¿Por qué debes olvidar las nalgadas para formar hijos emocionalmente sanos?

¿Por qué debes olvidar las nalgadas para formar hijos emocionalmente sanos?

A la fecha sigue habiendo padres que recurren a castigos que implican agresiones físicas o psicológicas, porque lo creen necesario para disciplinar. Suponen que de esta manera están educando a sus hijos y que es por su bien. Otros simplemente lo hacen porque pierden la paciencia y no se pueden controlar; es decir, se quedan sin recursos para manejar la situación de una manera saludable y respetuosa. Sin embargo, de acuerdo con la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, ningún tipo de violencia es justificable y todo tipo de violencia es prevenible. Lo que está claro es que la agresión física o psicológica no enseña respeto. El castigo provoca que el niño actúe con base en el miedo y desde la sumisión. Hacernos estas preguntas pueden ayudarnos a entender mejor esta situación: ¿Cómo se siente una  persona cualquiera luego de recibir un golpe de ser violentado de cualquier otra forma? ¿Cómo puede sentirse un niño en esta misma situación? ¿Cómo puede sentirse cuando quien lo agrede es justamente su padre o madre? ¿Han visto los ojos de su hijo en el momento en que lo agreden? Lee también Establecer límites sin agredir Tal vez la pregunta más importante sea: ¿Qué les estamos enseñando a nuestros hijos cuando recurrimos a la agresión: que la violencia es una maneras válida de resolver un conflicto? ¿Que si

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¿Cuál es el verdadero efecto de los gritos en el cerebro de tu hijo?

¿Cuál es el verdadero efecto de los gritos en el cerebro de tu hijo?

Igual que no tiene más razón el que más alza la voz, tampoco conseguirá mejores resultados quien grita. De hecho, lo más probable es que ocurra al contrario. Los gritos pueden tener dos orígenes: la pérdida de la paciencia o creer que dan autoridad y sirven para lograr disciplina. Sin importar el origen, la realidad es que no sirven para nada.  Aquí una explicación, a partir de la ciencia, sobre por qué los gritos no sirven como modelo de educación. Es más: el cerebro del niño, en vez de aprender cuando le gritan, se bloquea. Lee también ¿Cómo puedo ser una mamá más paciente?  5 razones sobre por qué el cerebro del niño no aprende con gritos Los gritos son como lanzas, como dardos envenenados. Tal vez pensemos que el niño reacciona ante ellos porque “aprende la lección”, pero no es así. En realidad, reacciona por miedo, porque se siente herido y no quiere que lo vuelvan a hacer. Pero no aprende. Su cerebro se bloquea.  Podríamos explicar la versión educativa de por qué el niño sólo obedecerá ante los gritos por miedo y no por respeto o empatía. Pero existe una razón más poderosa aún para que decidas eliminar los gritos de tu vida: una razón química. Esta es la explicación y las numerosas razones que la ciencia nos da para que intentemos evitar

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¿Por qué mi hijo no me hace caso?

¿Por qué mi hijo no me hace caso?

Sin duda, una de las principales inquietudes de los papás en lo que se refiere a la crianza tiene que ver con la disciplina. Todo papá sabe que debe enseñar a sus hijos cómo comportarse; el problema está en saber cómo lograrlo. “¡Le repito las cosas cien veces y no entiende!”. “¡No hay día en que no termine haciendo berrinche!”. ¿Te identificas con este tipo de expresiones desesperadas? Lo más probable es que sí, y es que, hay que decirlo como es: la crianza es una de las tareas más complicadas que existen. Fue pensando en lo anterior, y con el propósito de crear una guía de ayuda para los papás, que Xóchitl González, directora de Psicología para Niños, decidió escribir ¿Por qué mi hijo no me hace caso?, guía breve para entender qué hay detrás de un berrinche. En este libro digital, la psicóloga, con más de diez años de experiencia trabajando con niños y sus familias, da algunas pautas fundamentales para entender las distintas razones por las que puede estar fallando la comunicación con tus hijos, y algunas herramientas para encontrar soluciones a este inconveniente y potenciar la posibilidad de llegar a acuerdos de una manera armoniosa. Estos son algunos de los beneficios que obtendrás con este libro digital  + Entenderás la importancia de establecer límites con tus hijos,

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¿Por qué en Japón los niños no hacen berrinches?

¿Por qué en Japón los niños no hacen berrinches?

Si piensas en Japón, ¿qué cosas te vienen a la cabeza? Es posible que el sushi, el karaoke, Murakami o las bonitas pagodas que decoran los valles; incluso en su gente, siempre ejemplo de educación y civismo. ¿Te viene a la cabeza la imagen de un niño japonés con una rabieta monumental? ¿O la de un niño tirando el papel de la merienda al suelo? La realidad es que es altamente improbable que lo veas, y todo ello es debido a su educación. ¿Qué hacen los padres y educadores japoneses para conseguir que sus hijos sean tan obedientes y educados? Por qué los niños japoneses son tan educados La educación japonesa ha sido puesta como ejemplo durante años, si bien es cierto que cada vez tiene más detractores. Y es que sus universidades ya no son lo que eran, su nivel educativo de inglés no está a la altura, comienzan a tener problemas de bullying en las aulas y las nuevas generaciones tienden a alejarse de las antiguas tradiciones. Sin embargo, y pese a que ya no es ese milagro educativo de antaño, sigue habiendo una gran diferencia entre la conducta de los niños japoneses y la de los demás. ¿Por qué? Estas son las diferencias: En la escuela no solo se estudian las materias lectivas, hay un espacio importante para aprender sobre las

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5 técnicas para que tu hijo te haga caso

5 técnicas para que tu hijo te haga caso

Ya sea por testarudos o porque están algo nerviosos como para detenerse a pensar un momento, a veces a los niños les da por no escuchar lo que les dicen los adultos y seguir en lo suyo, o bien, se enojan por la interrupción, lo cual deja en los padres con la sensación de que sus mensajes no han sido bien recibidos. Esto es algo de lo que puedes hacer para evitar lo anterior: Dale mensajes cortos Evita los sermones y las explicaciones rebuscadas. Por ejemplo, si terminan de comer y quieres recordarles que deben recoger su plato, debe ser suficiente con que le digas “tu plato”. Explícale lo que quieres antes que solo darle una orden Los niños deben aprender el modo correcto de comportarse, pues no nacen sabiéndolo. Un ejemplo claro son las esas veces en que llegas con tu hijo a la tienda y él comienza a agarrar todo. Ante ello, es común que los padres reaccionan dando órdenes como: “No lo toques”, sin pensar en que podrían obtener mejores resultados si les dicen por qué no debe hacerlo. Por ejemplo: “Estos objetos son delicados y podrían romperse. Sería mejor que no los agarres”. Más que darle órdenes, hazlo partícipe Hay situaciones en las que es indispensable hacer valer tu autoridad como padre, como por ejemplo, aquellas en las que tu hijo podría ponerse

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