Cuidado: tu estrés perjudica a tus hijos

Cuidado: tu estrés perjudica a tus hijos

Hoy por hoy, las situaciones por las que se nos pueden poner los nervios de punta son innumerables: el tráfico, las tareas, la responsabilidad en el trabajo y llegar a tiempo por los niños son solo algunas de ellas. La verdad es que día a día vivimos un fuerte nivel de estrés, lo que nos agota tanto física como emocionalmente. En cuanto a nuestro estado físico, no es raro que nos sintamos fatigados, sin energía… incluso que lleguemos a enfermarnos. En cuanto a nuestra situación emocional, el estrés puede llegar a afectar nuestras relaciones amistosas y familiares. Estos son cinco de los principales síntomas de que estás siendo víctima del estrés. Si te reconoces en tres o más de ellos, ¡cuidado! Es hora de hacer un alto y pensar más en ti mismo. Establece como propósito prioritario trabajar a favor de una mente y un cuerpo libre de estrés.  Dominados por la ansiedad Una de las formas que tiene el estrés para manifestarse es la ansiedad. Ésta, a su vez, puede tener varias caras: preocupación excesiva por todo, falta de concentración, pánico por dejar de hacer cosas debido a la falta de tiempo y, muchas veces, un incremento en el apetito.  Miremos por donde miremos, el estrés, además de ser devastador, es contagioso, así que si tú, como papá, observas

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No llenes su cuarto de juguetes, llena su memoria de recuerdos

No llenes su cuarto de juguetes, llena su memoria de recuerdos

Patricia de la Fuente Diversos estudios y experiencias han demostrado que los niños que crecen con limitantes durante su infancia son proclives a presentar determinados déficits a corto, mediano y largo plazo; es decir, secuelas que estarán presentes incluso en su vida adulta. Sin embargo, estos casos no solo se dan ante las carencias, sino frente a los excesos. Las experiencias que dejó la crianza autoritaria, predominante hace algunos años, llevó a las nuevas generaciones de papás y educadores a buscar modelos mucho más democráticos, en los que, como adultos, damos a los niños un papel mucho más activo que se refleja en darles mayor oportunidad para la toma de decisiones, por ejemplo. Sin embargo, es muy fácil caer en un extremo nada recomendable. Dentro de esta dinámica tratamos de compensar deficiencias en la crianza con regalos, buscando lo mejor para nuestro hijo y guiados por el anhelo de procurarle una infancia feliz, que generalmente relacionamos, en primer lugar, con el cumplimiento de sus deseos materiales: el juguete de moda, el gadget más moderno o el videojuego más anhelado. Quizá sin darnos cuenta, y en el afán de brindarles herramientas para que adquieran habilidades para etapas futuras, sumergimos a los niños en un mundo de excesos, tanto de actividades como de juguetes y dispositivos que pueden llegar a limitar su

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Diferentes tipos de familia: ¿cómo hablar con los niños sobre este tema?

Diferentes tipos de familia: ¿cómo hablar con los niños sobre este tema?

Por Patricia de la Fuente Los cambios socioculturales que vivimos nos han hecho cuestionar y redefinir el concepto tradicional de familia. Es cada vez más habitual encontrar diversos tipos de familias en la sociedad, desde las monoparentales, las reconstituidas o recompuestas hasta las homoparentales. En algunos casos, los niños expresan dudas al descubrir que sus compañeros de escuela viven en una familia diferente a la suya. ¿Cómo explicar esto a los niños? Tomemos en cuenta que el ejemplo y la comunicación verbal y no verbal son fundamentales para los valores que adquieren los niños. Como padres debemos estar conscientes de qué es lo que vamos a transmitir al enfrentar la información que nuestros hijos están recibiendo en espacios externos a casa. Podemos empezar por cuestionar –con base en la educación que recibimos de nuestros padres y en nuestra propia experiencia–  cómo se refleja esto en nuestra percepción de la realidad y la reacción que tenemos frente a ella. Es muy importante que tengamos claro que mandar mensajes negativos o, aún peor, “dobles mensajes” es lo que más puede conflictuar a un niño. Las preguntas que hacen los niños son excelentes oportunidades para explicarles sobre la diversidad familiar. En la medida que lo abordemos de la forma más natural posible, así será asumido por los niños. En vez de emitir juicios de valor

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¿Estás educando a tu hijo para ser obediente o autónomo?

¿Estás educando a tu hijo para ser obediente o autónomo?

Celia Rodríguez Ruiz, psicóloga y pedagoga Para muchas familias es de vital importancia que sus hijos sean obedientes pero, ¿qué entendemos por obediencia? Si se trata de seguir normas y reglas sin cuestionarlas o sin protestar puede ser contraproducente para su educación y conlleva importantes peligros. El niño que es educado para obedecer sin pensar, generalizará esa manera de actuar y tenderá a repetirla en futuras ocasiones y circunstancias. Los peligros de la obediencia La obediencia es un tema muy importante para muchas familias. En numerosas ocasiones, los padres y madres mencionan la importancia de que sus hijos les hagan caso sin cuestionar. Esto puede parecer muy importante, ya que como padres podemos pensar que sabemos lo que es mejor para los niños y no tenemos tiempo para explicarles porque es así. Sin embargo, esto puede no ser adecuado. Si educamos a los niños para que obedezcan sin pensar nos enfrentamos a muchos peligros: El niño cuestiona sus decisiones y antepone la orden impuesta a lo que él considera correcto. El niño crecerá e interiorizará esa manera de actuar, convirtiéndola en un hábito y llevándola a cabo en diversas situaciones, y por lo tanto tenderá a seguir las órdenes de otros, aún por encima de sus valores. Si se limitan a obedecer, no les estamos educando para que decidan por si mismos. Les

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Deja a tu hijo experimentar todas las emociones

Deja a tu hijo experimentar todas las emociones

El ser humano es emocional por naturaleza y esto no es algo malo. Sin embargo, muchas veces dejamos que dichas emociones se apoderen de nosotros y nos controlen o, lo que es peor, llegamos a bloquearlas hasta límites insospechados. Hoy en día, además, tiende a hablarse mucho de las emociones positivas y de cómo hemos de potenciarlas para una vida mejor, olvidándonos de que las emociones negativas también son necesarias muchas veces para tener un equilibro emocional. El valor de las emociones negativas queda por tanto desplazado, llegándose casi a demonizar. La importancia de las emociones en la comunicación La manifestación y el reconocimiento de las emociones nos sirven para comunicarnos y expresarnos en el mundo. Son tan importantes para nuestra vida, que es bueno aprender a aprovecharlas, a manejarlas, a predecirlas y a encaminarlas en función de las circunstancias. De esta forma se ponen en valor tanto las emociones positivas, como las negativas. Lee también ¿Cómo la inteligencia emocional puede hacer de tu hijo un niño exitoso? ¿Es posible estar siempre feliz? Lamentablemente la respuesta es que no. Aunque tratemos de estar siempre felices la vida siempre estará marcada por acontecimientos que tal vez no lo sean tanto, y es necesario también amoldarse a este tipo de situaciones para luego avanzar y superarlas. La vida es una montaña rusa, con sus altos y

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Cómo actuar ante los juegos sexuales de nuestros hijos

Cómo actuar ante los juegos sexuales de nuestros hijos

Pedro, de 6 años, se acerca a su amigo Luis, que tiene la misma edad, y le dice: “Vamos a sacarnos los weenies”. Luis pregunta: “¿Qué es eso?” y Pedro le contesta: “Tu pilín”; entonces ambos ríen con complicidad. Cuando empiezan a bajarse el pantalón comparten una pequeña carcajada y cada quien muestra su pene, moviéndolo y haciendo caras chistosas. En ese momento, Pedro le dice a Luis, sosteniendo su pene con ambas manos: “Ahora chúpalo”. En ese momento entra la mamá de Pedro y, al escuchar la frase y observar que ambos están con el pantalón abajo, grita: “¡¿Qué hacen?!”. Su cara demuestra susto, enojo, confusión y vergüenza. Ellos se suben el pantalón inmediatamente y se voltean a ver; las risas de juego se esfuman en un instante y se quedan congelados observando a la mamá. ¡Pero yo lo vi! ¿O no? La mamá de Pedro no pregunta qué hacen para estar informada, sino para dejarles claro que no está de acuerdo con lo que vio. Está interpretando la escena desde su mundo adulto. Si hiciera la pregunta con auténtica curiosidad, ellos responderían algo como “estamos enseñando y jugando con nuestros penes y como parecen unas salchichas, le dije que lo mordiera”. Evidentemente, no es el escenario porque los niños leyeron el lenguaje no verbal de la mamá y se dieron cuenta

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