Ardilla Miedosa: una gran aliada para que los niños superen sus miedos

Ardilla Miedosa: una gran aliada para que los niños superen sus miedos

Dalia López Montoya Ardilla Miedosa es una colección de siete libros, escritos por Melanie Watt, que tratan de una ardilla a la que le da miedo absolutamente todo: la oscuridad, ir a fiestas, hacer amigos y hasta ir de campamento. Decidida a cambiar y lograr controlar su miedo, se dedica a desarrollar distintos planes para tratar de no tener que seguir enfrentándose con esa emoción. Tan miedosa es, que llega a utilizar el recurso de hacerse la muerta, esperando que, horas después, los problemas se solucionen solos. En cada uno de los libros de esta serie, el lector acompaña a Ardilla Miedosa a que enfrente distintos miedos. En uno de ellos, por ejemplo, se hace amiga de un perro alocado y juguetón. Gracias a él, Ardilla Miedosa entiende que aunque todos somos diferentes, eso no está mal, sino al contrario, y que es bueno tener amigos. Así, en cada libro de la colección, va descubriendo que todo lo que pensaba que era peligroso en realidad no lo es tanto como creía Lee también Los miedos de los niños ¿por qué y cómo actuar frente a ellos? Es interesante ver cómo en cada uno de los libros elabora un plan con los pasos que debe seguir para poder enfrentar aquello que la atemoriza. En pocas palabras, se trata de analizar bien

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La historia de una bruja guapa

La historia de una bruja guapa

Dalia López Guapa, de editorial Loqueleo, cuenta la historia de una bruja que está muy emocionada porque el ogro la ha invitado a salir, así que decide ponerse su mejor vestido para ir a su cita. En el camino por el bosque se encuentra a distintos animales, quienes le van haciendo preguntas que la hacen dudar sobre su aspecto. La bruja va cambiando su apariencia de acuerdo con cada comentario que recibe, con el objetivo de verse más guapa. La bruja ha cambiado tanto que al llegar con el ogro este no la reconoce y le dice que se ve muy fea. La bruja se ve en el espejo y coincide con el ogro, así que vuelve a su aspecto inicial y su cita con el ogro se da exitosamente. En este libro los niños encuentran una gran verdad: la belleza es subjetiva y depende del cristal con que se mire. Si del ogro invitó a salir a la bruja es porque ya la consideraba guapa. Los animales, en cambio, pensaban que la bruja no era guapa y por eso le aconsejaron hacer algunos cambios en su físico. En conclusión: todo depende de la perspectiva. Este libro permitirá a los niños tener una mente más abierta con respecto a las diferencias, y les ayudará a que no se sientan mal

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La importancia de que los niños se acepten a sí mismos y a los demás

La importancia de que los niños se acepten a sí mismos y a los demás

Laura Aguilera El viaje de Lula es un cuento sobre la igualdad y la aceptación de uno mismo; esto implica, indudablemente, cómo se forja la autoestima, la sensación de satisfacción y la felicidad.  Pero, ¿qué es la aceptación y cuán importante es? La autoaceptación es la capacidad que tiene una persona para reconocerse tal y como es, con sus virtudes y defectos. En el caso de los niños, vemos que en muchas ocasiones se avergüenzan de ciertas facetas de su personalidad, de su físico o de no tener la suficiente habilidad para realizar determinadas tareas. Los niños son muy sensibles, por lo que les resulta más difícil gestionar su inseguridad. Por otro lado, también es fundamental aceptar a los demás como son, desde el respeto y el cariño. Hablemos de respeto y la necesidad de sentirnos tratados de forma igualitaria para forjar nuestro “yo”, y querernos. El entorno escolar, el vínculo familiar y la personalidad del niño son factores que influyen en su autoestima e inseguridades. De la misma manera, será un reflejo de nuestra necesidad de sentirnos bien tratados y correspondidos de forma adecuada. El acoso escolar no hace más que acrecentar estas inseguridades. Los niños se sienten aun más pequeños de lo que ya se sentían ante las dudas que surgían de ellos mismos. Se comparan con otros niños

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Evita que tu hijo tenga miedo a fracasar

Evita que tu hijo tenga miedo a fracasar

El fracaso es una percepción subjetiva, que aparece como resultado de una experiencia que no resultó como deseábamos. Pero… no obtener los resultados esperados no tiene por qué ser un fracaso. La vida es aprendizaje continuo y no hay aprendizaje sin error. Los errores son inherentes al aprendizaje, como los fracasos lo son a la vida. El error nos permite aprender, nos va haciendo sabios poco a poco y nos ayuda a madurar emocional y psicológicamente. Los fracasos no son negativos en sí mismos; lo negativo es la forma de interpretar ese resultado fallido, y el miedo generado al mismo. Es importante cambiar nuestra forma de ver el fracaso, elaborar representaciones mentales positivas y más realistas, generando así un estado emocional más positivo y liberándonos de los miedos que no nos permiten ser, que nos impiden desarrollarnos, hacernos sabios y avanzar en nuestro aprendizaje. El temor al fracaso provoca emociones negativas que impiden a los niños y niñas ser ellos mismos. Así, el miedo se convierte en el mayor enemigo de su desarrollo y crecimiento sano y feliz. El miedo a fracasar se produce porque los pequeños, basándose en experiencias previas, temen los resultados negativos. Realizan interpretaciones exageradas y poco realistas de las consecuencias. Claro que a nadie le gusta fracasar pero no debemos temer al fracaso, ya que ese temor solo será un impedimento para poder

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Enséñale a tu hija a amar su cuerpo

Enséñale a tu hija a amar su cuerpo

Vivimos una época en la que se nos ha formado una consciencia sobre nuestra imagen, muy distinta a lo que realmente es la consciencia corporal. Hombres y mujeres, casi sin excepción, vivimos pendientes de nuestra apariencia y, sobre todo, de cómo perciben los demás esa apariencia. Adornamos y modificamos nuestros cuerpos para agradar a los demás y no para estar saludables y contentos en nuestra piel. Ya sabemos que “niño ve, niño hace” y, como ahora me voy a referir a nuestras hijas, podemos decir que “niña ve, niña hace”. Esto significa que debemos estar bien conscientes de lo que hacemos y decimos frente a nuestras hijas, no solo las propias, sino cualquier niña que nos pueda estar observando. Amar nuestro cuerpo debería ser una regla de práctica espiritual. Cuidarlo, apapacharlo para conservarlo sano, funcional y bello; estar conscientes de nuestra corporalidad como lo que nos permite ser funcionales y lograr muchas actividades en el día a día. No adorarlo en términos solo de textura, peso o talla, sino al nivel en que nuestros pensamientos, emociones y sentimientos afectan nuestra salud y rescatan o deterioran la imagen que tenemos de nosotras mismos. Claro que habrá detalles pequeños o mayores de nuestro cuerpo que quisiéramos mejorar, pero eso no nos lleva al amor propio, no nos hace ser felices en nuestra

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