No eres un mal padre cuando…

No eres un mal padre cuando…

Muchas veces se habla, y con razón, de que nadie recibe un manual sobre cómo ser buenos padres cuando tiene un hijo. Es la propia naturaleza, el sentido común y a veces el consejo, ya sea de alguien en quien tenemos plena confianza o de algún especialista, lo que nos va dando las respuestas que buscamos para llevar a cabo lo mejor posible la maravillosa tarea de criar hijos responsables y emocionalmente sanos. Sin embargo, es importante entender que no se trata de querer ser perfectos. Nadie lo es en ningún terreno. Educar a un niño significa, básicamente, estar junto a él en cada paso que dé, apoyándolo y alentando su autonomía y su felicidad. Algo que también es muy importante que tengamos presente es que educar no significa darle al niño todo lo que pida, sino lo que realmente necesita. En otras palabras, como papás debemos prepararnos para saber decir “no” en muchas ocasiones, aun  cuando nuestro hijo no esté de acuerdo con ello, pues es necesario saber poner límites y no sentirnos mal por ello. Partiendo de lo anterior, es importante decir que no eres un mal padre cuando… Lo ignoras cuando hace un berrinche Darle a tu hijo lo que te exige a través de una rabieta es transmitir un mensaje erróneo: “Cada vez que quieras algo,

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¿Tu hijo es rebelde o es simplemente niño?

¿Tu hijo es rebelde o es simplemente niño?

¿Te has preguntado una y otra vez por qué tu hijo no obedece tus indicaciones? ¿Tienes problemas para que haga las cosas como se las pides? Ten paciencia, todos los niños pasan por una etapa en la que refuerzan su sentido de identidad y es hasta cierto punto normal que se muestren rebeldes a la autoridad, que son sus padres y sus maestros. Por otro lado, ten en cuenta que a todos nos toma tiempo aprender a controlar nuestros impulsos, y tal vez él o ella esté apenas en ese proceso. Mientras tanto, las siguientes recomendaciones pueden ser de gran utilidad para ti: Haz todo por comprenderlo Cada vez que se oponga a una de tus indicaciones y haga todo un berrinche porque lo fuerzas a hacer caso intenta ponerte en su lugar. Ten un gesto de cariño con él y hazle saber que entiendes el motivo de su resistencia pero explícale también las razones por las que le pides algo. El objetivo es que te sienta un aliado y no un enemigo. Intenta no perder el control para poder ser firme sin dejar de ser amable. Establece límites Contrario a lo que parezca, los niños necesitan que les pongan límites, por eso es fundamental, no solo que los definas, sino que se los transmitas de manera clara, para que

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Cinco tipos de rabietas y qué hacer ante ellas

Cinco tipos de rabietas y qué hacer ante ellas

1. Por frustración o fatiga Los niños suelen hacer rabietas por frustración. A los más pequeños les frustra, por ejemplo, que sus padres no entiendan lo que dicen; a los mayores, no entender las instrucciones para hacer su tarea. En este tipo de situaciones, lo que tu hijo necesita es que le pongas atención y lo ayudes. Muéstrale que entiendes cómo se siente diciéndole algo como: “No te desesperes… es normal que al principio no puedas pero si te esfuerzas lo vas a lograr… si quieres te ayudo”. Es importante que elogies su esfuerzo. También toma en cuenta que los niños hacen más rabietas cuando están cansados, justo porque tienen menos tolerancia a la frustración. Si es éste el caso, la solución podría ser tan simple como invitarlo a descansar. 2. Por llamar la atención o exigir algo Cuando están pequeños, los niños recurren frecuentemente a las rabietas para obtener lo que desean, como que le compres algún juguete o salir contigo y en vez de quedarse con la niñera. En este tipo de rabietas es común que los niños lloren, pataleen, golpeen lo que tengan a su alcance y hasta se aguanten la respiración. Si esto ocurre, lo mejor es ignorarlo por completo, siempre y cuando no esté causando algún daño serio. No cedas a las demandas de tu

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