Las parejas que crían juntos a los niños son más felices

Las parejas que crían juntos a los niños son más felices

Las parejas que crían a los niños juntos y comparten la responsabilidad de su cuidado de manera equitativa son más felices, de acuerdo con un nuevo estudio. Los investigadores encuestaron a casi 500 parejas a lo largo de Estados Unidos que estaban casadas o vivían juntas, sobre la forma en que dividían la responsabilidad de cuidar a los niños (como jugar y hacer cumplir las reglas), además de conocer su nivel de satisfacción sobre su relación y vida sexual. Los investigadores encontraron que la mayoría de las personas encuestadas –73% de las mujeres y 80% de los hombres– reportaron que dividían equitativamente el cuidado de los hijos con sus parejas. Entre el resto de las mujeres, 24% dijo que ellas hacían la mayor parte del trabajo. Del resto de los hombres, cerca del 10% dijo que asumían la mayor parte de las responsabilidades y otro 10% dijo que era su pareja quien lo hacía. “Fue definitivamente interesante que muchas parejas vieran su división de labores como iguales”, dijo Daniel L. Carlson, profesor asistente de sociología en Georgia State University y autor principal del estudio. Los investigadores descubrieron que las parejas que reportaron dividirse las responsabilidades de crianza también reportaron los niveles más altos de satisfacción sobre su relación e intimidad sexual, y el menor nivel de peleas. “Estar satisfecho es un

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¿Se puede educar sin golpes?

¿Se puede educar sin golpes?

por Merab Govea Observando a nuestro alrededor, es fácil encontrar ejemplos de cómo establecer límites ayuda a mantener el orden y el buen funcionamiento de la ciudad. Ejemplo de ello son las señales de tránsito. Quien conduce un auto debe saber qué significan los colores del semáforo, por ejemplo, o los límites de velocidad. Lamentablemente, siempre habrá quien desacate dichas reglas, razón por la cual también es necesario establecer sanciones, como son las multas de tránsito, pero, más allá de eso, lo que es importante entender es que conocer las reglas es el primer requisito para respetarlas y poder vivir en comunidad. Lo mismo sucede en una familia: cuando existen reglas claras y límites para definir qué sí se vale hacer en casa y qué no, todo funciona mucho mejor, como menciona el libro ¿Cómo formar hijos emocionalmente sanos?, en el capítulo sobre la importancia de establecer límites. Hoy en día, los papás tenemos la oportunidad de crear mejores canales de comunicación con nuestros hijos que los que había antes. Y con esto no me refiero a querer ser sus amigos, pues ellos deben tener amigos de su edad, pero sí podemos ser un papá o una mamá amigable. Para muchos papás, el hecho de haber recibido una formación basada en golpes como castigos es razón suficiente para hacer lo mismo

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Establecer límites sin agredir

Establecer límites sin agredir

Para muchos papás, formar niños respetuosos y disciplinados sigue siendo sinónimo de aplicar mano dura. En algunos casos, incluso, justifican las agresiones físicas o psicológicas, pensando que solo así un niño será capaz de reconocer la autoridad y entender una lección.  Sin embargo, lo que en realidad les estamos enseñando a nuestros hijos cuando recurrimos a un golpe es precisamente eso: que en la vida, las cosas deben solucionarse a golpes.  Por tal motivo, les sugerimos ver el siguiente video sobre la importancia de establecer límites sin agresiones, no solo para hacer valer la disciplina, sino para hacer que nuestros hijos se sientan seguros y protegidos.  Notas relacionadas Fomenta la generosidad en tus hijos ¿Cómo y cuándo hablar sobre sexo con tus hijos? El lado positivo de los berrinches

Disciplina sin agresión

Disciplina sin agresión

La tarea de ser papá no es nada fácil, lo sabemos todos. Algunas veces nuestros hijos sacan lo mejor de nosotros, pero otras sacan lo peor. Por momentos podemos perder la paciencia pero debemos ser cuidadosos y no actuar de manera reactiva, ya que, si los agredimos, ya sea con gritos, insultos o maltrato físico, los haremos sentir mal consigo mismos y provocaremos su resentimiento. En cambio, si logramos establecer una buena comunicación con ellos y nos esforzamos por instaurar una disciplina sin agresión, basada en el respeto y de manera afectuosa, les estaremos enseñando a comportarse y a desarrollarse de una forma sana e independiente. Sentirán que son escuchados y valorados. Esos son solo algunos de los principios en los que se basa la crianza positiva, una metodología desarrollada en 1920 por Alfred Adler y Rudolf Dreikurs, enfocada a enseñar a los niños a convertirse en personas responsables y respetuosas. Cuando un hijo se porta mal, tenemos dos opciones como papás: enojarnos con él, gritarle, insultarlo y hasta agredirlo físicamente; o bien, reaccionar con calma, haciendo un esfuerzo por comprender las causas de ese comportamiento e intentando establecer una comunicación efectiva para lograr una disciplina positiva. Este concepto no implica el castigo, sino enseñar a tu hijo a comportarse. Las nalgadas o cualquier otro tipo de golpe pueden traer consigo una

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