Cómo puedo ser una buena madrastra

Cómo puedo ser una buena madrastra

Diálogo, paciencia, madurez y mucha comprensión son algunas de las claves para que la relación con los hijos de tu pareja sea cada día mejor. Ser madrastra es un reto que asumen muchas mujeres, aun sabiendo que tendrán varios obstáculos por superar, como rebeldía, rechazo y la tan temida frase “¡Déjame!, que tú no eres mi mamá”. Aunque el término madrastra es horrible, por haber sido usado de forma tan peyorativa a lo largo de la historia, hoy hablamos de madrastras, ya no como esas malas madres, esas figuras terribles y destructivas sino como esas mujeres que acogen y se hacen cargo de un o unos niños producto de un matrimonio anterior de sus actuales parejas. Ser madrastra supone aceptar, acoger, cuidar, querer, mimar, pero también poner normas y límites… a los hijos de otra persona como si fueran propios. Para el niño, la incorporación de una nueva pareja de su padre supone la certeza de que papá y mamá ya no se reconciliarán, que no volverán a ser la familia que fueron, y eso a veces no es fácil de asumir ni de aceptar, por lo que se muestran esquivos, rebeldes y oposicionistas. Ponerse en el lugar del niño y entender que la situación tampoco es fácil para ellos ayuda mucho a rebajar las tensiones iniciales que pueden surgir. Adoptar una

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¿Tus hijos te tienen confianza?

¿Tus hijos te tienen confianza?

Si la comunicación es el puente en tus relaciones familiares, el material del que está construido ese puente es la confianza. Si no existe un elemento sólido de confianza entre ustedes, a tus hijos no les interesará compartirte sus intereses y menos contarte sus miedos y retos actuales, lo que dificultará mucho tu rol como educador y guía. Para saber si la comunicación con tus hijos es generadora de confianza, te sugiero responder y reflexionar sobre los siguientes puntos: El objetivo principal por el cual usualmente inicio la comunicación con mi hijo/a es: Que me rinda cuentas sobre el cumplimiento de sus deberes escolares y/o domésticos Darle órdenes y repartir tareas Conocerlo/a Compartir eventos familiares Reconocerle sus logros y motivarlo/a Criticarlo/a Reprenderlo/a Entender sus necesidades Discutir Comentar sobre programas de televisión Mostrar mi amor por él/ella Los rasgos característicos que prevalecen en mi comunicación no verbal cotidiana hacia mi hijo/a son: Lo/la miro a los ojos Le grito de cuarto a cuarto Cuando se acerca a mí noto su presencia con algún gesto Lo/la  acaricio, abrazo o beso afectuosamente Cuando se acerca a mí sigo haciendo mis actividades y lo/la ignoro Le pego o lo/la empujo Utilizo principalmente Whatsapp o las redes sociales El nivel de comunicación que impera entre nosotros es: Superficial- Hablamos de eventos o circunstancias Medio- Compartimos

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