¿Menos días a la escuela?

¿Menos días a la escuela?

Cuando queremos aprender algo, lo que sea, es necesario que le dediquemos tiempo y empeño. Siempre hemos sabido que los buenos resultados se logran a través de la constancia y trabajo continuo. Sin embargo, también es importante reconocer que en ciertas ocasiones, menos es más. Un estudio realizado en las universidades de Georgia State y Montana State reveló que disminuir de cinco a cuatro los días en que los niños de primaria asisten a la escuela tendría un impacto positivo en su rendimiento académico, especialmente en habilidades matemáticas. Para llegar a esta conclusión, los investigadores formaron dos grupos: en el primero, los niños solo asistieron a la escuela cuatro días a la semana, aunque en total cumplían con las mismas horas de clase que los niños del segundo grupo, quienes asistieron a clase de lunes a viernes. Estadísticamente, los investigadores reportaron que los niños del grupo 1 tuvieron puntajes significativamente mejores en el área de matemáticas, sin afectar sus puntajes de lectura. Pero… ¿por qué asistir un día menos a la escuela podría ser más benéfico? Una posible explicación es que el hecho de acortar los días ayuda a que los niños tengan jornadas más largas (para cumplir con el total de horas), permitiendo que los profesores tengan el tiempo suficiente para explicar el tema de manera didáctica y divertida. Por

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Aprender con bienestar

Aprender con bienestar

Por Eduardo Hermosillo Existe una tendencia a observar indicadores de bienestar (o el término altamente subjetivo de “felicidad”) en las medidas públicas que realizan los gobiernos de distintos países. Relacionado con lo anterior, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) publicó recientemente su reporte anual de la felicidad mundial, en el que México ocupa el segundo lugar en el ranking latinoamericano. Sobre el aprendizaje, las reconocidas pruebas PISA también generan datos relacionados con la felicidad de los alumnos. Es decir, aprender con felicidad se ha vuelto un hecho trascendente en las sociedades del mundo. Pero ¿realmente existen lugares en los que los niños son felices aprendiendo? Por otro lado, ¿la felicidad genera buenos resultados? Sí, dichos lugares existen, sin embargo, no parece difícil confundir dos cosas que en realidad son muy distintas: que un niño sea feliz mientras aprende y que haga lo que quiera cuando debería estar aprendiendo, lo cual podría brindarle cierto bienestar momentáneo, pero sin generar ningún valor a la comunidad ni a su futuro. Por ello, lo más recomendable sería hablar de aprender con bienestar. Mejores personas construirán un mundo mejor En mi experiencia en el mundo de la educación, lograr un aprendizaje con bienestar se refiere a que los alumnos adquieran los conocimientos con el gozo de que lo aprendido les será útil para la vida ¿Cómo se alcanza

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Ayúdalo a aprender

Ayúdalo a aprender

La manera en que crecen, maduran, se desarrollan y aprenden nuestros niños es muy variada.  Por eso es difícil generalizar lo que deben pensar, hacer y saber a determinada edad, pues la dinámica familiar en la que estén inmersos, sus capacidades intelectuales, experiencias y gustos personales, entre otras cosas, son factores que terminan influyendo en su aprendizaje. Lo que para un niño resulte fácil para otro puede no serlo y viceversa. Lo interesante de esto es que no necesariamente implica que un niño sepa más o menos que otro, sino que sabe mejor, es decir, que cuenta con mejores herramientas para el aprendizaje. En sus planes de estudio, las escuelas tienen bien definidos los conocimientos que un niño debe adquirir a nivel primaria, secundaria y preparatoria. Sin embargo, sin importar el grado escolar o capacidades intelectuales, existen materias catalogadas como difíciles. ¿Cuál es la primera que se te viene a la mente? Lo más probable es que sea Matemáticas, ¿cierto? Más allá de la capacidad para aprender que tenga cada niño, no hay duda de que la estrategia pedagógica utilizada por el profesor será clave para que el proceso de aprendizaje se lleve a cabo de manera óptima. De acuerdo con lo que dicen varios estudios sobre la manera en que aprenden los niños, para que el aprendizaje se lleve

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Tecnología en los niños: ¿amiga o enemiga?

Tecnología en los niños: ¿amiga o enemiga?

Hoy en día es muy común ver a niños pequeños entretenidos con una tableta o un teléfono inteligente. Si antes la gran preocupación de los papás era que sus hijos pasaran demasiado tiempo viendo tele, hoy la situación es distinta. De acuerdo con la especialista en educación, y Directora General del centro SEDI para el desarrollo infantil, Patricia de la Fuente, el problema con la tecnología en los niños, particularmente estos dispositivos, es que si no se utilizan con moderación podrían alterar el desarrollo y la salud de los más pequeños del hogar, llegando a provocar irritabilidad, cambios de carácter y problemas de ansiedad a la hora de dormir. “Uno de los aspectos más preocupantes es que, la nueva generación, denominada homelander –como se les denomina a los nacidos en los últimos 15 años- está acostumbrada al uso indiscriminado de estos aparatos debido a que son innatos tecnológicos. Sin embargo, como padres, debemos encontrar un equilibrio para que no se convierta en un detonador de malas prácticas en la vida social”, comenta. El uso infantil de los smartphones ha crecido del 8% al 40% en dos años, una situación que preocupa a especialistas como la psicóloga infantil Graciela Vilchis: “Si al pequeño se le proporciona alguno de estos aparatos por un tiempo extendido puede afectar el desarrollo de habilidades sociales

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Ajedrez: aliado en el desarrollo de la inteligencia emocional

Ajedrez: aliado en el desarrollo de la inteligencia emocional

Jugar ajedrez es una actividad que favorece el desarrollo de varias habilidades mentales y, en el caso de niños y adolescentes, resulta muy útil para mejorar sus procesos de aprendizaje. Entre otras cosas, la práctica del ajedrez contribuye a mejorar las facultades espaciales, numéricas y organizativas, así como la capacidad de planear tareas y de tomar decisiones. También ayuda a mejorar la concentración, la memoria, el pensamiento analítico y el afán de superación. Por todo ello, el ajedrez es considerado un muy buen instrumento pedagógico. De ahí que en 1995 la UNESCO haya recomendado incorporar el ajedrez a los planes de estudio a nivel primaria y secundaria. Por si fuera poco, el ajedrez también resulta ser un gran aliado en el desarrollo de la inteligencia emocional del niño y del adolescente, pues fomenta valores como la sociabilidad, la tolerancia a la frustración, el autocontrol, la capacidad de saber perder y aceptar contratiempos. Todas estas virtudes ayudarán a que el niño vaya formando una sana inteligencia emocional, algo que, a mediano y largo plazo, terminará siendo fundamental en su vida. Otros beneficios psicológicos de este juego, que es considerado un deporte, son el aumento de la creatividad, de la empatía y la autoestima. Para leer más sobre inteligencia emocional da clic aquí. Notas relacionadas Mi hijo quiere tener Facebook ¿Por qué y

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