Niños víctimas del estrés

Niños víctimas del estrés

Por Patricia de la Fuente El estrés infantil es un problema que podría ir en aumento si como papás no buscamos alternativas saludables para llevar un estilo de vida que permita a nuestros hijos encontrar un equilibrio y evitar repercusiones en su estado emocional, cognitivo y físico. Para hablar de estrés es necesario entender que existe el llamado “estrés positivo”, un estímulo que nos mueve a responder de forma favorable a los desafíos. Pero también existe el “estrés negativo”, y es éste el que puede derivar en una crisis de ansiedad. De ahí que sea fundamental encontrar un equilibrio. Si entendemos que el estrés es lo que sentimos cuando nos encontramos en una situación amenazante y de la que desconocemos las consecuencias, descubriremos que respondemos de acuerdo con vivencias previas. En ese caso, los niños podrían enfrentarse a niveles más altos de estrés ante situaciones nuevas, debido a que no tienen la experiencia del adulto. Aunque el estrés es parte del desarrollo de los niños, es importante dotarlos desde la primera infancia de técnicas para afrontarlo y equilibrarlo, de forma tal, que no afecte su salud ni su aprendizaje, algo que depende tanto de los padres como de las instituciones educativas. Los altos niveles de estrés en los niños tienen consecuencias físicas y emocionales, por lo que es recomendable observarlos

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Combate el estrés junto a tus hijos

Combate el estrés junto a tus hijos

Por Anaid Jiménez del Río El estrés es una reacción natural del cuerpo ante una amenaza, un desafío o una situación demasiado demandante. En la época de las cavernas, por ejemplo, sentir estrés era de gran ayuda para poder huir de un animal peligroso. El problema se presenta cuando el estrés tiene una duración tan prolongada que puede llegar a causar daños importantes a la salud, incrementando el riesgo de enfermedades como: Obesidad y sobrepeso Depresión Ansiedad Insomnio Infertilidad Enfermedades cardiovasculares Diabetes Enfermedades gastrointestinales, como úlceras e irritación de colon, entre otras Desafortunadamente, en la actualidad, el estrés se ha vuelto parte de nuestra cotidianidad, ya que constantemente nos sentimos frente a un desafío o una gran demanda de cosas por atender. Otro aspecto negativo del estrés es que puede llegar a ser contagioso, de manera que, si papá y mamá viven estresados permanentemente, lo más probable es que los hijos también terminen estresados. Un buen antídoto contra este problema es el yoga*, una práctica que propicia la relajación y la armonía interior. Se ha comprobado que asistiendo a una clase de yoga cada semana, se obtienen los siguientes beneficios: Relajación de la mente y las emociones Reducción del estrés, ansiedad y depresión Fortalecimiento de los principales músculos de tu cuerpo Mejora en tu sistema digestivo e inmunológico Reducción de

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Cuidado: tu estrés perjudica a tus hijos

Cuidado: tu estrés perjudica a tus hijos

Hoy por hoy, las situaciones por las que se nos pueden poner los nervios de punta son innumerables: el tráfico, las tareas, la responsabilidad en el trabajo y llegar a tiempo por los niños son solo algunas de ellas. La verdad es que día a día vivimos un fuerte nivel de estrés, lo que nos agota tanto física como emocionalmente. En cuanto a nuestro estado físico, no es raro que nos sintamos fatigados, sin energía… incluso que lleguemos a enfermarnos. En cuanto a nuestra situación emocional, el estrés puede llegar a afectar nuestras relaciones amistosas y familiares. Estos son cinco de los principales síntomas de que estás siendo víctima del estrés. Si te reconoces en tres o más de ellos, ¡cuidado! Es hora de hacer un alto y pensar más en ti mismo. Establece como propósito prioritario trabajar a favor de una mente y un cuerpo libre de estrés.  Dominados por la ansiedad Una de las formas que tiene el estrés para manifestarse es la ansiedad. Ésta, a su vez, puede tener varias caras: preocupación excesiva por todo, falta de concentración, pánico por dejar de hacer cosas debido a la falta de tiempo y, muchas veces, un incremento en el apetito.  Miremos por donde miremos, el estrés, además de ser devastador, es contagioso, así que si tú, como papá, observas

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Estrés en la fiesta de cumpleaños

Estrés en la fiesta de cumpleaños

Xóchitl González Hace unos días, llegó al consultorio la mamá de un paciente, muy abrumada. Su niño iba cumplir 11 años y no quería invitar a su fiesta a todos los del salón. Luis (llamémosle así) solo quería de invitados a cuatro amigos, y esto tenía muy desconcertada a su mamá. “¡No quiero que se traumen!”, me dijo pensando en lo que podrían sentir los otros niños al saber que no habían sido invitados a la fiesta. Me pidió que lo hiciera recapacitar. Ya en sesión toqué el tema con Luis y me sorprendió, no solo la congruencia de sus argumentos sino la seguridad con la que los exponía: “Si invito a todo el salón mi mamá va a querer que juegue con todos, y casi no voy a poder jugar futbol con mis mejores amigos”. Aunque era evidente que tenía muy claro cómo quería que fuera su fiesta, invité a Luis a pensar en los niños que no estarían invitados. Contrario a lo que pensaba su mamá, para él eso no tenía importancia. Solo quería disfrutar su fiesta como la había imaginado. ¿No era justo que reclamara ese derecho a decidir cómo quería pasar esa fecha especial? Al terminar la sesión, llevé a Luis hasta donde estaba su mamá. La aparté un poco y, sin que él escuchara, le

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El estrés de los exámenes

El estrés de los exámenes

Hay niños que aun a su corta edad se muestran aprensivos y ansiosos ante situaciones en la escuela que los ponen a prueba, principalmente ante un examen. Para algunos niños esta ansiedad es benéfica, pues los impulsa a actuar, pero si ésta no se sabe controlar puede llegar a paralizarlo, bloqueando su capacidad para reaccionar ante dichas situaciones. Ayúdale a que evite pensamientos negativos, como anticiparse a decir que no podrá contestar el examen o que todo se le olvidará. Es mejor que piense en todo lo que ha estudiado y sabe. Hazle saber que cuando empiece a sentirse nervioso, que su pulso se acelera o alguna otra señal de ansiedad busque bajarla relajándose. Practica con tu hijo en casa para que cuando llegue el momento del examen pueda hacerlo por sí solo. Cuando termines de estudiar con tu pequeño ayúdalo haciéndole saber las sensaciones que genera su cuerpo cuando se siente ansioso. Dile que cuando empiece a sentir que su corazón se acelera, le sudan las manos o se le dificulta recordar todo lo que estudió, cierre los ojos, se tape una fosa nasal y respire, imaginando que al inhalar está entrando un listoncito por la fosa nariz que quedó sin tapar. Una vez que ese listoncito logre entrar deberá sacarlo lentamente por la otra fosa que había tapado soltando

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