Cómo establecer límites a un niño eficazmente

Cómo establecer límites a un niño eficazmente

Xóchitl González Muñoz Nos encontramos en una etapa de transición, en la que poco a poco han ido perdiendo vigencia los modelos utilizados por la generación de nuestros padres y de nuestros abuelos, que se basaban en la imposición y el ejercicio de la autoridad, bajo el entendido de que así, y solo así, se podría educar hijos obedientes. Sin embargo, y por fortuna, cada vez hay mayor conciencia respecto a los inconvenientes de estos métodos agresivos, y más información sobre las verdaderas alternativas que existen para, a través de una crianza respetuosa, hacer de nuestros hijos personas responsables, empáticas y, sobre todo, emocionalmente sanas. Un aspecto clave en este sentido es el establecimiento de límites de manera oportuna, asertiva y congruente. Sin embargo, es usual que cuando hablo con los papás sobre este tema surjan muchas dudas; éstas son algunas de las más frecuentes: ¿Cuáles son los beneficios de los límites en los niños? El establecimiento de límites es fundamental para que los niños se sientan seguros y protegidos. Cuando existen límites claros en casa, los niños saben que son sus papás los que están al mando, y confían en que serán responsables al momento de decidir qué es lo mejor para ellos. En cambio, cuando no hay límites, ¿se imaginan lo que pueden llegar a sentir al darse cuenta

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¿Son los hijos los verdaderos culpables?

¿Son los hijos los verdaderos culpables?

Por Sandra Rivera Muchas veces, cuando se presenta algún problema en casa, creemos que el origen del conflicto está específicamente en uno de los integrantes de la familia. Sin embargo, es importante saber que esto suele ser un error, ya que el comportamiento de cada uno obedece a la forma en que se llevan a cabo las relaciones entre los distintos miembros de dicha familia, y es precisamente ahí donde está el origen del problema. Por eso es tan importante identificar los elementos que conforman a la familia, así como los distintos roles que desempeña cada uno de ellos. En un esquema tradicional*, podemos reconocer al papá (que además es esposo), a la mamá (que además es esposa) y a los hijos (que además pueden ser hermanos). Ahora bien, existen familias en las que se mantiene el equilibrio, la comunicación, la congruencia, y todos los integrantes muestran una buena capacidad de adaptación a las demandas de los demás; todos tienen claro cuáles son los distintos papeles que les toca desempeñar. Otras familias, en cambio, no logran el equilibrio deseado. Entre sus miembros no existe una buena comunicación ni hay congruencia entre lo que los papás exigen a sus hijos y lo que ellos mismos hacen. Finalmente, nadie tiene claro cuál es su papel que debe desempeñar como miembro de la

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Todo mundo me quiere decir cómo ser mamá

Todo mundo me quiere decir cómo ser mamá

Xóchitl González Hace unas semanas recibí en el consultorio a una mamá desesperada y muy confundida respecto a los pasos que tenía que seguir para llegar a ser la mejor madre posible para sus hijos. Se quejaba, entre otras cosas, de que hubiera tanta gente a su alrededor queriendo interferir en la manera en que llevaba su maternidad: su suegra, su mamá, sus tías, sus amigas, una prima, una vecina… y para colmo, me decía, ¡tantas cosas que lee una en internet!   Curiosamente, no es la primera mamá que me dice algo similar; o ni tan curioso, porque es cierto: existe tanta información sobre cómo criar a un hijo, que si haces caso a todo lo que lees o escuchas, lo más probable es que termines sin saber qué hacer, incluso más confundida que antes de empezar a poner atención en todo lo que dice la gente. Lo que suelo responder a las mamás que me piden ayuda ante esta situación puede resumirse en lo siguiente: Toma las cosas de quien vienen Mucha gente cree que si algo aparece publicado en internet debe darlo por cierto, y esto un gran error. Esto aplica igual con cualquier tema, por supuesto, pero hablando específicamente sobre aspectos relacionados con la crianza, llama la atención la cantidad de mamás blogueras que han surgido

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Para educar a tu hijo, el primer paso es entenderlo

Para educar a tu hijo, el primer paso es entenderlo

Llamamos empatía a la capacidad de ponerse en el lugar de otro; al interés por saber cómo se siente la otra persona. Y cuando “ese otro” es nuestro hijo, el desarrollo y puesta en práctica de esta habilidad cobra mucha más importancia. Como papás, es fundamental que constantemente nos estemos poniendo en los zapatos de nuestros hijos, en vez de permanecer solo como jueces que aprueban o censuran comportamientos sin hacer siquiera el intento de entender lo que los está causando. Preguntarnos cómo se estará sintiendo nuestro hijo ante determinada situación, qué estará pensando, qué suele causarle preocupación, qué le ilusiona o qué le motiva, será de gran ayuda para conocerlo mejor y poder brindarle mayor cuidado. Además, cuando aprendes a observar lo que ocurre en el interior de tu hijo, aprendes también a observar lo que ocurre en tu propio interior. Reconocer y comprender sus emociones te ayudará a ser, no solo mejor padre o madre, sino una persona emocionalmente sana, lo que te permitirá hacer de ellos niños también sanos emocionalmente. Estas son algunas medidas que te ayudarán a entender mejor a tu hijo: Háblale en positivo Como señala el libro ¿Cómo formar hijos emocionalmente sanos?, la autoestima de tu hijo es un aspecto fundamental en su salud emocional, por ello es importante que siempre oiga más la palabra “sí” que

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Tú hijo es único, no lo eduques como si fuera uno más

Tú hijo es único, no lo eduques como si fuera uno más

Por Patricia de la Fuente Parece trillado decir que cada persona es única, pero cuando cobramos conciencia de que nuestros hijos lo son, puede cambiar nuestra visión respecto a lo que debemos hacer para educarlos, algo que nos beneficia como papás pero, sobre todo, beneficia a nuestros pequeños. Nada más común que los padres establezcan una serie de reglas bajo las cuales pretenden educar a todos sus hijos. Sin embargo, los resultados suelen ser distintos, simple y sencillamente porque cada hijo es diferente, aun cuando sean hermanos. Un error frecuente que cometemos como padres es que, al notar puntos débiles en nuestros hijos, los comparemos con sus hermanos, primos, compañeros u otros niños de edad similar. Pero, ojo: comparar no tiene ningún beneficio sino todo lo contrario: El niño podría sentirse frustrado Podemos provocar celos y hasta rencor Dañamos su autoestima Debemos estar conscientes de que cada niño es distinto, que tiene sus propias fortalezas y debilidades, por lo que es necesario educar, guiar y orientar desde la individualidad para fortalecer las habilidades con las que cuenta y corregir o reorientar aquellos puntos débiles. Es correcto que los valores inculcados al interior de una familia estén unificados. Sin embargo, en su educación, es importante respetar la personalidad de cada pequeño, pues aunque se comparten contextos socioculturales, muchos de los rasgos

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