Para educar a tu hijo, el primer paso es entenderlo

Para educar a tu hijo, el primer paso es entenderlo

Llamamos empatía a la capacidad de ponerse en el lugar de otro; al interés por saber cómo se siente la otra persona. Y cuando “ese otro” es nuestro hijo, el desarrollo y puesta en práctica de esta habilidad cobra mucha más importancia. Como papás, es fundamental que constantemente nos estemos poniendo en los zapatos de nuestros hijos, en vez de permanecer solo como jueces que aprueban o censuran comportamientos sin hacer siquiera el intento de entender lo que los está causando. Preguntarnos cómo se estará sintiendo nuestro hijo ante determinada situación, qué estará pensando, qué suele causarle preocupación, qué le ilusiona o qué le motiva, será de gran ayuda para conocerlo mejor y poder brindarle mayor cuidado. Además, cuando aprendes a observar lo que ocurre en el interior de tu hijo, aprendes también a observar lo que ocurre en tu propio interior. Reconocer y comprender sus emociones te ayudará a ser, no solo mejor padre o madre, sino una persona emocionalmente sana, lo que te permitirá hacer de ellos niños también sanos emocionalmente. Estas son algunas medidas que te ayudarán a entender mejor a tu hijo Háblale en positivo Como señala el libro ¿Cómo formar hijos emocionalmente sanos?, la autoestima de tu hijo es un aspecto fundamental en su salud emocional, por ello es importante que siempre oiga más la palabra “sí” que

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Lo que un niño debe aprender, incluso antes de saber inglés

Lo que un niño debe aprender, incluso antes de saber inglés

Estamos acostumbrados a considerar las emociones y la inteligencia como dos características distintas, incluso opuestas: por un lado, la inteligencia guía nuestras acciones de forma racional, mientras que las emociones nos empujan a un comportamiento impulsivo y hacia metas irracionales. En el siglo XX, Howard Gardner propuso una concepción multidimensional de la inteligencia, identificando distintas tipologías y diferentes estilos cognitivos individuales. El éxito de esa teoría y la reciente explosión de los estudios científicos sobre las emociones, junto con el gran desarrollo de la investigación en neurociencias, han permitido el ingreso del concepto de inteligencia emocional en la literatura científica y en el saber popular. Daniel Goleman, principal representante de esta línea de estudios, sostiene que la inteligencia emocional consiste en la capacidad de identificar y expresar las emociones, de negociar soluciones y analizar la situación social y de mantener el autocontrol. Según este autor, algunos comportamientos típicos de nuestra época (la soledad, la depresión, pero también fenómenos de delincuencia y agresividad, dependencias de alcohol y drogas) serían el resultado de un analfabetismo emocional generalizado, una señal importante de la necesidad de una pedagogía sobre la gestión de las emociones. La inteligencia académica no proporciona ninguna preparación para superar las dificultades y aprovechar las oportunidades de la vida, capacidades que, en cambio, poseen los que dominan el plano emocional. Vivimos en una

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Elige qué batallas enfrentar con tus hijos

Elige qué batallas enfrentar con tus hijos

Ximena Sandino Platicando con una de mis amigas surgió el tema de nuestra continua frustración como madres: “No me hace caso”. “Soy pésima mamá”. “Nada me funciona con mis hijos”, etcétera. Es muy común sentirnos totalmente incompetentes ante esta difícil tarea.  Seguramente, todas recordamos cuando nuestras madres nos controlaban con una mirada fija que nos hacía temblar y obedecer al instante, el punto es que nuestros hijos son muy diferentes y el estilo de crianza también. Aquí les dejo algunos puntos que, en mi opinión, servirán para lidiar con todo lo relativo a nuestros hijos y salir bien libradas, pero al mismo tiempo dejarles herramientas que les servirán para toda su vida: Toma de decisiones No es que vayamos a dejar a nuestros hijos hacer lo que quieran, al contrario, de lo que aquí se trata es de enseñarles la importancia de saber elegir bien y de que las decisiones son un aspecto fundamental de la vida, así que no se puede estar cambiando a lo loco, sino asumir y pagar el precio que cada decisión implica. Dale una opción y que asuma las consecuencias: “Puedes elegir helado de limón o de fresa”, por ejemplo; y aunque el niño haya querido de limón es posible que después diga que mejor prefiere el de fresa, es ahí donde tenemos que mantenernos firmes

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8 puntos esenciales para criar a un niño feliz

8 puntos esenciales para criar a un niño feliz

Lo que hace felices a los niños podría sorprenderte. Los expertos en desarrollo infantil que estudian el tema afirman que la felicidad no es algo que puedes darle a un niño como un regalo. Es algo que les puedes enseñar. Edward Hallowell, psiquiatra y autor de The Childhood Roots of Adult Happiness (Las raíces infantiles de la felicidad adulta), dice que los niños demasiado mimados, ya sea porque reciben demasiados juguetes o porque se les resguarda de sentirse incómodos emocionalmente, son más propensos a ser adolescentes aburridos, cínicos e infelices.  “Los mejores indicadores de felicidad futura son internos, no externos”, asegura Hallowell, quien enfatiza la importancia de ayudar a los niños a desarrollar recursos internos que puedan utilizar a lo largo de sus vidas. Afortunadamente, no tienes que ser una experta en psicología infantil para animar a tu hijo a encontrar la fuerza interior y la sabiduría que se requieren para superar los altibajos de la vida. Con paciencia y flexibilidad, cualquier padre de familia puede establecer las bases para una vida llena de felicidad. Aprende a leer las emociones de tus hijos Tu pequeño seguramente sabe muy bien cómo demostrarte cuándo algo lo hace feliz o lo entristece. Su carita se ilumina con una enorme sonrisa cuando llegas a casa o llora desconsoladamente cuando no encuentra su adorado osito de peluche. Pero, aun

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Si tienes un hijo adolescente ¡ponte en su lugar!

Si tienes un hijo adolescente ¡ponte en su lugar!

“No hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti”, dice una frase tan conocida como certera. Y es que a veces los papás nos olvidamos de que alguna vez nosotros también fuimos adolescentes. Que también pasamos por una etapa en la que nos sentíamos incomprendidos por nuestros padres y que se nos venía encima el mundo cuando no lográbamos que nos dieran el tan esperado permiso. Por eso, si eres papá o mamá de un adolescente, lo mejor que puedes hacer es respirar profundamente, contar hasta diez y, sobre todo, mantener esto en mente: “No hagas a otros lo que no quieras que te hagan a ti”; o lo que no querías que te hicieran cuando te encontrabas en las mismas circunstancias.  ¿Quieres que tu hijo adolescente te escuche? ¡Escúchalo tú a él! ¿Quieres que te diga la verdad? ¡Mantén una mente abierta y muéstrate empático con él! ¿Quieres que confíe en ti? ¡Hazle saber que puede hacerlo y que tú también confías en él! “Todos, cuando favorecen a otros, se favorecen a sí mismos”, dijo Séneca, el filósofo romano. Recuerda que la palabra adolescente proviene del latín adolescere, que significa doler, estar aquejado. Decía mi abuelita: “De crecer duelen los huesos”, y la adolescencia trae consigo, no solo cambios físicos, sino psicológicos, emocionales y sociales. Es en esta etapa cuando

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