y energía positiva en tu vida y en la de tus hijos. 4. Sé líder Tus hijos necesitan un ejemplo a seguir; conviértete en eso que quieres para ellos. Reconoce el estilo particular de cada uno de tus hijos y aprende a transmitir tu mensaje de modo que sea recibido. La paternidad es un acto de liderazgo, comienza contigo misma. Por último, una advertencia: tus hijos no necesitan que seas su amigo. Necesitan un padre y una madre. Amigos tendrán muchos, irán y vendrán. Amigos verdaderos, tendrán

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Los niños ante la emoción de la rabia

Los niños ante la emoción de la rabia

Laura Aguilera La rabia es una emoción como cualquier otra, y aunque muchos niños aún no han aprendido a gestionarla de forma adecuada por el mero hecho de ser niños, lo cierto es que deben comprender que es un estado que formará parte de su registro de emociones a lo largo de su vida. Por ese motivo, cuanto antes entiendan que sentir rabia no implica que se acaba el mundo y que es una oportunidad para resolver conflictos y superarse, mucho mejor para ellos y su bienestar emocional. Es por ello que la educación emocional juega un papel importante en este desarrollo. Papá y mamá, me estoy enfadando Si los niños identifican ese estado de ira mediante las señales de su cuerpo, les puede permitir con más facilidad hacerles frente. La rabia no es el enemigo, el enemigo es cualquier niño o adulto que en un momento dado no sabe cómo reaccionar de forma que no le haga más daño a él mismo o al resto de personas de su alrededor. Por ello, los niños se funden en rabietas en las que se tiran al suelo, lloran desconsoladamente hasta que les falta el aliento y pegan a sus padres como reacción ante la injusticia que sienten que está sucediendo, entre otras cosas. Estas reacciones no hacen más que prolongar el

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