Crea un ambiente de armonía en casa

Crea un ambiente de armonía en casa

Crear un ambiente de armonía en casa tiene que ver mucho con establecer rutinas para los niños, ya que son fundamentales para un desarrollo saludable. De hecho, la construcción de las rutinas permite que el niño interiorice el esquema diario y, por lo tanto, sepa qué debe esperar en su futuro próximo. De este modo se reduce considerablemente la ansiedad, ya que permite que el niño se desarrolle en un ambiente que le ofrece certezas y constancia, asumiendo que sus necesidades serán satisfechas. Podría pensarse que de esta forma el niño se vuelve dependiente de la rutina y que ésta representa un límite para su autonomía, pero no: la realidad es que las rutinas se convierten en puntos de referencia claros y fijos, permitiendo que el niño aprenda a moverse de forma cada vez más independiente. Los niños aprenden a “utilizar” el esquema del día que ha aprendido con los padres en el hogar y, con el tiempo, comienzan a aplicarlo a diferentes contextos, adaptándolo a las características de cada ambiente. Así que no representa una estrategia limitante, sino al contrario: ofrece los instrumentos que permitirán al niño adaptarse de forma eficaz a todos los ambientes. El hogar se ha considerado desde siempre un refugio, un espacio en el que transcurre la mayor parte de nuestra vida y donde podemos

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Sé asertivo y mejora tus relaciones con los demás

Sé asertivo y mejora tus relaciones con los demás

por Mel Elices Agudo Soy plenamente consciente de que todos alguna vez hemos tenido un mal día y que no pocas veces hemos hablado mal (sin quererlo, evidentemente) a la persona que más cerca se encontraba con nosotros (y lo que conlleva eso: discusiones, malas palabras por parte del otro ante nuestra forma de hablar…). Pero, ¿recordáis cómo nos hemos sentido después de hacerlo? Sí, eso es: bastante mal. No digo ni mucho menos, que no expresemos nuestros sentimientos, pero sí de una forma totalmente diferente a la que quizás en algunos momentos lo hemos hecho. La asertividad es precisamente eso: hablar de cómo nos sentimos, de expresar las emociones pero sin atentar contra los demás ni hacerles daño, y evitar que nos lo hagan a nosotros también. Dicho de otra manera, todos somos libres de estar enfadados, dolidos o disgustados, contentos, emocionados, pero hay que ser capaces de buscar una forma de comunicárselo al otro sin que nadie salga herido (que a veces es lo más difícil). Para hablar de asertividad, es necesario tener en cuenta que hay tres estilos básicos de conducta intrapersonal: Estilo pasivo Consiste en no expresar ninguna emoción, es decir, prácticamente indiferencia y no mostrar ningún interés y, ojo, malestar por nada. Os pongo un breve ejemplo para que lo entendáis mejor: en la universidad,

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