Los niños ante la emoción de la rabia

Los niños ante la emoción de la rabia

Laura Aguilera La rabia es una emoción como cualquier otra, y aunque muchos niños aún no han aprendido a gestionarla de forma adecuada por el mero hecho de ser niños, lo cierto es que deben comprender que es un estado que formará parte de su registro de emociones a lo largo de su vida. Por ese motivo, cuanto antes entiendan que sentir rabia no implica que se acaba el mundo y que es una oportunidad para resolver conflictos y superarse, mucho mejor para ellos y su bienestar emocional. Es por ello que la educación emocional juega un papel importante en este desarrollo. Papá y mamá, me estoy enfadando Si los niños identifican ese estado de ira mediante las señales de su cuerpo, les puede permitir con más facilidad hacerles frente. La rabia no es el enemigo, el enemigo es cualquier niño o adulto que en un momento dado no sabe cómo reaccionar de forma que no le haga más daño a él mismo o al resto de personas de su alrededor. Por ello, los niños se funden en rabietas en las que se tiran al suelo, lloran desconsoladamente hasta que les falta el aliento y pegan a sus padres como reacción ante la injusticia que sienten que está sucediendo, entre otras cosas. Estas reacciones no hacen más que prolongar el

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¿Por qué si eres papá debes ver Thirteen Reasons Why?

¿Por qué si eres papá debes ver Thirteen Reasons Why?

Xóchitl González Muñoz Han transcurrido solo unas semanas desde que Netflix estrenó la serie Thirteen Reasons Why (31 de marzo de 2017) y ya todo mundo está hablando de ella. ¿A qué se debe que esté generando tantos comentarios, y por qué en Psicología para Niños creemos que todos los papás y personas que se dediquen a la educación deberían verla? Básicamente por dos razones: por un lado, se trata de una historia que logra mantener la tensión de principio a fin, lo que ha causado que mucha gente haya quedado enganchada desde el primer episodio y no haya parado hasta el final. Por otro lado –y he aquí la razón por la que decidí hacer este artículo y compartirlo con ustedes–, Thirteen Reasons Why ha dado y seguirá dando mucho de qué hablar porque recrea de una manera muy realista varias de las dificultades por las que atraviesan los adolescentes de hoy, llevándonos a tomar conciencia sobre lo complicado que puede llegar a ser tener actualmente entre 15 y 17 años. Basada en la novela homónima de Jay Asher –que se publicó en 2007, y poco después se convirtió en best seller–, la serie cuenta la historia de Hannah Baker, una estudiante de preparatoria que decide quitarse la vida. Esto lo sabemos desde los primeros minutos del primer capítulo;

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¿Cómo formar hijos emocionalmente sanos?

¿Cómo formar hijos emocionalmente sanos?

Si has dado clic a esta nota es porque te interesa la salud emocional de tu hijo y eso es para celebrar. ¿Por qué? Por varias razones. En primer lugar, es importante hacer conciencia sobre algo muy importante: “si algo le hace falta al mundo hoy por hoy, es gente emocionalmente sana: maestros emocionalmente sanos, padres de familia emocionalmente sanos, políticos emocionalmente sanos, líderes de todo tipo emocionalmente sanos”, como dice Xóchitl González Muñoz, directora de Psicología para Niños y autora de este libro digital. ¿Y sabes qué? La mejor manera de empezar a trabajar en ello es hacerlo desde casa, con la mayor parte de la atención puesta en los hijos. Esa fue una de las principales razones por las que fue hecha esta guía para los papás.  Otra razón de peso es que la mayoría de los problemas infantiles tienen que ver con un mal manejo de sus emociones. ¿Lo hubieras imaginado? Ante esta situación, sería conveniente que respondieras a la siguiente pregunta: ¿qué estás haciendo tú para ayudarle a tu hijo a desarrollar su inteligencia y salud emocional? Más que un libro, ¿Cómo formar hijos emocionalmente sanos? es un paquete formado por tres archivos digitales que recibirás por mail: 1. Guía de once pasos para formar hijos emocionalmente sanos 2. Cuaderno de trabajo con actividades para realizar en casa con tus

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¿Podemos garantizar la felicidad de nuestros hijos?

¿Podemos garantizar la felicidad de nuestros hijos?

Xóchitl González Muñoz Intentar ser feliz es algo que el ser humano lleva en su naturaleza. De otra manera –como señala el académico Dylan Evans, en su libro Emoción: la ciencia del sentimiento– no hubiéramos logrado sobrevivir como especie, pues, de no haber sido impulsados por una fuerza innata para llegar a un estado de plena satisfacción, nuestros antepasados hubieran perdido el interés por la reproducción. Pero lo más relevante no es desde cuándo el hombre aspira a ser feliz, sino que, a pesar de llevar tanto tiempo en esta búsqueda, aún no haya encontrado la famosa receta para la felicidad. ¡Es más!, ni siquiera nos hemos puesto de acuerdo en cuanto a qué significa exactamente ser feliz. ¿Se tratará de algo que a cada quien le corresponda entender a su manera, según su sistema de valores, experiencias de vida y forma de pensar? Sí, hasta cierto punto, aunque tampoco podemos dejar de reconocer que existen algunos aspectos esenciales en la definición de felicidad. Por ejemplo: ¿puede alguien sentir felicidad sabiendo que su vida o la de un ser querido está en peligro? Hace unos meses, pensando justo en esos aspectos esenciales, se me ocurrió trabajar en un documento de ayuda para los papás en la difícil tarea de formar hijos emocionalmente sanos, una condición que considero indispensable para que

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Escéptica

Escéptica

Jaime Muñoz Vargas Antes de salir de vacaciones pensó en los ratos muertos. No había mucha plata para viajar a la playa con su familia, de manera que iban pues a caer como encajosa visita con sus suegros en aquel lugar donde además de la televisión y un parque más o menos próximo, no había nada para entretener a la pequeña de siete años. Por eso en la víspera del viaje buscó el tubo de carrizo y con eso estaba casi todo resuelto para armar el papalote. Pocos días antes lo había recogido en la calle, inútil e inservible como todo pedazo de carrizo. Para él, sin embargo, esa vara amarilla era un tesoro, siempre había sido un tesoro. De niño las encontraba fácilmente y donde fuera, pues mucha gente todavía hacía techumbres con esos palos entreverados y sostenidos en un armazón de troncos. Pero el carrizo ya no abundaba, así que al hallar el tubito lo guardó en su biblioteca y al acercarse el viaje fue a buscarlo. Salvo el carrizo, todo lo necesario para construir el papalote estaba en casa. Una doble página de periódico cortada casi en rombo, cinta adhesiva, hilo de algodón, tijeras. Elaboró entusiasmado el juguete con la niña junto a él hasta que estuvo listo, hermoso y aerodinámico pese a la pobreza de sus

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Dientes

Dientes

Natalia tiene siete años y acaba de perder un diente tras caerse en la bicicleta. Su papá intenta tranquilizarla diciéndole que no tiene de qué preocuparse, pues pronto le saldrán nuevos. Ella no entiende por qué su papá habla en plural, y le aclara que solo le falta uno. “Bueno, ahora sí –le explica–. Pero se te van a caer todos y te van a volver a salir”. Y Natalia piensa: “¿Todos? Si con un solo agujero en la boca Hugo se ríe de mí, cuando no tenga dientes, como si fuera viejita, se va a burlar hasta la maestra”. La protagonista de esta historia aún no sabe que se trata de algo normal, y que alrededor de los siete años a todos los niños se les caen los dientes y les salen nuevos.    Con texto de Antonio Ortuño y unas fabulosas ilustraciones de Flavia Zorrilla, Dientes es un libro que los niños encuentran muy divertido, ya que está escrito desde la voz de Natalia, una niña muy observadora y graciosa, que tiene una gran habilidad para hacer reír. Además de disfrutar el relato, los pequeños lectores de este libro recibirán un mensaje muy interesante sobre cómo enfrentar las burlas de otros niños para impedir que esto les siga afectando. Recomendable para niños de seis años en adelante, especialmente

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