Terror a la escuela

Terror a la escuela

El miedo a la escuela va más allá de una simple negativa por parte del niño respecto a asistir a clases. Sus miedos pueden estar relacionados con las habilidades que requiere cada una de las actividades que debe realizar en la escuela, como aprobar un examen, tener que participar frente a su grupo y pensar que no sabrá responder correctamente, sentir que hará el ridículo al momento de leer en clase… es decir, que de alguna u otra forma, fracase. Otras posibilidades son que tenga problemas con alguno de sus maestros o de sus compañeros, o que la escuela le exige un alto nivel académico y él siente que no puede con las exigencias. La fobia escolar provoca altos niveles de ansiedad en el niño, mismas que se manifiestan a través de la negación constante para ir a la escuela, berrinches al momento de llegar, dificultades para entrar a las instalaciones, malestares físicos justo en los días de clases, náuseas o dolores de estómago. Habla con él e intenta que te dé las razones reales por las que no quiere ir a la escuela. Ayúdalo a bajar su nivel de ansiedad y no dramatices sus malestares físicos; tómalos con toda naturalidad y no le permitas que falte a la escuela cada vez que te diga que se siente mal. Ponte en contacto

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Cómo puedo ser una buena madrastra

Cómo puedo ser una buena madrastra

Diálogo, paciencia, madurez y mucha comprensión son algunas de las claves para que la relación con los hijos de tu pareja sea cada día mejor. Ser madrastra es un reto que asumen muchas mujeres, aun sabiendo que tendrán varios obstáculos por superar, como rebeldía, rechazo y la tan temida frase “¡Déjame!, que tú no eres mi mamá”. Aunque el término madrastra es horrible, por haber sido usado de forma tan peyorativa a lo largo de la historia, hoy hablamos de madrastras, ya no como esas malas madres, esas figuras terribles y destructivas sino como esas mujeres que acogen y se hacen cargo de un o unos niños producto de un matrimonio anterior de sus actuales parejas. Ser madrastra supone aceptar, acoger, cuidar, querer, mimar, pero también poner normas y límites… a los hijos de otra persona como si fueran propios. Para el niño, la incorporación de una nueva pareja de su padre supone la certeza de que papá y mamá ya no se reconciliarán, que no volverán a ser la familia que fueron, y eso a veces no es fácil de asumir ni de aceptar, por lo que se muestran esquivos, rebeldes y oposicionistas. Ponerse en el lugar del niño y entender que la situación tampoco es fácil para ellos ayuda mucho a rebajar las tensiones iniciales que pueden surgir. Adoptar una

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¿Qué hacer en casa para formar hijos emocionalmente sanos?

¿Qué hacer en casa para formar hijos emocionalmente sanos?

Es evidente que el entorno familiar puede facilitar o dificultar el desarrollo psicológico del niño, pero ¿cómo saber si en tu casa se está promoviendo que los niños crezcan con una buena salud emocional? Virginia Satir, en su libro Relaciones humanas en el núcleo familiar, comienza con un pequeño test para determinar si una familia es sana emocionalmente: ¿Estás satisfecho con tu vida familiar en la actualidad?  ¿Sientes que vives entre amigos, entre personas que quieres y en quienes confías, y que te quieren y confían en ti?  Y por último, ¿es divertido y estimulante formar parte de tu familia? Si contestas “sí” a estas preguntas, afirma esta autora, vives en una familia sana; si respondes “no”, es muy probable que vivas en una familia conflictiva o problemática. He aquí algunas claves que nos pueden ayudar a crear un clima de felicidad en las familias (siempre y cuando las necesidades primarias estén cubiertas: hábitat, alimentación, salud, etcétera): 1. Saber escuchar  Padres e hijos debemos aprender a escuchar, no solo a oír, a los otros. La familia emocionalmente sana es aquella que permite decir todo lo que cada quien siente y está capacitada para recibir (sin descalificaciones) las opiniones de los demás. En este encuadre, todos los miembros deberían tener como un sexto sentido para poder captar el estado de ánimo

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Lo que nunca debes decirle a tu hijo

Lo que nunca debes decirle a tu hijo

Para la psicóloga familiar Svetlana Merkulova, una simple frase pronunciada sin pensar puede llegar a afectar la salud mental de un niño, por lo que es necesario elegir cuidadosamente las palabras al comunicarte con tu hijo, y entender que hay frases de las cuales deberíamos olvidarnos por completo. Aquí algunos ejemplos: Cuando yo tenía tu edad me iba muy bien en la escuela Desde el nacimiento, y hasta los 6 años, papá y mamá son prácticamente dioses para el niño: ellos lo saben todo y todo lo pueden. Son los padres quienes enseñan al niño a relacionarse con él mismo y con el mundo que lo rodea. La frase en cuestión puede interpretarse como una competencia del padre o madre con su hijo, es como si le dijera: “Nunca podrás ser como yo, no importa cuánto lo intentes, soy mejor que tú”. Los niños que crecen en un contexto así por lo general intentan demostrarle a su familia que son buenos. Con este tipo de mensajes lo que estaríamos haciendo es estimular la parte narcisista del niño, lo que provocaría que quiera alcanzar sus metas, no para sí mismo, sino para agradar a mamá y papá, con tal de que reconozcan que es digno de ellos. Al crecer, estos niños no son capaces de alegrarse con sus logros, pues desde pequeños aprendieron a estar en función de la aceptación de los demás. Tu hermana tuvo 10 en el examen y tú 8 La mayoría de los padres hacen todo con la mejor intención. Quizás ellos mismos tuvieron una experiencia similar en su infancia y por eso aluden a un “no hay nada malo, a mí también me dijeron eso y mira, soy una persona de bien”. Ellos lograron “olvidar” lo mucho que

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Dales verdadera felicidad a tus hijos esta Navidad

Dales verdadera felicidad a tus hijos esta Navidad

Xóchitl González Aunque para los niños la Navidad es una época mágica, es importante cuidar que esa magia tenga un efecto positivo y no genere una sensación de vacío por no poder tener el juguete más grande, más caro o más popular. ¿Estamos de acuerdo en que siempre va a haber un regalo mejor que otro? ¿En que no siempre es posible que los niños reciban lo que quieren? Bien, entonces es muy importante que los niños vivan esta época desde una perspectiva realista y vivan la magia de la Navidad plenamente. Cuida que esa magia ayude a tu peque a apreciar, valorar y disfrutar sus regalos. ¿Cómo puedes hacerlo? Evitando darle demasiados. Cuando los niños reciben muchos regalos, se les dificulta valorarlos y disfrutarlos. Y es que, aunque el exceso nos da una satisfacción aparente, con el tiempo nos damos cuenta de que esa felicidad era pasajera y termina convirtiéndose en un sentimiento de insatisfacción. ¿Se han dado cuenta? Bueno, pues con los niños ocurre exactamente lo mismo. Dale a tu peque la oportunidad de experimentar felicidad a largo plazo enseñándole a ser empático y ayudándolo a sentir que es un mejor niño. ¿Cómo puedes lograr esto? Fomentando en él la generosidad. Explícale cuál es el sentido de dar algo por el simple hecho de compartir felicidad, sin esperar

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