Fomenta la generosidad en tus hijos

Fomenta la generosidad en tus hijos

Diversos estudios han demostrado que los niños que mejor logran desarrollar habilidades sociales aumentan sus probabilidades de obtener buenos resultados en la escuela y en la vida en general. Por eso es importante que, como papás, les ayudemos a que se sientan cómodos en distintos ambientes, que aprendan a jugar con los demás, a colaborar, a respetar el turnos y las decisiones del otro, a compartir y a expresar sus propias emociones, así como escuchar las del otro. El desarrollo de estas habilidades es fundamental para que aprenda a desenvolverse y a compartir con otros niños. Sigue estos seis principios y fomenta la generosidad en tus hijos: Ayúdale a crear todas las oportunidades posibles de jugar con otros niños. En la medida en que pueda interactuar con otras personas irá aprendiendo que ciertas veces es necesario ceder; además se dará cuenta de que compartir no es algo malo, sino todo lo contrario. Como bien sabes, la mejor forma de enseñarle algo a tu hijo es a través del ejemplo, así que sé tú mismo generoso en casa y demuéstrale lo gratificante que es compartir. Ten la seguridad de que va a imitar ese comportamiento cuando se encuentre con sus amigos. Considera también que el proceso de aprendizaje se da aún mejor si verbalizas las acciones: “Vamos a compartirle helado a

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Beneficios del baile en los niños

Beneficios del baile en los niños

Bailar es una actividad que trae consigo muchos beneficios, particularmente a los niños, quienes encuentran en este ejercicio la oportunidad de mejorar su desarrollo físico, mental y emocional. Acondicionamiento físico Bailando de manera regular, un niño puede ir ganando poco a poco flexibilidad, fuerza y resistencia física, además de mejorar su postura, su circulación sanguínea y su coordinación motriz. Además de divertido, el baile es un excelente ejercicio  cardiovascular. Habilidades sociales Es común que los niños que asisten a clases de baile desarrollen habilidades sociales, como la capacidad de cooperar y trabajar en equipo, además de volverse cada vez más solventes en lo que respecta a sus relaciones con otros niños. Por otro lado, el baile propicia un ambiente creativo en el que, si se promueve el respeto hacia los demás ayuda a los niños a desarrollar la sensibilidad y apreciación hacia otras personas, aun cuando sean distintas a ellos. Habilidades académicas Así como ocurre con la música y otras ramas artísticas, el baile ofrece múltiples beneficios en el desarrollo intelectual del niño. De acuerdo con diversas investigaciones, los niños que toman clases de baile muestran una mayor tendencia al éxito académico. Algunos expertos en la materia han comprobado que los niños con experiencia en baile suelen tener un mejor desempeño escolar, pues han logrado desarrollar su capacidad para concentrarse, para trabajar

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Educar con asertividad

Educar con asertividad

Cuando pensamos en la educación de un niño no debemos olvidar la importancia de desarrollar sus habilidades sociales. Es fundamental que los más pequeños aprendan a comportarse de manera asertiva, es decir, que sean capaces de defender sus opiniones e ideas, así como de expresar una crítica sin causar daño a los demás. Educar a los niños en la asertividad permitirá que desarrollen una buena autoestima y mantengan buenas relaciones sociales, evitando las actitudes pasivas o agresivas. Cómo educar en la asertividad Las técnicas de asertividad deben aprenderse, por eso es de suma importancia el papel de los padres, pues son quienes  primero deben enseñar a sus hijos a ser asertivos. En primer lugar, se debe atender al ambiente en el que se desarrollan las capacidades sociales del pequeño. En este ambiente debe fomentarse la autoestima del niño, de manera que se sienta querido y respaldado. Para ello, las personas más cercanas a él, como los padres y profesores, deben reforzar las actitudes positivas y convertirse en modelos a seguir. Actitudes para educar en la asertividad En primer lugar se debe tener cuidado con las proyecciones, es decir, hay que evitar transmitir a nuestros hijos nuestros propios temores y dejar que ellos tengan sus propias ideas y experiencias. El adulto se limitará a transmitir sus opiniones y a dar consejos contando sus experiencias pero sin establecer reglas. No

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