Estrés en la fiesta de cumpleaños

Estrés en la fiesta de cumpleaños

Xóchitl González Hace unos días, llegó al consultorio la mamá de un paciente, muy abrumada. Su niño iba cumplir 11 años y no quería invitar a su fiesta a todos los del salón. Luis (llamémosle así) solo quería de invitados a cuatro amigos, y esto tenía muy desconcertada a su mamá. “¡No quiero que se traumen!”, me dijo pensando en lo que podrían sentir los otros niños al saber que no habían sido invitados a la fiesta. Me pidió que lo hiciera recapacitar. Ya en sesión toqué el tema con Luis y me sorprendió, no solo la congruencia de sus argumentos sino la seguridad con la que los exponía: “Si invito a todo el salón mi mamá va a querer que juegue con todos, y casi no voy a poder jugar futbol con mis mejores amigos”. Aunque era evidente que tenía muy claro cómo quería que fuera su fiesta, invité a Luis a pensar en los niños que no estarían invitados. Contrario a lo que pensaba su mamá, para él eso no tenía importancia. Solo quería disfrutar su fiesta como la había imaginado. ¿No era justo que reclamara ese derecho a decidir cómo quería pasar esa fecha especial? Al terminar la sesión, llevé a Luis hasta donde estaba su mamá. La aparté un poco y, sin que él escuchara, le

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5 recomendaciones para dejar de gritarle a tu hijo

5 recomendaciones para dejar de gritarle a tu hijo

Los gritos son desagradables. A nadie nos gusta que nos griten ni para darnos instrucciones ni para regañarnos si hemos hecho algo mal. Tampoco nos gusta que nuestros hijos griten. Entonces, ¿por qué les gritamos nosotros? A veces es inevitable perder el control y, en ocasiones, levantamos la voz sin siquiera pensarlo, sobre todo si el niño está en riesgo. Sin embargo, la mayoría de las veces gritamos simplemente porque nosotros, los adultos, estamos desbordados. Es decir, la razón no siempre es la mala conducta de nuestro hijo, sino nuestro cansancio o impaciencia. Para que un niño no grite debemos ponerle el ejemplo, además de que asustándolos no es la manera de educarlos. Si crees necesitar un poco de ayuda con este tema, te recomendamos leer el libro ¿Cómo formar hijos emocionalmente sanos?, que puedes descargar aquí mismo. Educar a un niño sin gritar no solo es posible, sino infinitamente mejor. No son más amables ni más respetuosos los niños a los que se les grita, sino al contrario. Si les gritamos, asumirán que gritar es correcto. Para educar sin gritos podemos usar algunas herramientas sencillas que nos van a ayudar mucho. 1.- Adelántate a los hechos Estar atentos a nuestros hijos, percibir que están agotados o nerviosos, nos ayuda a prevenir situaciones de riesgo o de desbordamiento emocional en ellos, además de que

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Disciplina sin agresión

Disciplina sin agresión

La tarea de ser papá no es nada fácil, lo sabemos todos. Algunas veces nuestros hijos sacan lo mejor de nosotros, pero otras sacan lo peor. Por momentos podemos perder la paciencia pero debemos ser cuidadosos y no actuar de manera reactiva, ya que, si los agredimos, ya sea con gritos, insultos o maltrato físico, los haremos sentir mal consigo mismos y provocaremos su resentimiento. En cambio, si logramos establecer una buena comunicación con ellos y nos esforzamos por instaurar una disciplina sin agresión, basada en el respeto y de manera afectuosa, les estaremos enseñando a comportarse y a desarrollarse de una forma sana e independiente. Sentirán que son escuchados y valorados. Esos son solo algunos de los principios en los que se basa la crianza positiva, una metodología desarrollada en 1920 por Alfred Adler y Rudolf Dreikurs, enfocada a enseñar a los niños a convertirse en personas responsables y respetuosas. Cuando un hijo se porta mal, tenemos dos opciones como papás: enojarnos con él, gritarle, insultarlo y hasta agredirlo físicamente; o bien, reaccionar con calma, haciendo un esfuerzo por comprender las causas de ese comportamiento e intentando establecer una comunicación efectiva para lograr una disciplina positiva. Este concepto no implica el castigo, sino enseñar a tu hijo a comportarse. Las nalgadas o cualquier otro tipo de golpe pueden traer consigo una

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Cómo ayudarle a un niño a que controle su ira

Cómo ayudarle a un niño a que controle su ira

Cuando hablamos de agresividad pensamos en gente golpeándose, insultándose o gritando. Sin embargo, la agresividad no es más que la manifestación de una emoción que está detrás de ella: la ira. Cuando un niño reacciona violentamente, golpeando a su hermano o a un compañero de clase, no debemos limitarnos a pensar que lo hace porque el otro lo ha molestado, aun cuando es probable que así haya sido, sino pensar en los valores que les estamos transmitiendo a nuestros hijos y qué modelos de actuación les estamos dando para que su respuesta ante un conflicto sea la agresividad. La ira es una fuerza interna que surge para responder a situaciones que nos producen tensión, malestar o frustración. No obstante, es importante decir que, ante estas mismas situaciones, no todos respondemos de la misma forma; la diferencia depende del temperamento de cada persona, así como de las experiencias previas, de los pensamientos, creencias y modelos aprendidos. Aunque emociones como la ira, la tristeza o el miedo suelan definirse como negativas, la verdad es que todas tienen algo positivo. En el caso de la ira, su importancia radica en que nos hace evolucionar y crecer, de manera que, cuando no alcanzamos nuestros objetivos y nos enojamos con nosotros mismos, es esta emoción la que nos da fuerza para luchar con mayor intensidad

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