No eres un mal padre cuando…

No eres un mal padre cuando…

Muchas veces se habla, y con razón, de que nadie recibe un manual sobre cómo ser buenos padres cuando tiene un hijo. Es la propia naturaleza, el sentido común y a veces el consejo, ya sea de alguien en quien tenemos plena confianza o de algún especialista, lo que nos va dando las respuestas que buscamos para llevar a cabo lo mejor posible la maravillosa tarea de criar hijos responsables y emocionalmente sanos. Sin embargo, es importante entender que no se trata de querer ser perfectos. Nadie lo es en ningún terreno. Educar a un niño significa, básicamente, estar junto a él en cada paso que dé, apoyándolo y alentando su autonomía y su felicidad. Algo que también es muy importante que tengamos presente es que educar no significa darle al niño todo lo que pida, sino lo que realmente necesita. En otras palabras, como papás debemos prepararnos para saber decir “no” en muchas ocasiones, aun  cuando nuestro hijo no esté de acuerdo con ello, pues es necesario saber poner límites y no sentirnos mal por ello. Partiendo de lo anterior, es importante decir que no eres un mal padre cuando… Lo ignoras cuando hace un berrinche Darle a tu hijo lo que te exige a través de una rabieta es transmitir un mensaje erróneo: “Cada vez que quieras algo,

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Niños con inteligencia emocional

Niños con inteligencia emocional

Enseña a tu hijo a reconocer y manejar sus propias emociones, para que pueda ser empático y entender las de los demás. De esta forma podrá tener relaciones más sanas, desarrollar una mejor estabilidad emocional y alcanzar el éxito personal. Ayúdalo a desarrollar diferentes capacidades, como el hecho de conocerse a sí mismo, identificando sus sentimientos ante diferentes situaciones, que pueda ponerle nombre a sus emociones y los cambios que le genera cada una de ellas. Motívalo a hacer cosas, al principio quizás con estímulos o recompensas de por medio, pero con el objetivo de que pueda empezar a descubrir sus propias motivaciones internas que lo lleven a actuar. Refuerza su autoestima y asegúrate de que tenga una valoración positiva de sí mismo. Ante las dificultades o problemas a los que se enfrente, ayúdalo a ver las cosas positivas de cada situación. Ayúdalo a controlar sus impulsos y manejar la forma en que manifiesta sus emociones a través de la contención y poniendo limites. Promueve su autonomía, independencia y empatía por medio de la comunicación. Permite que enfrente y solucione conflictos. Con todo ello, podrás decir que tienes un niño con inteligencia emocional. Notas relacionadas Déjalo vivir a su ritmo cada etapa de su desarroll… Solo respira Ayúdale a dormir bien, evitando pesadillas y terro…