Padres respetuosos, hijos respetuosos

Padres respetuosos, hijos respetuosos

Lamentablemente, sigue siendo muy común encontrar papás que exigen a sus hijos comportarse de manera respetuosa sin poner ellos el ejemplo, pues lo hacen mediante distintos tipos de agresiones, como gritos, insultos y hasta golpes. Por eso nunca está de más insistir en que la verdadera educación no debe descansar en castigos ni amenazas (esto no significa que no sea necesario poner límites, pero hay que hacerlo sin agredir a nuestros hijos), sino en desarrollar habilidades como la empatía y el entendimiento. Sin duda, cuando los papás controlan sus emociones y se abstienen de traspasar esa línea del respeto por sus hijos, obtienen mejores resultados. Sin embargo, sabemos que seguir estos lineamientos no siempre es fácil, así que te damos algunas recomendaciones que podrían servirte mucho: 1. Escúchalos con atención Cuando tu hijo tenga un comportamiento inapropiado intenta entender sus motivos antes de juzgarlo. Casi siempre, cuando estamos frente a este tipo de situaciones con nuestros hijos, lo que hacemos es ir directamente al regaño, sin darnos cuenta de que el niño solo desea llamar nuestra atención y ser escuchado. Por lo general, un niño es irrespetuoso cuando se siente agredido. Por eso, si lo escuchas, lo que haces es demostrarle respeto y dar pie a que responda con la misma actitud. 2. Trata de entenderlo Siempre va a ser

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¿Qué hacer en casa para formar hijos emocionalmente sanos?

¿Qué hacer en casa para formar hijos emocionalmente sanos?

Es evidente que el entorno familiar puede facilitar o dificultar el desarrollo psicológico del niño, pero ¿cómo saber si en tu casa se está promoviendo que los niños crezcan con una buena salud emocional? Virginia Satir, en su libro Relaciones humanas en el núcleo familiar, comienza con un pequeño test para determinar si una familia es sana emocionalmente: ¿Estás satisfecho con tu vida familiar en la actualidad?  ¿Sientes que vives entre amigos, entre personas que quieres y en quienes confías, y que te quieren y confían en ti?  Y por último, ¿es divertido y estimulante formar parte de tu familia? Si contestas “sí” a estas preguntas, afirma esta autora, vives en una familia sana; si respondes “no”, es muy probable que vivas en una familia conflictiva o problemática. He aquí algunas claves que nos pueden ayudar a crear un clima de felicidad en las familias (siempre y cuando las necesidades primarias estén cubiertas: hábitat, alimentación, salud, etcétera): 1. Saber escuchar  Padres e hijos debemos aprender a escuchar, no solo a oír, a los otros. La familia emocionalmente sana es aquella que permite decir todo lo que cada quien siente y está capacitada para recibir (sin descalificaciones) las opiniones de los demás. En este encuadre, todos los miembros deberían tener como un sexto sentido para poder captar el estado de ánimo

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Lo que nunca debes decirle a tu hijo

Lo que nunca debes decirle a tu hijo

Para la psicóloga familiar Svetlana Merkulova, una simple frase pronunciada sin pensar puede llegar a afectar la salud mental de un niño, por lo que es necesario elegir cuidadosamente las palabras al comunicarte con tu hijo, y entender que hay frases de las cuales deberíamos olvidarnos por completo. Aquí algunos ejemplos: Cuando yo tenía tu edad me iba muy bien en la escuela Desde el nacimiento, y hasta los 6 años, papá y mamá son prácticamente dioses para el niño: ellos lo saben todo y todo lo pueden. Son los padres quienes enseñan al niño a relacionarse con él mismo y con el mundo que lo rodea. La frase en cuestión puede interpretarse como una competencia del padre o madre con su hijo, es como si le dijera: “Nunca podrás ser como yo, no importa cuánto lo intentes, soy mejor que tú”. Los niños que crecen en un contexto así por lo general intentan demostrarle a su familia que son buenos. Con este tipo de mensajes lo que estaríamos haciendo es estimular la parte narcisista del niño, lo que provocaría que quiera alcanzar sus metas, no para sí mismo, sino para agradar a mamá y papá, con tal de que reconozcan que es digno de ellos. Al crecer, estos niños no son capaces de alegrarse con sus logros, pues desde pequeños aprendieron a estar en función de la aceptación de los demás. Tu hermana tuvo 10 en el examen y tú 8 La mayoría de los padres hacen todo con la mejor intención. Quizás ellos mismos tuvieron una experiencia similar en su infancia y por eso aluden a un “no hay nada malo, a mí también me dijeron eso y mira, soy una persona de bien”. Ellos lograron “olvidar” lo mucho que

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Si ganas tú, tu hijo pierde

Si ganas tú, tu hijo pierde

Suena feo, ¿verdad?  Pues no solo suena mal sino que es lo que ocurre cuando entramos en una lucha de poderes con nuestros hijos. ¿Cuándo hacemos esto? Cuando intentamos imponer que hagan algo: que recojan su cuarto, que hagan la tarea, que se estén quietos… profundicemos un poco en lo que significa esta lucha de poderes ¿Cómo nos hace sentir? Cansados/as, hartos/as, frustrados/as, desesperados/as, impotentes, enojados/as… ¿Cuál es nuestro objetivo cuando lo hacemos?  Conseguir que mi hijo/a haga lo que le pido a toda costa. Empiezo pidiéndoselo tranquilamente y elevo el tono si no hace caso, hasta que termino con una amenaza o un castigo. El objetivo es salirme con la mía. Tengo que ganar porque si no lo consigo significa que no sé controlar a mi hijo y estoy dejando que se salga con la suya, es decir, significa que no lo estoy educando bien. ¿Cómo se siente tu hijo/a cuando lo haces?  En inferioridad de condiciones, resentido/a, resignado/a, enojado/a, con ganas de vengarse, alejado/a de ti emocionalmente. ¿Crees que se siente enormemente agradecido/a contigo por haberle enseñado algo a la fuerza? ¿Crees que se siente más motivado/a para superarse y hacer las cosas de un modo mejor? ¿Crees que se siente querido/a mientras le haces pagar por lo que no hace bien? Con todo esto, creo que podemos

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Dale una educación basada en valores

Dale una educación basada en valores

Patricia de la Fuente La edad preescolar es fundamental para inculcar una serie de valores tanto nacionales como universales. Durante esta etapa es muy importante incluirlos como parte de la vida y el entorno de los pequeños, ya que así los integrarán a su personalidad de una manera más natural. Cuando los valores se convierten en cimientos o pilares educativos se tendrán resultados positivos a futuro, pues estos determinan el curso de la vida de cualquier ser humano y darán como resultado: Adultos responsables y comprometidos Ciudadanos leales, honestos y solidarios Tomando en cuenta que los niños aprenden por imitación, es más fácil entender que son los padres y los maestros los principales responsables de inculcar valores a los pequeños. Sin embargo, estos deben ser adoptados por convicción y no por imposición. De lo contrario se tendrán niños obedientes en un corto plazo, mas no adultos capaces de convivir y desarrollarse en un marco de valores que los beneficien de forma personal y que puedan aportar de manera positiva en la sociedad. Este aspecto es importante para no caer en la delgada línea entre condicionar acciones que los padres consideran buenas, de forma que se obtiene una respuesta inmediata y a corto plazo sin repercusiones en la vida futura de un niño. Para lograr esto es importante que durante el

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