Cinco sencillos pasos para ayudar a tu hijo a manejar la frustración

Cinco sencillos pasos para ayudar a tu hijo a manejar la frustración

Antonio Ortuño La frustración es una de nuestras compañeras de viaje. Es un aspecto inseparable en la educación cotidiana de nuestros hijos e hijas. Cualquier día, en cualquier hogar, aparecen diferentes escenas donde la frustración es protagonista. La frustración es adaptativa. Es un recurso psicológico que tenemos los seres humanos para rediseñar la realidad. El cerebro continuamente nos invita a diseñar la realidad, a anticipar, a adelantarse. No le gustan las sorpresas, lo inesperado. Necesita controlar para sobrevivir. Pero claro, todo lo que planificamos, no se cumple. Un porcentaje de lo diseñado no encaja en la realidad. Aquí la frustración cumple su función. Nuestros hijos e hijas nacen sin conocer sus limitaciones ni sus posibilidades. No discriminan entre realidad y fantasía. Necesitan escenarios y condiciones para aprender a ajustar sus expectativas a la realidad que se van encontrando. Los padres y madres, aunque no queramos, frustramos a nuestros hijos e hijas. Otra cosa es cómo atendamos a esa frustración. Aquí van cinco puntos clave para el manejo de la frustración: Dar la bienvenida a la frustración: no te puedes frustrar porque tu hijo se frustra. Por lo menos, disimúlalo. Para  ayudar a gestionar la frustración a tus hijos, haces de modelo, por eso debes trabajar tus propias frustraciones previas. Te recomiendo que pienses que las reacciones de frustración son oportunidades para darle

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¿Por qué mi hijo no me hace caso?

¿Por qué mi hijo no me hace caso?

Sin duda, una de las principales inquietudes de los papás en lo que se refiere a la crianza tiene que ver con la disciplina. Todo papá sabe que debe enseñar a sus hijos cómo comportarse; el problema está en saber cómo lograrlo. “¡Le repito las cosas cien veces y no entiende!”. “¡No hay día en que no termine haciendo berrinche!”. ¿Te identificas con este tipo de expresiones desesperadas? Lo más probable es que sí, y es que, hay que decirlo como es: la crianza es una de las tareas más complicadas que existen. Fue pensando en lo anterior, y con el propósito de crear una guía de ayuda para los papás, que Xóchitl González, directora de Psicología para Niños, decidió escribir ¿Por qué mi hijo no me hace caso?, guía breve para entender qué hay detrás de un berrinche. En este libro digital, la psicóloga, con más de diez años de experiencia trabajando con niños y sus familias, da algunas pautas fundamentales para entender las distintas razones por las que puede estar fallando la comunicación con tus hijos, y algunas herramientas para encontrar soluciones a este inconveniente y potenciar la posibilidad de llegar a acuerdos de una manera armoniosa. Estos son algunos de los beneficios que obtendrás con este libro digital  + Entenderás la importancia de establecer límites con tus hijos,

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¡No quiero ir a la escuela!

¡No quiero ir a la escuela!

Aunque es obvio que cada papá es diferente, hay algo que todos (al menos cualquiera que esté emocionalmente sano) tienen algo en común: desean que a sus hijos les vaya bien en la vida, incluyendo aspectos académicos, deportivos, sociales, personales, laborales y sentimentales. Como papás, hacemos todo lo posible por que nuestros hijos desarrollen habilidades en todas las áreas de su vida, pero hay una en específico que los psicólogos educativos ven como pilar: la escuela. Y es que, después de casa, es ahí donde los niños empiezan a socializar, a aprender cosas nuevas, a desarrollar una personalidad y alcanzar sus primeros logros. Pero… ¿qué hacer si nuestro hijo no logra adaptarse al ambiente escolar? Como papás, debemos estar atentos a señales como una baja en su rendimiento académico, problemas de conducta o un franco rechazo a ir a clases, ya que nuestro hijo podría estar enfrentando un problema de consecuencias serias. ¿Cómo puedo saber si mi hijo está enfrentando problemas en la escuela? Los niños pueden tener problemas en la escuela por distintas razones. Entre las más comunes, están: tener dificultades para entender el contenido de la clase, que sus compañeros no se muestren amigables con él y que se aburra o se distraiga con facilidad. Algunas de las señales que suelen mandar cuando algo de esto está ocurriendo, es

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Es niño, no títere: disciplina inteligente

Es niño, no títere: disciplina inteligente

Por: Vidal Schmill La disciplina en la educación de tu hijo no es un tema que puedas posponer para cuando cumpla un par de años, debes establecer las bases desde ahora o correr el riesgo de empezar demasiado tarde. Es muy común asociar esta palabra con ideas e imágenes de dureza, represión, golpes y maltrato. Un ejercicio práctico es revisar qué sientes cuando alguien de tu familia te dice: “Tu hijo necesita más disciplina”. ¿A qué crees que se refiera? ¿Regaños, castigos? Si creciste recibiendo nalgadas como parte de tus reprimendas, te lavaron la boca con jabón por decir alguna mala palabra o te encerraron para que pensaras lo que hiciste, entonces la palabra disciplina te llevará a evocar situaciones y emociones nada agradables y sin ninguna utilidad formativa. Hay personas totalmente convencidas de que gracias a que de niños los corrigieron con nalgadas, hoy son gente de bien y no sufrieron ningún trauma; pero son buenas personas porque pudieron recuperarse lo suficiente para superar el maltrato, no gracias a eso. Encuentra el punto medio Pero entonces, ¿cómo corregir sin llegar al maltrato físico, psicológico o emocional de tu hijo? ¿Cómo evitar irte al extremo contrario donde él se convierta en un tirano incapaz de mostrar una conducta solidaria y considerada? Disciplinar de forma inteligente es la manera de alcanzar ese punto medio

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5 técnicas para que tu hijo te haga caso

5 técnicas para que tu hijo te haga caso

Ya sea por testarudos o porque están algo nerviosos como para detenerse a pensar un momento, a veces a los niños les da por no escuchar lo que les dicen los adultos y seguir en lo suyo, o bien, se enojan por la interrupción, lo cual deja en los padres con la sensación de que sus mensajes no han sido bien recibidos. Esto es algo de lo que puedes hacer para evitar lo anterior: Dale mensajes cortos Evita los sermones y las explicaciones rebuscadas. Por ejemplo, si terminan de comer y quieres recordarles que deben recoger su plato, debe ser suficiente con que le digas “tu plato”. Explícale lo que quieres antes que solo darle una orden Los niños deben aprender el modo correcto de comportarse, pues no nacen sabiéndolo. Un ejemplo claro son las esas veces en que llegas con tu hijo a la tienda y él comienza a agarrar todo. Ante ello, es común que los padres reaccionan dando órdenes como: “No lo toques”, sin pensar en que podrían obtener mejores resultados si les dicen por qué no debe hacerlo. Por ejemplo: “Estos objetos son delicados y podrían romperse. Sería mejor que no los agarres”. Más que darle órdenes, hazlo partícipe Hay situaciones en las que es indispensable hacer valer tu autoridad como padre, como por ejemplo, aquellas en las que tu hijo podría ponerse

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