Cómo establecer límites a un niño eficazmente

Cómo establecer límites a un niño eficazmente

Xóchitl González Muñoz Nos encontramos en una etapa de transición, en la que poco a poco han ido perdiendo vigencia los modelos utilizados por la generación de nuestros padres y de nuestros abuelos, que se basaban en la imposición y el ejercicio de la autoridad, bajo el entendido de que así, y solo así, se podría educar hijos obedientes. Sin embargo, y por fortuna, cada vez hay mayor conciencia respecto a los inconvenientes de estos métodos agresivos, y más información sobre las verdaderas alternativas que existen para, a través de una crianza respetuosa, hacer de nuestros hijos personas responsables, empáticas y, sobre todo, emocionalmente sanas. Un aspecto clave en este sentido es el establecimiento de límites de manera oportuna, asertiva y congruente. Sin embargo, es usual que cuando hablo con los papás sobre este tema surjan muchas dudas; éstas son algunas de las más frecuentes: ¿Cuáles son los beneficios de los límites en los niños? El establecimiento de límites es fundamental para que los niños se sientan seguros y protegidos. Cuando existen límites claros en casa, los niños saben que son sus papás los que están al mando, y confían en que serán responsables al momento de decidir qué es lo mejor para ellos. En cambio, cuando no hay límites, ¿se imaginan lo que pueden llegar a sentir al darse cuenta

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¿Por qué es tan importante educar las emociones en casa?

¿Por qué es tan importante educar las emociones en casa?

Entrevista realizada por Mel Elices Agudo, educadora infantil, pedagoga en ciernes y creadora del interesante blog nuncajamasyyo.com a Xóchitl González Muñoz, autora del e-book ¿Cómo formar hijos emocionalmente sanos? ¿Por qué es tan importante educar las emociones en casa? Porque la felicidad de una persona depende en gran medida de la capacidad que tenga para gestionar sus emociones. Si alguien no es capaz de manejar adecuadamente su ira, su tristeza, su frustración, incluso su alegría, por mencionar solo algunas de las emociones más comunes, le resultará más difícil llevar una vida satisfactoria. Y no solo eso: de acuerdo con estudios realizados por el Consortium for Research on Emotional Intelligence in Organizations, el éxito profesional se debe, solo en un 23%, a nuestras capacidades intelectuales (inteligencia cognitiva) y en un 77% a las aptitudes emocionales (inteligencia emocional). ¿Qué te dice eso? ¿Cómo surgió la idea de escribir ¿Cómo formar hijos emocionalmente sanos?, y qué podemos encontrar en él? Surgió al darme cuenta de que la mayoría de los casos que trato en mi consultorio están relacionados con dificultades emocionales. Llama la atención cómo los papás suelen preocuparse por que sus hijos obtengan buenas calificaciones en la escuela, desarrollen habilidades deportivas, aprendan a hablar más de un idioma… pero pocas veces se preocupan por desarrollar su inteligencia emocional, aun con lo importante que

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Berrinches bajo control

Berrinches bajo control

Xóchitl González Muñoz Sin duda, una de las problemáticas más comunes en mi consultorio tiene que ver con las quejas de muchos papás ante la tendencia a hacer berrinches por parte de sus hijos. Hay quienes llegan desesperados porque, según me cuentan, han intentado de todo y nada les ha funcionado. Otros tienden a querer justificar la rabieta ante los demás con argumentos como: “Ya tiene sueño”. “Es que ya se le pasó su hora de comida”. “¿Quién no era así de niño?”. Algunos, incluso, confiesan sentir miedo de hacer cualquier tipo de intervención a la hora del berrinche, pues temen que quede en evidencia su falta de pericia para controlar la situación. Y aunque a fin de cuentas es algo que se vive de distinta manera en cada familia, lo que es común a todos esos papás que llegan con el psicólogo buscando una solución, es el hecho de reconocer que se sienten rebasados y, generalmente, llenos de frustración. La mayoría de los papás coinciden en que es muy difícil controlar un berrinche en el momento, y tienen razón. Una vez que el niño está emberrinchado la situación se vuelve difícil de manejar, sobre todo si es en público, pues, si no se han logrado controlar los berrinches en casa, será aún más difícil que se puedan controlar fuera

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¿Qué debo hacer ante los berrinches de mi hijo?

¿Qué debo hacer ante los berrinches de mi hijo?

Por Margarita Esquivel Chávez, maestra en Terapia Breve. “¿Qué debo hacer ante los berrinches de mi hijo?”. Ésta es una de las preguntas más recurrentes por parte de los papás. Y es que, aun cuando generalmente tienen una idea sobre lo que deben hacer (asertiva o no), como ignorar, aislar, encerrar, no tomar en cuenta, no conceder contacto visual o no hablar, entre otras recomendaciones, hay que tomar en cuenta la complejidad de la situación, y el hecho de que implica una gran cantidad de emociones que puede ser fácil juzgar pero difícil de manejar en el momento. Lo primero y más importante que debemos saber es que los berrinches o rabietas son la forma que tiene el niño para comunicar su frustración ante determinadas circunstancias; es la manera que ellos tienen de decirnos que no están de acuerdo con alguna situación. En ocasiones pueden usar los berrinches para manifestar cansancio, hambre o incluso miedos e inseguridades. Así es como ellos manifiestan la emoción provocada por la situación en la que se encuentran, y lo hacen así porque hasta el momento no cuentan con las habilidades para hacerlo de otra forma, no están preparados o no lo han aprendido aún. Esto es importante para entender que, al enfrentarse a un berrinche, lo que los papás deben hacer es ir enseñando a su hijo

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Cómo poner límites y evitar disgustos en casa

Cómo poner límites y evitar disgustos en casa

Cuando establecemos límites claros, firmes y constantes en casa, le estamos facilitando a nuestros hijos su adaptación a la sociedad, ya que esto les permite saber qué es lo que pueden o no pueden hacer, así como lo que se espera del ellos. Los límites se establecen de acuerdo con la edad de desarrollo de tus hijos. No puedes ser muy exigente cuando aún no logran comprender todas las cosas que hacen, ni tampoco puedes ser tan flexible y condescendiente si ya logran identificar lo que está bien y lo que está mal. Pero atención: es muy importante no confundir firmeza con agresividad ni violencia. Para formar hijos emocionalmente sanos debes evitar a toda costa los gritos y los golpes.   Lo que tú debes hacer es mostrar una actitud firme pero a la vez tranquila. No olvides automonitorearte constantemente para evitar engancharte con el enojo de tu hijo y que se convierta en una situación tensa y de conflicto.Marcar límites y cumplir las consecuencias por una conducta le ayuda al niño a hacerse responsable de las consecuencias de sus actos y a autorregularse y tolerar la frustración. Cuando dejan de funcionar los límites En el momento en el que los límites son poco claros o van de acuerdo con el estado emocional en el que se encuentran los padres dejan de

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Hablar con él sobre las emociones puede mejorar su conducta

Hablar con él sobre las emociones puede mejorar su conducta

Los niños con problemas de conducta suelen tener dificultades para identificar, comprender y expresar apropiadamente sus emociones. Ligado a lo anterior, un estudio reciente, cuyos resultados fueron publicados en el Journal of Developmental and Behavioral Pediatrics, encontró que, hablar con tus hijos sobre las distintas emociones que existen puede ayudar a reducir sus problemas de conducta. De acuerdo con Holly Brophy-Herb, profesora del desarrollo del niño en MSU y autora principal de este estudio, la investigación incluyó a infantes de entre 18 meses y 2 años de edad, y consistió en lo siguiente: se les pidió a las madres que observaran con sus hijos un libro de imágenes, sin palabras, en donde se contaba la historia de una niña que perdía a su mascota y luego la encontraba. Brophy-Herb y sus compañeros de investigación se enfocaron en el puente emocional que lograba establecer la madre con el niño al realizar esta actividad en su compañía. Esto implicaba, no solo que las madres nombraran las emociones sino que las pusieran en contexto y las relacionaran con la vida del niño. Aproximadamente siete meses después, los investigadores visitaron a las familias y encontraron menos problemas conductuales en los niños participantes. Brophy-Herb comentó que esto podría deberse a que, cuando un niño entiende mejor sus emociones, desarrolla también la capacidad de expresarlas, lo que

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