Cómo puedo ser una mamá más paciente

Cómo puedo ser una mamá más paciente

Según las circunstancias que hayamos vivido a lo largo del día, a veces nos es más difícil que otras gestionar con serenidad algunas situaciones. ¿Por qué no siempre somos capaces de responder con calma? + Porque tenemos unos patrones de respuesta aprendidos que arrastramos desde nuestra infancia. + Porque a veces nos quedamos sin herramientas. + Porque tememos perder el control de la situación. + Porque responder de forma impulsiva y autoritaria parece tener un efecto mucho más inmediato sobre el niño, ya que el miedo redirige la conducta. + Porque a veces sentimos sed de venganza con respecto al niño, cuando nos hemos sentido dañados o atacados por él. + Porque nuestro entorno se encarga de hacernos creer que no estamos haciendo lo correcto. + Porque no somos conscientes de las necesidades de los niños. ¿Por qué las herramientas punitivas no son la mejor opción a largo plazo? Sin embargo, estas respuestas impulsivas y autoritarias no son efectivas en el largo plazo porque no enseñamos al niño a razonar. El niño aprende a obedecer, cierto, utilizando el miedo como herramienta de coacción. Esto, a medio y largo plazo traerá como consecuencia: Lee también Cómo no perder la paciencia con tus hijos Inseguridad Sentimiento de inferioridad Rebelión Ansiedad Conductas autoritarias y poco empáticas Extrema auto-exigencia Miedos Complejos Apatía Dependiendo del

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Cuando le pase algo a tu hijo, no le digas “no pasa nada”

Cuando le pase algo a tu hijo, no le digas “no pasa nada”

Cuando se caen, cuando se frustran, cuando se enfadan… no pasa nada. Cuando se lastiman, cuando lloran, cuando tienen miedo… no pasa nada. Cuando pierden, cuando desconfían, cada vez que sufren… no pasa nada.  Lo confieso: a mí también se me escapa de vez en cuando un “no pasa nada”. Y, rizando el juego de palabras, no pasaría nada por usar esa frase si no fuera porque sí pasa algo. No estamos capacitados, socialmente, para soportar el sufrimiento. Todos tenemos, en mayor o menor medida, intolerancia al dolor ajeno. Tenemos esa tendencia a minimizar el problema en todos los ámbitos de nuestra vida. Con el vecino al que acaban de despedir del trabajo: “Bueno, no pasa nada, tienes dos años de paro, ya encontrarás algo”. Con la compañera de trabajo que acaba de sufrir un aborto: “Bueno, mujer, no pasa nada, ya verás cómo pronto te quedas embarazada otra vez”. Y con nuestros hijos… ¿hay algún sufrimiento más difícil de tolerar que el de nuestros hijos? Si los vemos caerse, cerramos los ojos, y nos duele a nosotros antes de que ellos terminen de darse el golpe. Pues si metemos en la coctelera nuestra incapacidad para acompañar el dolor, el amor inmenso hacia nuestros hijos y, dicho sea de paso, que también estamos entrenados para esconder las propias emociones, tenemos el coctel completo

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Deja a tu hijo experimentar todas las emociones

Deja a tu hijo experimentar todas las emociones

El ser humano es emocional por naturaleza y esto no es algo malo. Sin embargo, muchas veces dejamos que dichas emociones se apoderen de nosotros y nos controlen o, lo que es peor, llegamos a bloquearlas hasta límites insospechados. Hoy en día, además, tiende a hablarse mucho de las emociones positivas y de cómo hemos de potenciarlas para una vida mejor, olvidándonos de que las emociones negativas también son necesarias muchas veces para tener un equilibro emocional. El valor de las emociones negativas queda por tanto desplazado, llegándose casi a demonizar. La importancia de las emociones en la comunicación La manifestación y el reconocimiento de las emociones nos sirven para comunicarnos y expresarnos en el mundo. Son tan importantes para nuestra vida, que es bueno aprender a aprovecharlas, a manejarlas, a predecirlas y a encaminarlas en función de las circunstancias. De esta forma se ponen en valor tanto las emociones positivas, como las negativas. Lee también ¿Cómo la inteligencia emocional puede hacer de tu hijo un niño exitoso? ¿Es posible estar siempre feliz? Lamentablemente la respuesta es que no. Aunque tratemos de estar siempre felices la vida siempre estará marcada por acontecimientos que tal vez no lo sean tanto, y es necesario también amoldarse a este tipo de situaciones para luego avanzar y superarlas. La vida es una montaña rusa, con sus altos y

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¿Cómo la inteligencia emocional puede hacer de tu hijo un niño exitoso?

¿Cómo la inteligencia emocional puede hacer de tu hijo un niño exitoso?

Patricia Fernández Briz. Psicopedagoga Estadísticas de un conjunto de más de cien estudios ha comparado a estudiantes que han recibido aprendizaje social y emocional con otros que no lo recibieron. Los datos demuestran unas mejoras sustanciales en el comportamiento de los estudiantes que sí lo recibieron dentro y fuera del aula. No solo dominaron habilidades como tranquilizarse y desenvolverse mejor, sino que también aprendían con más eficacia; sus notas mejoraron y, en pruebas de logros académicos, sus calificaciones fueron 14 puntos porcentuales más altas que las de estudiantes que no recibieron programas de aprendizaje social y emocional. De ello se desprende que ayudar a los niños a dominar las emociones y sus relaciones les hace ser mejores estudiantes. A lo largo de la vida resultan esenciales una mayor autoconciencia, una mayor capacidad para dominar las emociones perturbadoras, una mayor sensibilidad frente a las emociones de los demás y una mejor habilidad interpersonal; pero los cimientos de estas aptitudes se construyen en la infancia. Lee también ¿Cómo formar hijos emocionalmente sanos? La neurociencia nos enseña que el cerebro del niño experimenta un enorme crecimiento y no se detiene hasta la mitad de la veintena. Los científicos lo denominan neuroplasticidad y significa que el modelado de los circuitos cerebrales durante este periodo de crecimiento depende, en gran medida, de las experiencias diarias del

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Menos delincuencia y menos trastornos de salud mental si educamos las emociones

Menos delincuencia y menos trastornos de salud mental si educamos las emociones

Uno de los principales avances de la psicología en las últimas décadas es su interés enfatizado en los efectos a largo plazo de la educación emocional, así como la puesta en marcha de programas centrados en el fortalecimiento de las habilidades para la vida. Es inspirador y muy valioso ver que este interés no solo se mantiene sino que se acentúa con los años, y que existen cada vez más datos a favor de una educación integral. Una de las recopilaciones de información más recientes en relación con los beneficios de los programas de educación social y emocional deriva de un estudio realizado por la Universidad de British Columbia, la Universidad de Illinois en Chicago y la Universidad Loyola. De acuerdo con los resultados publicados en la web Science Daily, los programas enfocados en el aprendizaje de habilidades sociales y emocionales no solo mejoran la salud mental inmediata de los adolescentes, así como sus habilidades para relacionarse con los demás, sino que también genera beneficios que perduran a lo largo de los años. Lee también ¿Por qué es tan importante educar las emociones en casa? Así lo explica Eva Oberle, profesora asistente en el programa de Aprendizaje Humano Temprano de la Universidad de Columbia: “Los programas de aprendizaje socioemocional enseñan las habilidades que los niños necesitan para tener éxito y prosperar

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