15 necesidades emocionales de tu hijo en las que debes poner toda tu atención

15 necesidades emocionales de tu hijo en las que debes poner toda tu atención

Rafael Guerrero El ser humano tiene la enorme facilidad de convertir deseos (lo que quiero) en necesidades (lo que necesito). No es nada infrecuente escuchar comentarios del tipo “necesito casarme para ser feliz”, “es imprescindible para mí poder hacer un viaje a India” o “sin mi café de la mañana no soy nadie”. Aunque nos cueste creerlo, todo esto son cosas de las que disfrutamos pero que no son necesarias para la supervivencia del ser humano. Es por ello por lo que es importante que entendamos la diferencia que existe entre necesidades y deseos. Podemos decir que las necesidades son básicas para la supervivencia de cualquier ser humano. Las necesidades se ubican en la base de la famosa pirámide que describió Abraham Maslow, donde encontramos, además de las necesidades fisiológicas como la alimentación, la hidratación y el descanso, las necesidades emocionales o afectivas. De este tipo de necesidades hablaremos con detenimiento más adelante. Por otro lado, los deseos no son necesarios para nuestra supervivencia. Pueden ser cosas que ansiamos o nos motivan, pero su no consecución no pone en riesgo nuestra vida. Veamos un ejemplo. Yo puedo desear fervientemente que me toque la lotería. Es más, puedo fantasear o imaginar qué haría con ese dinero. Pero el hecho de que no me toque la lotería no implica que mi supervivencia esté en riesgo. En

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¿Papá o amigo de tus hijos?

¿Papá o amigo de tus hijos?

Muchos expertos dicen que no se debe ser amigo de tus hijos. Estamos parcialmente de acuerdo. Desde nuestro punto de vista, hay prerrequisitos para poder ser sus amigos. Aquí están: 1. Toma tu lugar No cedas tu rol. Tú eres el papá o mamá, el adulto; tu hijo es el pequeño y siempre lo será. Es muy importante que le quede claro que antes de ser su amigo, eres su padre. 2. Abre canales La comunicación con tus hijos es uno de los temas más complejos, sobre todo por falta de capacitación; no se trata nada más de estrategias o herramientas (que sí son importantes), la clave es tu conexión con tu propio niño interior. 3. Cultiva tu inteligencia emocional Aprende qué hacer con tus emociones para que sean una fuente de riqueza y energía positiva en tu vida y en la de tus hijos. 4. Sé líder Tus hijos necesitan un ejemplo a seguir; conviértete en eso que quieres para ellos. Reconoce el estilo particular de cada uno de tus hijos y aprende a transmitir tu mensaje de modo que sea recibido. La paternidad es un acto de liderazgo, comienza contigo misma. Por último, una advertencia: tus hijos no necesitan que seas su amigo. Necesitan un padre y una madre. Amigos tendrán muchos, irán y vendrán. Amigos verdaderos, tendrán

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Alimenta a tu niño de amor y sus miedos morirán de hambre

Alimenta a tu niño de amor y sus miedos morirán de hambre

Lo más interesante de asumir la educación emocional de nuestros niños es que a través de ella cambiamos la química de sus cerebros; o, lo que es lo mismo, les ofrecemos la posibilidad de controlar su biología. La influencia negativa y penetrante de los medios de comunicación, las prácticas educativas poco acertadas o la falta de respeto hacia las escuelas o hacia la sociedad están mermando las capacidades emocionales de nuestros niños. Podemos aceptar que es inevitable que cierto tipo de cambios sociales ocurran, pero lo que tenemos en nuestras manos son herramientas para potenciar su salud emocional. ¿Qué podemos hacer? En realidad es muy sencillo, veamos… Que una sonrisa le sirve de paraguas Sabiendo que la serotonina es la hormona principal en la regulación de nuestro estado de ánimo, podemos ayudar a nuestro cerebro a producirla de una manera natural. Para regularla basta con mantener una dieta saludable, dormir las horas adecuadas o hacer ejercicio de manera habitual. Es decir, que para procurar la salud emocional de nuestros hijos, debemos implementar hábitos saludables en su vida diaria, con el propósito de que su cerebro se encuentre en condiciones óptimas, evitando así las sobrecargas de energía que se derivan del estrés y del miedo. Cabe apuntar, como curiosidad, que investigadores destacados señalan que decirles a nuestros niños que sonrían y

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Los niños ante la emoción de la rabia

Los niños ante la emoción de la rabia

Laura Aguilera La rabia es una emoción como cualquier otra, y aunque muchos niños aún no han aprendido a gestionarla de forma adecuada por el mero hecho de ser niños, lo cierto es que deben comprender que es un estado que formará parte de su registro de emociones a lo largo de su vida. Por ese motivo, cuanto antes entiendan que sentir rabia no implica que se acaba el mundo y que es una oportunidad para resolver conflictos y superarse, mucho mejor para ellos y su bienestar emocional. Es por ello que la educación emocional juega un papel importante en este desarrollo. Papá y mamá, me estoy enfadando Si los niños identifican ese estado de ira mediante las señales de su cuerpo, les puede permitir con más facilidad hacerles frente. La rabia no es el enemigo, el enemigo es cualquier niño o adulto que en un momento dado no sabe cómo reaccionar de forma que no le haga más daño a él mismo o al resto de personas de su alrededor. Por ello, los niños se funden en rabietas en las que se tiran al suelo, lloran desconsoladamente hasta que les falta el aliento y pegan a sus padres como reacción ante la injusticia que sienten que está sucediendo, entre otras cosas. Estas reacciones no hacen más que prolongar el

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Todo el tiempo hago corajes con mis hijos, ¿cómo puedo remediarlo?

Todo el tiempo hago corajes con mis hijos, ¿cómo puedo remediarlo?

Denhi Chaney Desde que empecé a escribir para familias.com, he recibido numerosos mensajes de mujeres que dicen que tienen un problema de mal genio, que se enojan con facilidad, que tienen mal carácter o, como confesó alguien de forma tan honesta: tengo un carácter de los mil demonios. Mientras muchos nos enojamos, existen situaciones en las que el enojarse con tanta frecuencia y con tanta intensidad empieza a crearte problemas contigo misma y en tus relaciones, en especial, con tu familia. Como toda emoción, el enojo también se puede controlar. En realidad, sentirte así no es malo; a todos nos pasa en algún momento. Lo que marca la diferencia es qué hacemos con esa emoción. Por eso quiero compartirte estas sugerencias para poder manejar esta emoción y no perder el control: Cuenta y regula tu respiración Muchas personas dicen que cuentes hasta diez; yo te digo que cuentes tantos números como sean necesarios para poder controlar la emoción que sientes a flor de piel. Es importante, no solo contar, sino también respirar mientras lo haces: no estás contando con el fin de explotar al final, sino con el propósito de calmarte, pues aunque no lo creas eres totalmente capaz de hacerlo. Ten a la mano una lista de cosas que te relajen Tal como se lo recomiendo a padres que tienen

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